Por César González-Aguirre, curador

Esta primera retrospectiva de Agustín Martínez Castro (Veracruz, 1950 – Acapulco, 1992) rescata su búsqueda multidisciplinaria como productor de imágenes piratas. Artista, editor, gestor, crítico y diseñador, disloca y entrecruza los usos culturales entre la llamada baja y alta cultura. Participante en los inicios del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), el artista milita entre el activismo y un compromiso estético con su comunidad cercana, repensando al acto de mirar como un eje que construye narrativas socioculturales propias de grupos sexo disidentes. ¡Lo personal es político!, grita una de las consignas colectivas de la época.

Con un vocabulario visual transformista, su trabajo responde a las posibilidades identitarias, sexuales y afectivas que las luchas homosexuales abren para otros sectores sociales del momento. El closet roto provoca el paso al futuro, incendia el pasado y restituye a la indisciplina como herramienta del pensar. Como consecuencia del contexto, el cuarto obscuro de elaboración fotográfica purista, queda velado por un desmontaje a sus valores conservadores. Aquí la desacralización del estatuto artístico, pirateado para regresar a lenguajes y usos de lo común. Vestidas como un homenaje a lo impuro de la existencia, las reproducciones electrostáticas (fotocopias en Xerox intervenidas) realizadas por el autor, encuentran en el universo simbólico de lo femenino una mascarada y potencia de lo político.

Martínez Castro forma parte de una colectividad, primero como integrante del Grupo de Fotógrafos Independientes (GFI), luego del FHAR, y en paralelo de diferentes clanes afectivos, como La Family, que reivindican otros modos de cohabitar por encima de la indiferencia, los conservadurismos y el aniquilamiento de su época. Situando el trabajo creativo como motor de la existencia, su obra tiene un tacón en la institución cultural y un zapato del otro lado, en la vida fuera de ella. Sus imágenes son testimonio afectivo y documento social, marcadores de complicidades entre amores y amistades fugitivas de la norma. Esta exhibición da cuenta de ello a través de tres irrupciones públicas, un intermedio, una intromisión vouyerista y un centro documental. Aquí, los piratas de una ciudad vuelta propia:

I. No

II. Grito en el cielo

III. Política cachagranizo. De la j a la y???

Intermedio

IV. De azul a púrpura encendido

Centro documental

 

A 26 años de su muerte, Agustín Martínez Castro jala nuestra mirada hacia un espacio de reconocimiento con el otro. Aquí, el cuarto oscuro como lugar de insurgencia. Aquí, la fotografía desclosetada.

Agustín Martínez Castro, La Climtemcrawford. De la serie Marquesina. Homenaje a Tito Vasconcelos, ca. 1988. En la exposición "Piratas en el boulevard. Irrupciones públicas, 1978-1988". Cortesía: Centro de la Imagen, Ciudad de México, 2018

NÚCLEOS DE LA EXHIBICIÓN

I. No

La negación como postura ante una realidad impuesta se muestra en Grati en el bello puerto (1980) y Estética del consumo (1980), obras que denuncian la precariedad económica administrada por el Estado y el consumo como promesa de modernidad. Aquí, un repertorio de role models y desposeídos que habitan ya las ciudades en ruina. El escepticismo por el futuro se manifiesta en una pinta callejera: “No al renacimiento”.

II. Grito en el cielo

La aparición pública de imágenes propias de identidades homosexuales, y de su autorrepresentación tienen como antecedente el Frente de Liberación Homosexual de México, fundado en 1971 por Nancy Cárdenas. Éstas encuentran su irrupción en la calle el 26 de julio de 1978, con la conmemoración próxima de los diez años del movimiento estudiantil del 68, el reclamo por los desaparecidos políticos y el aniversario de la Revolución cubana. El Movimiento de Liberación Homosexual (MLH) continúa durante los años ochenta como vórtice que disloca la imagen del país, al mismo tiempo que las exigencias de un grupo de “costumbres raras” resquebrajan el cielo. Esta trinchera visual de elaboraciones gráficas y coreográficas: carteles, pintas, fotografías amateur, pancartas, disfraces, maquillaje, performances, puestas en escena y otras gesticulaciones desobedientes, se constituyen como una política sexo disidente. Transformistas, jotas, lilos, obreros, cuinas, feministas, operadas, campesinos, estudiantes, larailos, trabajadoras sexuales y otras locas reivindican su existencia y reclaman reconocimiento a su diferencia.

Aquí, la participación de Martínez Castro con el FHAR, su visita a la ciudad de Nueva York y su intromisión a la nota roja nacional. Gritos en multitud exigen ciudadanía: igualdad en el terreno legal, educativo y de salud, diversidad en el goce. ¡No al amarillismo antigay!

III. Política cachagranizo. De la j a la y???

El lenguaje opresivo utilizado para nombrar lo innombrable es reapropiado por sus protagonistas a partir de usos performativos del cuerpo y sus máscaras. Un repertorio de disfraces ingobernables son portados en un desfile de triunfadoras en el escenario. En Marquesina. Homenaje a Tito Vasconcelos (1988) acontece el inicio del teatro homosexual y del cabaret gay militante en México. Aquí, se manifiesta la auto enunciación como celebración compartida con audiencias cercanas. Pese a la represión —…Y sin embargo se mueven...—, la ciudad es deschongada por agitadores de signos. Las series De 10 a 11 p.m. (1985) y Noche de reinas en el Spartacus (1988) son testimonio de subversiones festivas a escencialismos biológicos. Figuras públicas y travestistas del ambiente de Ciudad Neza concursan con ironía en certámenes de belleza, mientras se vuelven cómplices de la cámara. Aquí lo polimorfo de la existencia y el “deber ser” desviado.

Agustín Martínez Castro, La hora del gane. De la serie Noche de reinas en el Spartacus, 1988. En la exposición "Piratas en el boulevard. Irrupciones públicas, 1978-1988". Cortesía: Centro de la Imagen, Ciudad de México, 2018
Agustín Martínez Castro, Sin título, 1979. En la exposición "Piratas en el boulevard. Irrupciones públicas, 1978-1988". Cortesía: Centro de la Imagen, Ciudad de México, 2018

Intermedio

La serie Se me mojó mi Playgirl (1984-1985) explora la circulación del deseo en los medios masivos de comunicación norteamericanos. Construido a manera de collage, este material hace referencia al mundo publicitario, a la construcción de la juventud como prototipo de belleza masculina y objeto mercantilizable. Aquí, el afiche abre múltiples capas para interpretar al deseo, desde la negación del cuerpo propio al no coincidir con el billboard hasta la insinuación por explorar otras formas de placer y erotización del cuerpo.

IV. De azul a púrpura encendido

Como cierre, esta muestra integra dos espacios que refieren al cohabitar desde la dimensión afectiva y cómplice de la amistad. En Azul (1984), la autobiografía y el gusto por el repertorio de lo kitsch y las construcciones del amor romántico presentes en la música de Agustín Lara, son estudiadas por el autor en complicidad con la artista María Eugenia Chellet. Aquí, el andamiaje del amor como constructo social es analizado visualmente en compañía de lo vivido. El azul se purpuriza en Los labios del Hoyo (1987), guarida clandestina y radical, gabinete micropolítico de rompe y rasga donde se ensayan nuevas formas de relacionarse. ¡No hay libertad política, si no hay libertad sexual!

Centro documental

Breve selección de materiales fundacionales del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), procedentes del Centro de Información y Documentación de las Homosexualidades en México Ignacio Álvarez (CIDHOM) y del Fondo CAMeNA de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, así como memorabilia diversa relacionada con las identidades no normativas presentes en la década de 1980 en México.

Agustín Martínez Castro, Piratas en el boulevard. Irrupciones públicas, 1978-1988. Cortesía: Centro de la Imagen, Ciudad de México, 2018

PIRATAS EN EL BOULEVARD. AGUSTÍN MARTÍNEZ CASTRO: IRRUPCIONES PÚBLICAS, 1978-1988

Centro de la Imagen, Ciudad de México

Hasta el 15 de julio de 2018

Imagen destacada: Agustín Martínez Castro. La Creel. De la serie Marquesina. Homenaje a Tito Vasconcelos, ca. 1987. Cortesía: Centro de la Imagen, Ciudad de México