La exposición Abstracción sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo reúne a diez artistas que trabajan con formulaciones formales abstractas, en obras que se desvinculan de la vertiente autorreferencial de este lenguaje. La curaduría de la muestra estuvo a cargo de Aldeide Delgado, investigadora e historiadora del arte cubana radicada en Miami, que obtuvo la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico (Teor/ética, 2017) por su proyecto Abstracción Sólida. Derroteros políticos en Centroamérica y el Caribe. De hecho, esta exhibición constituye la primera presentación pública de su investigación en torno a este tema.

Tras haber sido convocada por Miami Biennale para curar una exposición que se insertara dentro del programa anual de arte cubano, Delgado se interesó por mostrar la abstracción que realizan artistas contemporáneos de su país –dentro y fuera de Cuba–, desde una perspectiva que superara los acercamientos formalistas o de tipo cronológico. Su idea se centró en una exhibición que permitiese hablar de la abstracción a partir del discurso que generara cada una de las obras y no como una propuesta programática surgida de grupos artísticos. La noción de desobediencia fue el punto convergente de las piezas presentadas, entendida ésta como una estrategia por medio de la cual una obra puede resultar “contaminante” o subvertir el paradigma abstracto.

Partiendo de la transgresión del lenguaje autorreferencial, centrado en preocupaciones de tipo formal asociadas a la utopía moderna, Delgado revisó recientes aproximaciones teóricas al arte abstracto. Los conceptos de abstracción significativa, abstracción conceptual y otros, esbozados por autores como César Paternosto, Cecilia Fajardo-Hill o Janet Batet, le sirvieron para perfilar su propuesta y contrastarla con aspectos de la historia del arte cubano, donde la abstracción adquiere un marcado cariz político. Para Delgado “desobedecer no es solo desacordar con la autoridad estética, social, económica u oficial sino, también, repensar las propuestas, redefinir los espacios y transgredir los formulismos discursivos”. Asimismo, Delgado se propuso poner en evidencia cómo el arte abstracto puede ser el campo estético en el que estrategias conceptuales como la apropiación, la recopilación, el registro, el trabajo de datos, el archivo y la investigación actúan como métodos para formular esta desobediencia.

Vista de la exposición Abstracción Sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo (Solid Abstraction. Disobedience strategies in Contemporary Cuban Art), Miami Biennale, Miami, 2018. Cortesía: Alejandro Taquechel

Aurora De Armendi (La Habana, 1981) participa en la exposición con Libro de Colores II (El monte y el mar), un cuaderno elaborado con 64 hojas de papel japonés impreso. Cada página es un monotipo hecho con tinta litográfica que satura completamente la superficie creando un campo monocromo. La primera parte del libro despliega las hojas de diversos tonos verdosos y, en la otra mitad, se agrupan las hojas de matices azules. Es esta una pieza lírica, en la que la artista utiliza el color para esbozar una metáfora del paisaje, y en la que cada tono remite a una memoria visual decantada.

Yaima Carrazana (Santiago de Cuba, 1981) trabaja siguiendo el diseño minimal de la correspondencia oficial holandesa, caracterizado por la contraposición de dos planos rectangulares de colores puros. En Fifty Percent y Declaration Letters la artista toma específicamente las papelerías del Ministerio de Justicia y del Departamento de Impuestos, que tienen tonos que los identifican y que pasan a constituir un lenguaje de rápida identificación. Como artista e inmigrante, Carrazana percibe el cuidadoso diseño de estas comunicaciones y, al mismo tiempo, reflexiona sobre su propia inserción en un país cuya lengua le es extraña, pero cuyos códigos alternativos de comunicación le son afines.

La obra de Rafael Domenech (La Habana, 1989) es heterogénea en su formulación plástica y en su conceptualización. Untitled, definida como un objeto de conducta social, es una pieza tridimensional colgante en la que lo urbano es registrado, representado e incluso imaginado a partir de la conjugación de materiales, imágenes y fines. El carácter escultórico de la obra se comparte con su funcionalidad como pieza de luminaria. Al mismo tiempo, esta puede ser entrevista como una especie de mapa en el que se señalan algunos objetos “genéricos” que ocupan un lugar en la ciudad y cuya configuración debe mucho al diseño y a sus raíces modernistas. Su construcción sincrética, producto del trabajo recolector en estrecho diálogo con la ciudad, potencia su aparición como un objeto disparador de múltiples asociaciones.

Vista de la exposición Abstracción Sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo (Solid Abstraction. Disobedience strategies in Contemporary Cuban Art), Miami Biennale, Miami, 2018. Foto: Pedro Avendaño

Filio Gálvez (La Habana, 1987) presenta GIS Studies, una obra en desarrollo que el artista ejecuta valiéndose de la herramienta de búsqueda de imágenes de Google. Gálvez manipula el ancho de banda de la Internet para reducir la velocidad del Wi-Fi, con lo que logra obtener bloques de color en lugar de imágenes definidas. Al tipear palabras o frases –tales como “Anarquía”, “Drogas y alcohol”, “Economía”, “Estética” o “Cambio climático”– genera campos de color que lleva a lo físico con trozos recortados de las muestras de pintura para muros disponibles en el mercado. Su obra hace reflexionar sobre la proveniencia de esos colores, surgidos de la decantación cromática de una imagen escogida desde los secretos senderos de la comunicación digital.

Saberse una artista del Caribe –cubana viviendo en República Dominicana– ha sido fundamental para el trabajo de Quisqueya Hernández (La Habana, 1966). Esta creadora entiende su oficio como una práctica traspasada constantemente por cuestionamientos sobre su originalidad, por lo que contrapone en su obra los conceptos de singularidad y copia como un modo de poner sobre el tapete la recurrencia de este escrutinio. Los patrones son el elemento básico de su trabajo. En August Macke/Dorothea Rockburne y Lygia Clark/Helio Oiticica la artista utiliza esquemas geométricos originados de imágenes tomadas de internet, de su vida cotidiana u otras fuentes, estableciendo relaciones con la obra abstracta de artistas internacionalmente reconocidos.

El trabajo de Reyner Leyva Novo (La Habana, 1983) incorpora la investigación sobre iconos, símbolos, documentos y datos asociados al poder, de los que se apropia, deconstruyendo sus significados para generar nuevas cargas conceptuales, expresadas en un lenguaje derivado de la abstracción geométrica. En Revolution is an Abstraction Leyva Novo parte del diseño de afiches de propaganda creados por artistas relevantes de la vanguardia soviética, como El Lissitzky y Alexander Rotchenko, entre otros, en los que suprime los textos y las imágenes. De este modo deja al desnudo un basamento formal hecho de formas geométricas simples y líneas en equilibrio, con lo cual elabora un comentario crítico sobre la propaganda, la propagación de las ideologías y el concepto mismo de revolución.

Vista de la exposición Abstracción Sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo (Solid Abstraction. Disobedience strategies in Contemporary Cuban Art), Miami Biennale, Miami, 2018. Cortesía: Alejandro Taquechel

Registro estético de fuerzas encubiertas, de Francisco Masó (La Habana, 1988), es una obra en desarrollo en la que el artista plasma patrones lineales de colores planos y vivos que ha copiado de las prendas de vestir usadas por agentes de control social en Cuba. A partir de una investigación de documentos audiovisuales de acciones disciplinarias, Masó ha logrado identificar estos patrones como un motivo recurrente, haciéndolos visibles en su Registro. Éste ha sido concebido como una serie de libros de veinte páginas cada uno que, a modo de catálogo, se convierten en una herramienta para la identificación de estas fuerzas encubiertas. Masó incorpora de este modo las ideas sobre la estética relacional de Bourriaud y la noción de arte útil de Tania Bruguera como elementos constitutivos de su práctica.

Glexys Novoa (Holguín, 1964) se ha dedicado a estudiar los símbolos de poder inscritos en la arquitectura urbana. Su obra recurre al dibujo como un método para desentrañar o descubrir la existencia de una estructura común que verifique el asiento de los focos de poder en el lenguaje arquitectónico. Bejuco es una pieza mural de carácter efímero inscrita dentro de la serie llamada “dibujos isométricos” que plantean el desnudamiento de esas estructuras a través de la creación de plantas, en las que lo urbano se vincula con una visión cartográfica. Novoa trabajó esta pieza de singulares características directamente sobre el muro sin recurrir a un dibujo previo. Su configuración remite a edificios prehispánicos y establece una conexión formal con raíces culturales comunes.

Ernesto Oroza (La Habana, 1968) trabaja a partir del diseño, apropiándose de elementos de la cultura popular. Desarrolla en su trabajo una estructura de categorías con nociones como “arquitecturas de la necesidad”, “mapas urbanos abstractos” u “objetos abstractos o autistas”, formulaciones formales que actualizan conceptos relacionados con las estrategias que se generan popularmente ante determinadas condiciones de escasez. En Models of Dispersal: Tabloid N° 29 & Tabloid N° 33 toma un motivo del poster titulado El aceite lubricante usado es útil otra vez del diseñador cubano Félix Beltrán, interviniéndolo para crear un símbolo nuevo de vertiente geométrica. Esto lo combina con un tabloide realizado en colaboración con Ana Olema y Anelys PM Casanova en el que estas trabajan con las manchas de petróleo con las que marcan las casas de los disidentes en Cuba, como parte de una propuesta compleja en torno a este hecho.

Vista de la exposición Abstracción Sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo (Solid Abstraction. Disobedience strategies in Contemporary Cuban Art), Miami Biennale, Miami, 2018. Foto: Alejandro Taquechel
Vista de la exposición Abstracción Sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo (Solid Abstraction. Disobedience strategies in Contemporary Cuban Art), Miami Biennale, Miami, 2018. Foto: Alejandro Taquechel

Pilgram 1.0. de Rodolfo Peraza (La Habana, 1980) se focaliza en el espacio virtual y en los diversos modos en que éste es habitado mediante los recursos ofrecidos por las redes virtuales de comunicación. Su planteamiento está imbricado con la realidad cubana, donde el acceso a Internet ha sido prohibido o es dificultoso. Esta pieza fue comisionada por Boffo NY Foundation, lo que permitió al artista abrir los primeros puntos de acceso a Internet en la isla y reunir datos sobre su tráfico. Estos fueron cargados a un programa que generó gráficos de formas circulares sobre los sitios más visitados y las aplicaciones usadas más frecuentemente. Los círculos coloreados con que se formula la pieza esbozan especies de mapas que dan cuenta de las tendencias masivas de exploración y comunicación en momentos determinados.

Tras visitar Abstracción sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo cabe cuestionarse sobre las posibilidades del lenguaje abstracto y cómo puede este ser entendido en la contemporaneidad. Sin duda, la muestra enfatiza que propuestas conceptuales de base política y social, pueden establecer un diálogo al ser formuladas desde un lenguaje de amplia difusión internacional. Asimismo, la exposición deja abierta la discusión sobre la continuidad histórica de la abstracción en Cuba.

ABSTRACCIÓN SÓLIDA. ESTRATEGIAS DESOBEDIENTES EN EL ARTE CUBANO CONTEMPORÁNEO

Yaima Carrazana | Aurora De Armendi | Rafael Domenech | Filio Gálvez | Quisqueya Henríquez | Reynier Leyva Novo | Francisco Masó | Glexis Novoa | Ernesto Oroza (en colaboración con Gean Moreno, Ana Olema y Annelys PM. Casanova) | Rodolfo Peraza

Miami Biennale. 2751 North Miami Ave. Suite #1. Miami, Florida, Estados Unidos

Hasta el 25 de junio de 2018

Imagen destacada: Quisqueya Henríquez, August Macke, Dorothea Rockburne, 2014, impresión a tinta de chorro en papel Dibond y marco dentro de marco. Cortesía: David Castillo Gallery

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Katherine Chacón

Investigadora, curadora y crítica de arte venezolana asentada en Miami, especializada en arte venezolano y latinoamericano. Entre 1987 y 1994 fue Curadora en Jefe de la Colección de Arte Latinoamericano del Museo de Bellas Artes de Caracas, donde curó varias muestras, entre ellas «Beatriz González. Retrospectiva» (1994). En Caracas, fue Directora General del Museo Armando Reverón (1994-2001), el Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez (2001-2006) y el Museo Alejandro Otero (2006-2008). De 2008 a 2011 se desempeñó como Directora Adjunta de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Cancillería venezolana. Fue coordinadora del envío venezolano a la XXI Bienal de São Paulo en 1991, y Comisaria del envío venezolano a la 51° edición de la Bienal de Venecia, en 2005. Sus textos críticos han sido publicados en revistas internacionales, como ArtNexus, Arte al Día y Artishock, así como en catálogos de galerías, museos e instituciones culturales. Asimismo, participa frecuentemente en conferencias, charlas, foros y encuentros sobre arte y literatura y, como jurado, en salones de arte de Venezuela y Latinoamérica.