Cindy Rucker Gallery, en Nueva York, presenta Afterwards no one will remember (Después nadie recordará), la primera exposición individual del artista chileno Juan Pablo Langlois Vicuña (Santiago de Chile, 1932) en Estados Unidos. Curada por la crítica y comisaria chilena Paula Solimano, la muestra se comprende de una selección de esculturas y videos de comienzos de los 2000.

Desde finales de los años sesenta, Juan Pablo Langlois Vicuña ha dirigido su tímida pero poderosa mirada a su entorno cotidiano, y la ha traducido en una labor silenciosa y solitaria en sus modestos talleres en Paine (Chile) y Santiago. Empleando un amplio rango de materiales de bajo costo, comunes y accesibles, Langlois ha creado un cuerpo de obra tan diverso como notablemente coherente.

En Afterwards no one will remember, amantes desnudos palpitan con deseo, dolor y agotamiento, mientras se erigen inmóviles e imperturbados. Hechos de témpera, alambre y papel, parecen más crudos y reales que nuestra propia carne. Han sido desplazados de los márgenes y expuestos a la vista, obligándonos a presenciar su caída; en la desesperanza, en agujeros, en los otros. Como complemento, una serie de videos registra la desaparición de otras figuras escultóricas.

Los personajes de Langlois se pierden entre las olas, la pasión violenta y el caos. Pero ¿por qué da a luz a estas criaturas ficticias, si luego insiste en condenarlas a muerte? Ya en 1984, el artista escribió sobre sí mismo: “Vicuña ya no cree en la importancia del arte, y toda su obra es la fe en esa creencia”. Después de crear sus videos en el 2011 -siendo su primera exploración en el medio- declaró que “se había entusiasmado con la destrucción”.

Por más de cincuenta años, Juan Pablo Langlois ha explorado la intersección entre cuerpo e identidad. En su célebre instalación Cuerpos Blandos (1969), el artista intervino el Museo Nacional de Bellas Artes con una manga plástica de 150 metros de largo que rellenó con papel de diario, envolviendo el material suave y frío de las esculturas neoclásicas y pilares con lo que se hacía ver como un gran intestino pulsante. Luego de recorrer el segundo piso del establecimiento, el tubo salía por la ventana y se colgaba de una palmera adyacente. Lo que surgió desde un estado de inquietud y aburrimiento acabó por ser un hito, posicionándose como la primera instalación a gran escala en la historia del arte chileno. Desde entonces, el acercamiento de Langlois también se ha vuelto emocional, antropológico y sociológico.

JUAN PABLO LANGLOIS VICUÑA: AFTERWARDS NO ONE WILL REMEMBER

Curaduría por Paula Solimano

Cindy Rucker Gallery, 141 Attorney Street, Nueva York

Del 9 de septiembre al 21 de octubre de 2018

Inauguración: domingo 9 de septiembre, 18:00 – 20:00 hrs

Horario de la galería: miércoles a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, y por cita previa.

Informaciones: paula@cindyruckergallery.com