La exposición Colección Abierta: La suma de los hechos concretos y sus artefactos constituye el más reciente ejercicio en Chile de acercar al público piezas de algunas de sus colecciones privadas. No son muchos los acervos de arte privados en el país, por lo que el solo gesto de organizar esta muestra, curada por el joven comisario chileno Matías Allende en el marco de la recién celebrada Galería Weekend Santiago, es no solo necesario, sino también alentador para conocer parte de un patrimonio no siempre a la vista y entender las motivaciones de quienes lo construyen.

En la exposición, abierta hasta el 31 de mayo en la Fundación Cultural de Providencia – Palacio Schacht, se reúnen trabajos de las colecciones de Carlos Wilson, Carlos Núñez, Rocío Chávez, Hernán Garfias, Luis Felipe Cordero, Víctor Leyton, Colección Ca.Sa (Gabriel Carvajal y Ramón Sauma), y Bernardita Zegers junto a Edward Shaw. Para todos -como veremos más adelante-, la importancia de esta instancia radica en la posibilidad de dar visibilidad a obras que de otra manera no podrían ser apreciadas por el público, al tiempo que se incentiva el coleccionismo de arte local.

Un precedente en esta dirección lo sentó el mismo Edward Shaw en el 2012, cuando exhibió en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago parte de su colección de obra gráfica y, luego, al año siguiente, el coleccionista y filántropo Juan Yarur, cuando presentó parte de su colección en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Chile, bajo el título Un relato personal, afirmando con ello que, en esencia, los acervos son relatos personales, parten del instinto y crecen con el estudio, pero están siempre y ante todo guiados por el impulso. A esta muestra siguió la de Pedro Montes, un coleccionista riguroso que, en el 2015, mostró parte de su acervo en el Museo de Artes Visuales (MAVI), bajo la curaduría del crítico de arte Justo Pastor Mellado.

Lo que distingue a Colección Abierta de las exposiciones anteriores es su articulación a modo de panorámica de cuáles serían las distintas dinámicas que impulsan y conforman las colecciones de arte privadas chilenas, y cuáles son los guiones o narrativas que sus custodios –un segmento que incide de manera importante en la motorización del circuito del arte local- van construyendo en el camino y para la historia.

Paz Errázuriz, De la serie boxeadores, 1987, fotografía analógica en b/n, impresión sobre papel fibra. Cinco fotografías, 43 x 35 cm c/u. Colección Leyton Caces. Foto: Alejandra Villasmil

Si bien algo que nos asoma el relato curatorial de esta muestra es que hay “gustos compartidos” –algunos artistas están presentes en varias de las colecciones seleccionadas dentro de la misma exposición, como Voluspa Jarpa o Benjamín Ossa-, por otro lado, este mismo relato curatorial nos va conduciendo a ciertos discursos presentes de manera transversal en estas colecciones y, por extensión, en la producción chilena a partir de la segunda mitad del pasado siglo.

Como señala Allende en el folleto que acompaña a la exposición, “cada obra de arte en estas colecciones elegidas es en parte la concentración de una historia personal, de un momento acotado de un sujeto con su entorno (…) momentos mancomunados de una narrativa común de estas personas con su cultura nacional”. Así, la narrativa que se establece en esta muestra responde a un intento por hilvanar un vasto cuerpo de obras “donde simplemente el deseo individual es lo que las une”.

“En las visitas a las colecciones pude ver una diversidad de piezas y formatos increíbles; ocho suenan pocas, pero me encontré con colecciones vastas y, las que no lo eran tanto, aun así, en calidad eran importantes. Por lo tanto, la etapa de selección fue difícil, y fue allí donde dominó el criterio curatorial. No se cuantificaban o cualificaban las colecciones sino que, más bien, las piezas iban respondiendo en función del guion curatorial”, cuenta Matías Allende.

Su contacto con cada uno de los coleccionistas fue gestionado por Fundación Antenna, que desde los dos últimos años ha apuntado a acercar el arte al público general a través de una serie de eventos abiertos, además de mantener de forma sistemática un programa de actividades para sus socios que estimula el coleccionismo nacional. Junto a Loa Bascuñan, coordinadora de la exposición y encargada del montaje, Allende visitó las ocho colecciones requiriéndoles en principio que las piezas a mostrar fueran de artistas chilenos o radicados en Chile, y creadas a partir del año 1945. “Es interesante la fecha, porque por un sinnúmero de motivos podríamos decir que desde mediados de la década de 1940 se inicia la retórica sobre el arte contemporáneo. Recordemos que el MAC abrió sus puertas en 1947”, comenta Allende.

Raúl Zurita, Verás borradas flores (de la serie "Verás un mar de piedras"), 2015, marcador blanco sobre fotografía, 73 x 53 cm. Colección Rocío Chávez. Foto: Alejandra Villasmil
Catalina Bauer, Espía Circular, 2016, cuerda en desuso tejida a mano, 160 x 80 cm. Colección Ca.Sa. Foto: Alejandra Villasmil
Francisca Benítez, Prótesis del Nuevo Éxodo, 2006, serie de 26 fotografías, 50 x 40 cm c/u. Colección Luis Felipe Cordero. Foto: Alejandra Villasmil
Obras de Benjamín Ossa (izq.) y Constanza Alarcón (der.) en la exposición "Colección Abierta", en en la Fundación Cultural de Providencia – Palacio Schacht, Santiago de Chile, 2018. Foto: Alejandra Villasmil

En las distintas salas de la muestra confluyen –sin atender una cronología, estética/discurso o pertenencia a tal o cual colección- obras de artistas tanto históricos –Nemesio Antúnez, Raúl Zurita, Paz Errázuriz, Roser Bru o Eduardo Vilches-, como contemporáneos, ya sea aquellos con carreras internacionales en franca expansión –como Francisca Benítez, Pilar Quinteros o Voluspa Jarpa– o con un potencial sólido de internacionalización, entre ellos Cristóbal Cea, Benjamín Ossa, Catalina Bauer, Patricia Domínguez y Diego Santa María.

“Creo que es una labor fundamental compartir la producción de los artistas con los espectadores; pensemos que, desde la constitución de los museos, siempre han sido los coleccionistas quienes conforman estos acervos de curiosidades. Es como la importancia de tener un libro, es conocimiento; y el objeto refrenda una curiosidad imperecedera tanto de quien lo hace, como de quien lo atesora”, dice el curador.

LOS COLECCIONISTAS DE COLECCIÓN ABIERTA

 

ROCÍO CHÁVEZ

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

En 2013 partí comprando las obras de Eduardo Vilches (CHI) que están en la muestra, antes que las adquiera en Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), y luego conocí las obras de Graciela Sacco (ARG) en mi primera feria ArteBA. Eso para marca realmente el inicio de todo.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

Más qué busco, es qué analizo. La temática, la investigación muy consistente, periodos, el desarrollo de un lenguaje, y la poesía que todo lo agrupa mágicamente.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

Tanto en galerías nacionales como extranjeras. En ferias regionales como ArtLima, P.AR.C, ArteBA, Mercado de Arte Córdoba, Ch.ACO y ArtBO… y ahora Galería Weekend, por supuesto.

Mi colección es Latinoamericana y principalmente obras de mujeres artistas con o sin el desarrollo de una temática feminista, pero si con visión de las problemáticas sociales-políticas.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

Las obras de Graciela Sacco; contienen además hermosas historias personales asociadas, porque ella se convirtió en una gran amiga en pocos años.

También otras artistas chilenas, como Francisca Benítez, Mariana Najmanovich, Voluspa Jarpa, Paz Errázuriz, Grace Weinrib, y otras extranjeras, como Adriana Minoliti, Sabrina Merayo Núñez, Lucia Von Sprecher, Sandra Gamarra, Liliana Zapata y Clara Iani, entre otras.

Por supuesto no es que sólo haya mujeres; en la muestra Colección Abierta están Raúl Zurita, Matthew Neary y Eduardo Vilches. Tengo otros muy admirados artistas: Gonzalo Pedraza, Huanchaco – Fernando Gutiérrez, y Oscar Santillán, por nombrar algunos. Pedirnos highlights es muy difícil porque aprecio muchas obras y a sus artistas.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

Lo más importante es acercar el arte a todos. Nosotros solo tenemos el privilegio de vivir con ellas y cuidarlas como el patrimonio que son, pero deben de ser compartidas porque eso genera cultura y nos hace crecer como sociedad.

¿Qué hace a un coleccionista?

Responderé citando a un coleccionista peruano-argentino, Sergio Quattrini. Una vez me dijo: “Las obras son como hijos adoptivos… uno las elige, las lleva a casa y las cuida toda la vida”. Por un hijo, uno hace muchísimo… imagínate lo que sería contarlo.

Carlos Javier Núñez, coleccionista chileno ©2018 Rou Nicolás

CARLOS JAVIER NÚÑEZ

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

Comencé a los 16 años, cuando conocí la obra de Delia Del Carril y, bueno, también a ella. Simplemente me enamore de la rudeza sutil de sus imágenes y trabajé arduamente para comenzar a adquirir algunas obras; quería que fuera a costa de mi esfuerzo y no de mis padres. Así sentía que tenía más verdad el poseer algo que de alguna forma me trascendería. Esto me hizo ganar el respeto de mis padres y dio pie a una linea de búsqueda.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

El que de alguna forma me resulte “vital”, más que necesaria… imprescindible, como me dijo Dino Gavina respecto al arte y su valor. Que pueda encontrar en la obra una sencilla y compleja compañía para el día a día. Una calidad de la cual pueda ser un custodio y no un especulador. Es decir, ver lo que en ella hay de particular o, por qué no, de ordinario, y que finalmente la hace extraordinaria. Como un obrero rumbo al trabajo, como un poeta en retiro.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

Donde ellas estén. Aunque a veces pareciese que algunas te buscan.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

Desclasificados (La Hora) [2003], de Voluspa Jarpa, que está incluida en un libro del MALBA de próximo lanzamiento; Roca, de 1961, una pintura que articula un antes y un después en la obra de Balmes; También usted puede ser bella y amada, de Roser Bru, pintada en 1973, que es un manifiesto político/feminista al derecho a la belleza, obra que se suponía destruida por ser un homenaje a un proyecto del periodo de la Unidad Popular. También la serie de tres punta seca que Keith Haring realiza cuando siente la presencia del fin (fallece a causa del SIDA). Es una edición muy escasa de solo seis ejemplares más una P.P. (printer’s proof). Pocas personas a nivel mundial tienen las tres imágenes diferentes, lo cual es casi un honor. Y como artistas, pues Juan Castillo, Jethro Mather, Klaudia Kemper y Francis Naranjo. Los collages originales de mi querido Francisco Copello (usados para muchas de sus serigrafías), Ricardo Yrarrázaval, Carlos Leppe, Francisco Smythe, Romo, etc. Finalmente, todos son parte de esta trama de colección, tanto unos como otros son highlights.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

Es una forma de poner o, más bien, sembrar, la inquietud en los espectadores de que la colección es una forma de actividad que más tiene de custodio que de egoísta celador. Que la especulación no (necesariamente) es el motivo. Es a lo menos en mi caso un salto de fe, para el cual lo principal es el placer del vértigo. Que se entienda que, si bien hay que invertir, esto no necesariamente es privilegio de ricos. Y muy importante es también el hecho que permite a las instituciones el conocer acervos privados de los cuales poder disponer en caso de requerir obra para alguna muestra en particular.

¿Qué hace a un coleccionista?

Pues no lo sé, aún estoy en proceso, ¿quizás es eso? Un proceso vital para y con el arte. En verdad no lo se, pero como viaje está increíble.

HERNÁN GARFIAS

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

A los quince años entré a una tienda de afiches pop en el Drugstore de Providencia. Quedé fascinado con una pequeña serigrafía de Nemesio Antúnez. El dueño de ese local era Guillermo Núñez y me facilitó el pago en 10 cuotas. Está en la exposición Colección Abierta.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

Que pueda conversar con el resto de las obras de la Colección. Idealmente no figurativa y en soporte de papel.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

En galerías y ferias de arte. Casi como mi obligación para sostener el circuito del mercado del arte.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

Obras de Op Art, los primeros grabados de Matta de Nueva York, obras lumínicas de Benjamín Ossa y Francis Naranjo. Dibujos de Cristóbal Lehyt…

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

Los coleccionistas cuidamos las obras por un tiempo, para que después pasen a otros. Muchas de mis obras hoy están en museos y centros culturales públicos. Y siempre debemos estar dispuestos a facilitarlas para exposiciones como ésta.

¿Qué hace a un coleccionista?

La pasión enfermiza de coleccionar, de querer tener una pieza a pesar de que ese mes me quede sin comer.

VÍCTOR LEYTON

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

Hace casi diez años, cuando me enfrente a una prueba de autor de Matilde Pérez que estaba a la venta. Sentí que era como un tesoro que había encontrado. Todavía tengo ese mismo trabajo colgado en la pared de mi habitación.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

Tienen que ser obras valientes, que cuenten una historia. Generalmente tiene un valor estético súper claro, pero lo que más me importa es el contenido detrás. Ah, y que sea de un artista chileno.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

Uno siempre quiere seguir el conducto formal y adquirir la obra a través de una galería, simplemente por la intención de aportar a las buenas prácticas. Pero a veces también la obra se adquiere visitando el taller de un artista. Es un momento muy enriquecedor cuando así sucede.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

Creo que hay piezas centrales que la definen, como lo es la primera pintura que realizó Voluspa Jarpa al salir de la universidad, que sobrepone imágenes del golpe militar con Los Fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya. Luego, la serie Boxeadores de Paz Errázuriz, junto con fotos de la misma artista que realizó con Francisco Copello durante un performance en la que viste dramáticos tules negros. También una pieza a gran escala de Fernando Pratt y Raúl Zurita, pinturas de José Balmes, Francisco Peró, Jose Pedro Godoy y Diego Santa María, entre otros.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

Las colecciones también cuentan nuestra historia. Al estudiarlas podemos observar procesos sociales históricos relevantes de nuestra sociedad. Al abrirlas, creo que también se despierta el interés por adquirir obra.

¿Qué hace a un coleccionista?

Creo que un coleccionista se hace cuando asume un cierto grado de responsabilidad y compromiso con el patrimonio que está generando. También creo que un coleccionista es alguien que está dispuesto a compartir y, lo más importante, dar apoyo a nuestros artistas.

LUIS FELIPE CORDERO

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

Comencé coleccionando libros, a los 14 años, lo que me transformó en un bibliófilo. Con el tiempo fui ampliando la colección de libros con arte. Hace cuatro años tomé la decisión de coleccionar arte contemporáneo de manera más orgánica y sistemática.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

Que “tal vez”, con el devenir del tiempo, sea un testimonio de nuestra época.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

En galerías y ferias de arte, como ArtBO, ARCO, o Basel.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

De manera personal, serían dos dibujos de Juan Gris que pertenecieron a Vicente Huidobro, ya que estos, independiente de su valor histórico y artístico, fueron las bisagras que me introdujeron al coleccionismo de arte.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

En mi caso, creo que es fundamental las obras mantengan un diálogo con el mayor público posible, ya que este diálogo permite que la obra cumpla, entre otras funciones, el expresar ideas y generar debate en la escena y sociedad.

¿Qué hace a un coleccionista?

Estudiar, buscar, encontrar, custodiar y legar…

CARLOS WILLSON

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

No hay un inicio concreto. Siento que está en los genes y se fue potenciando en mí desde siempre. Participación en ferias y eventos de arte desde el 2005.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

Hoy es indispensable que se ajuste a mi guion (República de Miranda). Algunas características formales son que sean de artistas latinoamericanos (excluido Brasil) menores a mi, conceptual, formato pequeño/mediano, cualquier tipo de soporte, entre otros. Deberíamos tener una larga conversación de fondo.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

Siempre en galerías. Generalmente en ferias.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

Más que highlights, que me sería muy difícil de enumerar, podría decir que se trata de un acervo de poco más de doscientas piezas, donde los países representados con mayor cantidad de obra son, en orden decreciente y los más relevantes, Ecuador, Colombia, Perú y Chile.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

Por ahora, en mi caso, más que hacer público mi acervo, considero que es mi responsabilidad compartir con la mayor cantidad de personas lo que tengo con el único ánimo de enriquecernos mutuamente. Probablemente a futuro haya otra propuesta, más amplia, sobre este tema.

¿Qué hace a un coleccionista?

Antes que nada, pasión, que debe ser complementada con la rigurosidad del estudio que se concreta con búsqueda de información, actualización permanente de lo que ocurre en la escena, viajar a ver muestras en el mundo, apoyo irrestricto a los distintos actores de la escena, entre otros.

RAMÓN SAUMA (COLECCIÓN CA.SA, JUNTO A GABRIEL CARVAJAL)

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a coleccionar?

Empece a coleccionar hace más de 25 años con Gabriel Carvajal. Comenzamos primero comprando antigüedades y, luego, por algunas influencias y cercanías con otros coleccionistas argentinos, comenzamos a incorporar arte contemporáneo.

¿Qué buscas en una obra de arte como para hacerla tuya?

En resumen, te diría que tiene que cumplir con tres puntos: primero, que me atraiga su estética; segundo, que tenga contenido y esté dentro de la línea curatorial; y tercero, que tenga y sea de buena factura.

¿Dónde sueles adquirir tus obras?

En ferias de arte, galerías, talleres de artistas… etc. Pero nos preocupamos siempre de respetar a los diferentes intermediarios.

¿Cuáles serían los highlights de tu colección?

En arte geométrico: Ramón Vergara Grez, Elsa Bolívar, Carmen Piamonte, Mario Carvajal y Matilde Pérez (artista cinética que perteneció al grupo Rectángulo). Luego, en arte político, Carlos Leppe, Raúl Zurita, Alvaro Oyarzún, Prem Sarjo, entre otros. Entre los artistas jóvenes más contemporáneos, Rodrigo Arteaga, Catalina Bauer, Alejandra Prieto, Bascovazko, Benjamín Ossa, entre otros talentos de esta última horneada de artistas.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

En mi caso personal, porque siento qué hay que compartir y darle vida a la colección. Cuando hay contacto con un público, la gente disfruta y aprende del arte.

¿Qué hace a un coleccionista?

En mi opinión, la búsqueda, la pasión y el contenido hacen a un coleccionista. El estar constantemente en una búsqueda y desarrollo de un relato personal, es lo que finalmente da forma a un coleccionista.

Edward Shaw, crítico, curador y coleccionista estadounidense

BERNARDITA ZEGERS Y EDWARD SHAW

 

¿Cómo y cuándo comenzaron a coleccionar?

Después de juntar todo lo clásico de un joven, me enganché con las imágenes de Buda. A los 11 compré mi primera pieza, de museo, en una gira con mi hermana de 20 por la Tercera Avenida de Nueva York. En un boliche encontré una figura en bronce sobre una base de plomo tailandés del siglo XIII en 13 dólares… y nunca paré.

¿Qué buscan en una obra de arte como para hacerla suya?

Tiene que entrar por el ojo, pasar el cerebro y el corazón, y retumbar en la guata…

¿Dónde suelen adquirir sus obras?

Donde otros ni miran.

¿Cuáles serían los highlights de su colección?

Botero, mi primera compra en 1960. Pertenecía a su ex-mujer. Tesoros precolombinos, arte tribal, muchos ya en museos.

¿Por qué es importante que los coleccionistas privados hagan público su acervo?

Acabamos de donar todos los libros, 8.000, más una colección de textiles, objetos, etc. a la Universidad de Talca…

¿Qué hace a un coleccionista?

Locura, adicción, sacrificio, compromiso y un ojo inquieto.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.