El boom económico peruano, producto de la actividad minera y la industria de la construcción, ha sido el gran motivo del fotógrafo peruano Edi Hirose (Lima, 1975) para rastrear las transformaciones del territorio a lo largo de su país. Al igual que en Expansión 1 y 2, su nueva serie de imágenes documentales, titulada Ananay, cuestiona la idea de un país que contó con una de las economías más crecientes a nivel mundial, y nos muestra otra cara del éxito económico peruano, aquella que sigue un rumbo diferente –tal vez distópico– a las concepciones de progreso y desarrollo que rigen en el imaginario social.

Ananay, que se presenta en la sede limeña de Galería del Paseo, abre interrogantes en torno a la persistencia de la informalidad en la extracción de recursos naturales no renovables, las condiciones de vida de los lugares explotados y la ausencia del Estado. La serie fue realizada en el transcurso de 2017 en Ananea (Puno) como parte del premio otorgado al artista por la Magnum Foundation Fund, en colaboración con Prince Claus Fund, programa orientado a expandir la creatividad y la diversidad en la fotografía documental.

Edi Hirose, Baños, 2018. Inyección de tinta sobre papel Hahnemuhle, 60 x 74 cm. Cortesía del artista y Galería del Paseo, Lima

Ananay es una expresión quechua que se traduce como ¡Qué bonito! Se dice que con el tiempo derivó en Ananea, distrito de Puno donde se encuentra La Rinconada. Esta ciudad es conocida por su notoria actividad minera aurífera informal y por ser la más alta del mundo (5.200 metros sobre el nivel del mar), con una población oscilante que llegó a ascender a más de 70 mil habitantes como resultado de la migración por la creciente fiebre del oro. Sin embargo, la precariedad a la que se ven expuestos sus habitantes contrasta con el anhelo de comenzar una nueva vida en un entorno digno de una postal, abundante en oro y con la libertad de regir sus vidas sin la presencia de un Estado controlador. El resultado -latente en las imágenes minuciosamente trabajadas por Hirose- es un dominio donde lo extremo y lo opuesto se convierten en la tensión que sostiene la convivencia y la oportunidad (o la esperanza) de conseguir algo mejor.

En sus extensos recorridos por la zona, Hirose descubre que la explotación minera se realiza a socavón por medio del cachorreo, un sistema implantado durante la Colonia mediante el cual los trabajadores, contratados por los «contratistas», trabajan sin remuneración durante un mes, teniendo un solo día en ese mes para recolectar minerales para sí mismos. Además, a las mujeres se le prohíbe el acceso a la mina, aunque existe un grupo –las pallaqueras- que trabajan extrayendo minerales a cielo abierto, entre el basural kilométrico que rodea al cerro.

Edi Hirose, Basural, 2018. Inyección de tinta sobre papel Hahnemuhle, 75 x 92 cm. Cortesía del artista y Galería del Paseo, Lima
Edi Hirose, Pallaqueras, 2018. Inyección de tinta sobre papel Hahnemuhle, 75 x 92 cm. Cortesía del artista y Galería del Paseo, Lima

“El Antropoceno, o la edad del hombre, se refiere a un período en tiempo geológico que ha sido determinado en gran parte por la presencia humana, pero la paradoja aquí es que en el momento en que reconocemos que la actividad humana ha definido una época geológica entera, ‘lo humano’ se ve englobado por un conjunto más amplio de fuerzas y variables naturales -es decir, en ese sentido, los seres humanos no son diferentes de las llamaradas solares o las fugas de metano-. Nuestra influencia sobre los patrones climáticos y el paisaje nos ha arrojado a un mundo de efectos, no de causas, y las fotografías de Hirose tratan de captar cómo podría verse este cambio ontológico”, dice el académico peruano Gary Leggett en su ensayo titulado Un país contra la pared: Sobre la fotografía de Edi Hirose.

Ananay da continuidad a las anteriores series de Hirose, Expansión 1 (2013) y Expasión 2 (2016). En la primera, el fotógrafo registra a través de sus viajes por el Perú los cambios que han ido alterando la memoria sobre nuestro entorno. Las imágenes muestran construcciones en Lima, Cajamarca y Pasco que reflexionan sobre la condición urbana generada por el crecimiento económico acelerado, como resultado del boom inmobiliario que se ha vivido en la última década.

Luego de una intensa inmersión en el área urbana, Hirose decide continuar el tema interesándose en las actividades que sustentan esos lugares que están por fuera de las ciudades. De esta manera, Expansión 2 entreteje una diversidad de paisajes donde se muestran diferentes grados de intervención y explotación del territorio: Jicamarca, donde la huella de un huayco demarca un terreno en disputa; Madre de Dios, un territorio devastado por la actividad minera aurífera; la actividad artesanal de las canteras de sillar, un desmedido tajo de una minera en Pasco. Una selección de paisajes en constante cambio dominados por una sociedad en crecimiento.

Como apunta Leggett, “las fotografías de Hirose retratan una sociedad que finalmente se ha urbanizado del todo, es decir, que la ciudad comienza (y termina) en la mina y la cantera. Lo que quiere decir que la naturaleza ya no existe y todo -ya sea a través de la extracción, la urbanización o la pura especulación- se ha convertido en paisaje”.

Edi Hirose, Campo de fútbol, 2018. Inyección de tinta sobre papel Hahnemuhle, 60 x 74 cm. Cortesía del artista y Galería del Paseo, Lima

EDI HIROSE: ANANAY

Galería del Paseo, Lima

Hasta el 6 de julio de 2018