Mateo Maté (Madrid, 1964) utiliza objetos cotidianos, incluso a menudo ligados a su propia rutina doméstica, para explorar cómo en la modernidad tardía los espacios que habitamos están atravesados por tensiones y violencias en las que lo íntimo y lo social, lo político y lo existencial, lo individual y lo colectivo se entremezclan y confunden.

Galería Aninat, en Santiago, presenta la primera exposición en Chile de este reconocido artista conceptual español, bajo el título Fronteras Naturales, en la que a través de varios cuerpos de obra plantea el dilema de las fronteras físicas y los límites territoriales, en donde la geografía pasa al servicio de fines políticos al instaurarse como una barrera natural, y una excusa para ejercer soberanía sobre una determinada territorialidad.

Interesado por el potencial simbólico de la metáfora cartográfica, Maté crea espacios escultóricos y performativos que a la vez que nos resultan familiares, nos generan un profundo desconcierto, como si estuvieran plagados de peligros latentes, de enigmas perturbadores. En sus trabajos, el artista plantea que en un contexto como el actual, en el que nuestros entornos más inmediatos se han convertido en geografías indescifrables y llenas de amenazas e incertidumbres, tenemos que repensar y reinventar la noción de habitar, ser capaces de desbordar nuestra mirada y devolverle la concreción a los espacios y objetos que nos rodean.

Su serie Área restringida (2007-2015), por ejemplo, es un proyecto que reflexiona sobre cómo la vigilancia y el control, auspiciados por el argumento de la seguridad, han invadido el devenir cotidiano, impregnando una gran cantidad de ámbitos con alusiones a la guerra, a la necesidad de la conquista o a la militarización. En palabras del artista, “con la militarización total de todas nuestras fronteras, implantada con el pretexto de seguridad, todos nos preparamos para una movilización general. No sabemos ni cuándo ni dónde surgirá el conflicto, pero tenemos que estar preparados”.

Con este proyecto Maté pretende evidenciar la total militarización o estado de sitio general que vivimos en todos los ámbitos de la realidad cotidiana, e incluso del ámbito doméstico. “No solamente toda la sociedad está militarizada sino también ámbitos que no sospechamos, como el hogar, o incluso el propio Museo o Centro de Arte Contemporáneo”, indica.

Este proyecto lo ha llevado a distintos espacios de arte en varios países, entre ellos la Sala de Arte Público Siqueiros, en la Ciudad de México (2007), donde presentó la variante Área restringida (América), en la que una serie de catenarias –la instalación cuenta además con cámaras de vigilancia y monitores- dieron forma a una gran instalación con la forma del mapa americano.

Mateo Maté, Área restringida (América). Vista de la exposición Fronteras Naturales en Galería Isabel Aninat, Santiago de Chile, 2018. Foto: Nicolás Narváez
Mateo Maté, Área restringida (América). Vista de la exposición Fronteras Naturales en Galería Isabel Aninat, Santiago de Chile, 2018. Foto: Nicolás Narváez

Otra serie de trabajos, titulada Paisajes Uniformados (2007-2015), intenta probar la tesis de cómo el camuflaje militar no existiría sin el descubrimiento y desarrollo de un lenguaje y una iconografía plástica particulares del pre impresionismo e impresionismo. Estos análisis despojaron a todos los elementos naturales del paisaje de su forma básica y los reinterpretaron como la impresión de manchas y colores tal y como la retina humana los percibe en un golpe de vista.

“A partir de la misma fecha de ese descubrimiento, y demostrándonos que no hay invento humano inocuo y con posibilidades de ser utilizado perversamente, los uniformes de los ejércitos de todo el planeta cambiaron radicalmente de planteamiento; pasaron de ser un elemento representativo y de poder a ser armas ofensivas, aunque pasivas. Desde ese mismo momento, mediante una iconografía básica pero muy sofisticadamente estudiada, los uniformes pasaron a imitar el entorno natural donde los diferentes cuerpos de los ejércitos iban a ser desplegados”, señala el artista.

De este modo, con las texturas de los uniformes de muy diferentes ejércitos del mundo, Maté trata de recomponer y devolver a las obras artísticas de origen esta iconografía. “Para describir en los cuadros cada textura, tipo de terreno, vegetación y fenómenos climáticos que puedan definir un paisaje, existe, en algún cuerpo de algún ejército del planeta, el uniforme que nos proveerá de la materia prima, como si de un tubo de pintura se tratara”, añade.

Recurriendo con frecuencia a la ironía y buscando la implicación crítica de los espectadores y una cierta presencia del azar, las instalaciones de Mateo Maté -en las que encontramos desde esculturas realizadas con pilas de periódicos hasta muebles que tienen formas de países, pasando por camas desechas y mesas con restos de comida que recorren trenes y aviones de juguete a los que se les ha adosado una pequeña cámara- abordan cuestiones como la construcción identitaria, la progresiva militarización del ámbito doméstico, la experiencia del desarraigo, la relación entre arte y vida, la emergencia de la video-vigilancia como nueva narrativa de la contemporaneidad o la interiorización y naturalización de los dispositivos de poder.

Mateo Maté, Paisaje uniformado 13 (Adelsteen Normann: Sogne Fjord Norway), 2008, impresión en tela sobre bastidor y marco, 102 x 170 cm, 5 ejemplares. Cortesía: Galería Aninat, Santiago de Chile
Mateo Maté, Viajo para conocer tu geografía II, 2016, fotografía a color, 110 x 146 cm, edición 6/6. Foto: Nicolás Narváez. Cortesía del artista y Galería Isabel Aninat, Santiago

MATEO MATÉ: FRONTERAS NATURALES

Galería Aninat, Alonso de Córdova 4355, piso -1, Edificio CV Galería, Vitacura, Santiago de Chile

Del 13 de junio al 20 de julio de 2018

Imagen destacada: Mateo Maté, Área restringida (América). Vista de la exposición Fronteras Naturales en Galería Isabel Aninat, Santiago de Chile, 2018. Foto: Nicolás Narváez