El curador independiente Rolando Carmona vive desde hace muchos años en París. Formado en Arquitectura, Museología y Arte, sus investigaciones están centradas en las artes electrónicas y el performance. Desde que se fue de su natal Venezuela no ha dejado de seguir de cerca aquella escena, y frente a la evolutiva crisis política, social, económica y moral que atraviesa el país fue creciendo en él la urgencia de movilizar reflexiones, sensibilidades y afectos en torno a ello a través del arte.

Desde hace varios meses viene organizando con la ayuda de muchas personas un evento inédito en París, Caracas Reset, que con la participación de más de 30 artistas, sociólogos, arquitectos, ex directores de museos, pensadores e investigadores venezolanos nace con el propósito del reencuentro y de comenzar a construir -o fortalecer- nuevas estrategias de “resistencia estética”. El evento también busca dar visibilidad a aquellos artistas en los márgenes o poco presentes en el establishment del circuito del arte venezolano.

El encuentro interdisciplinario y colaborativo se realizará los días 15, 16 y 17 de mayo en La Colonie (128 de la Rue Lafayette), espacio fundado por el reconocido artista francés de origen argelino Kader Attia, que a través de sus actividades pretende plantear en el presente los debates sobre la descolonización de los pueblos, del conocimiento, y de la historia contemporánea.

Caracas Reset se ha planteado como una inmersión dentro de las múltiples facetas de la realidad venezolana, reuniendo proyectos de creadores reconocidos a nivel internacional junto a las obras de artistas poco conocidos en Europa. El encuentro se divide en dos: una exposición con obras hechas por artistas de la diáspora -obras marcadas por el fracaso económico, la fractura de las instituciones culturales, el éxodo masivo y el nacimiento de otras conciencias políticas-, y un ciclo de conferencias que servirá de plataforma para la discusión, pero también para propiciar el encuentro y el reencuentro entre posturas divergentes.

Entre las conferencias programadas (ver programa completo más abajo) estarán las experiencias de la Velada Santa Lucía, organizada por Clemencia Labin en la ciudad de Maracaibo, y el proyecto sobre la ocupación informal de la Torre David, que ganó el León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012.

Además, la que hasta el 2017 fuera la presidenta de la Fundación MACZUL (Museo de Arte Contemporáneo del Zulia), Lourdes Pañaranda, narrará su experiencia sobre cómo en pocos años logró reactivar el museo más grande de Venezuela; el artista Iván Candeo dará un seminario sobre videoarte en Venezuela; el artista Pedro Morales presentará el caso de su obra censurada en la Bienal de Venecia 2002; y el artista Yucef Merhi hablará sobre cómo logró interceptar la cuenta de email privada de Hugo Chávez durante seis años, para luego convertir ese hackeo en obra.

Caracas Reset, es importante decirlo, es un evento completamente independiente, que no cuenta con ningún apoyo institucional. Sus patrocinadores son los mismos artistas que costean su boleto, los amigos que los cobijan, los amigos de los amigos que los cobijan. Coleccionistas y figuras del arte que apoyan pagando boletos u hoteles. Y por supuesto Kader Attia y los espacios de La Colonie”, asegura Carmona, quien en esta entrevista con la editora Ana Kan profundiza en las motivaciones y los contenidos de este importante evento.

Ana Kan: ¿Cómo surgió la idea de organizar este evento interdisciplinario en La Colonie?

Rolando Carmona: Sigo el programa de La Colonie desde su creación. Admiro su perfil. Es un espacio necesario en la guerra silenciosa que vive el París contemporáneo. Ellos se han convertido en la mejor estrategia de conciliación entre el mundo árabe y la cultura francesa. Después de los atentados, todavía hay franceses que se preguntan cómo llegamos a las masacres. La Colonie nos está susurrando la respuesta.

A finales del año pasado me enteré que el Palais de Tokyo organizaba un evento sobre arte latinoamericano donde no estaba incluida Venezuela. Contacté a los curadores, y se me cruzaron los cables cuando escuché sus argumentos para justificar la ausencia: la inexistencia de registros actuales sobre videoarte en el país y, de una manera solapada, insinuaron que no era el momento de hablar de nosotros.

Luego de recibir varias negativas en otros espacios, decidí tocar las puertas de La Colonie. Tenía la convicción que Kader Attia sería la única persona en París con la empatía necesaria para aceptar un proyecto artístico sobre Venezuela.

Caracas Reset comenzó como una pequeña proyección de videos. Luego, al irse sumando más personas, descubrí una sala de exposiciones en el tercer piso. Después surgieron las conferencias. Entendí que era más efectivo explotar el capital intelectual de la diáspora cultural venezolana. Nuestra idea es trabajar lo primordial: reencontrarnos. Pegar nuestros pedazos de país, y recontar juntos nuestra historia. Por razones logísticas, esta acción, hoy en día, resulta más simple en Europa que en la misma Venezuela.

AK: Se calcula que hoy en día cerca de tres millones de venezolanos han abandonado el país. ¿Cómo crear una muestra que pueda articular el discurso de un población fragmentada, separada y rota? ¿Cómo se organiza la curaduría de este evento?

RC: La muestra no pretende hablar solo de la diáspora, o denunciar el absurdo político venezolano. No somos periodistas, somos agentes culturales y artistas que venimos a contar cómo nos cambió la vida y qué hemos hecho para reinventarnos. Este evento nace con el propósito de reencontrarnos, y comenzar a construir o fortalecer nuevas estrategias de resistencia estética. Ya han pasado 20 años. Se nos ha ido la vida en lamentos y en el duelo del exilio. Sabemos que la oposición falló y no es llorando a Sofía Imber que vamos a construir algo. Ese proyecto de alta cultura moderna también colapsó.

Es momento de hablar, de cambiar el chip y fortalecer estrategias de acción. De reinventarnos. Mi generación ya ni siquiera recuerda el por qué luchar, lo que perdimos. Debemos retomar las riendas.

Este evento, también, trata de darle visibilidad a los artistas en los márgenes y personajes poco presentes en el establishment del circuito del arte local. Para la convocatoria acudí a los amigos, los panas de la Escuela de Artes Visuales Armando Reverón, a la gente que estaba dispuesta a colaborar, a contar algo. También a las obras que tenía a mano.

El evento cuenta con dos partes: una exposición con obras que nos dan pistas para comprender qué pasa en Venezuela, entre ellas Máxima Seguridad, de Yucef Merhi, un documento vivo sobre el momento histórico en el que Chávez llega al poder y una de las primeras obras de Hacking Art del planeta; Argelia Bravo y su Comando María Moñitos, una guerrilla de madres encapuchadas que nos enfrenta a un acto tan sutil pero subversivo como lo es amamantar en medio de la crisis alimentaria. Nayarí Castillo con Abajo las Armas o 56536 Monumentos para la paz, su poética obra sobre la diáspora; Pepe López presenta Arte en el tapete, esa magnífica obra donde se imprimen sobre tapetes para limpiarse los zapatos los logos de las instituciones disueltas por el antiguo Ministro de la Cultura venezolano, Farruco Sesto; Marco Montiel Soto y sus ironías sobre la devaluación; Beto Gutiérrez sublimando la falta de insumos básicos con un sensual video llamado La Untada, donde una fila de hombres comparten el desodorante; Deborah Castillo hablándonos del fetichismo en torno a la imagen de Bolívar o Marx con una obra magníficamente llamada El beso fraternal socialista; o Erika Ordosgoitti desde la Parroquia El Valle, recordándonos a gritos el miedo de las masas.

En Paralelo, cada escalera de La Colonie tendrá una intervención in situ. De un costado, Jaime Gili realizará una obra que mantiene un diálogo con los archivos de Juan Loyola. En la segunda escalera Urban Think Thank presentará su visión sobre la ocupación informal de la de Torre David, un proyecto extremadamente controversial que le valió el León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012.

El segundo módulo son las conferencias. En ellas he tratado de reunir algunos de los protagonistas de estos 20 años, luchadores que apuestan por la resiliencia: Clemencia Labin con la Velada Santa Lucía; Lourdes Peñaranda, que logró reactivar el MACZUL; Nelson Garrido, creador del principal centro educativo de arte en el país, la ONG; Alejandro Haieck, vinculado a las experiencias de arquitectura colaborativa más radicales; Iván Candeo, quien ha logrado reunir la historia del videoarte venezolano; María Luz Cárdenas, ex presidenta del AICA Venezuela; y el mismo Príncipe Negro (Rolando Peña), que compartirá sus anécdotas sobre el nacimiento de la contemporaneidad en Venezuela.

Velada Santa Lucía 2009. Curador: Luis Romero. Cortesía Rolando Carmona
Juan Loyola, intervención con bandera venezolana sobre auto abandonado, Caracas,1980

AK: Durante los últimos 20 años el Estado venezolano ha desmontado progresivamente las instituciones culturales dejando huérfanos a los artistas, pero sobre todo al público, que no cuenta ya con espacios públicos para encontrase, leerse, verse y reconocerse ¿Cómo se ha logrado la visibilidad de las prácticas culturales venezolanas en la actualidad?

RC: El Estado ha generado estrategias de desaparición. No existimos para la historia local, y mucho menos para la historia del arte universal. Es urgente generar registros escritos por nosotros mismos. Los curadores y los artistas que crecimos con esta diáspora.

En el delirium del circuito del arte venezolano veo los siguientes perfiles: 1) Los que paralizan todo, esperando que Sofía resucite y volvamos a ser universales y civilizados, sin darse cuenta que el proyecto moderno también falló; 2) Los que se quedaron en el país y generan estrategias de resistencia desde sus universos, como Nelson Garrido con la ONG, Tulia con Los Galpones, El Anexo, o Lourdes Peñaranda cuando estaba frente al MACZUL; 3) Los que tratan de rentabilizar el asunto y generan acciones internacionales, dándole visibilidad a un segmento de nuestra historia que no está presente en las colecciones institucionales, como Henrique Faria; 4) El apoyo externo, como Andreina Fuentes o Ali Cordero, que rompen los códigos de la burguesía y financian proyectos locales, beneficiándose del cambio monetario. Los tres últimos son gente valiosa, son estrategias de resistencia. Son preciosos y necesarios.

AK: Vives en París, tu trabajo como curador e investigador está enfocado al área de tecnologías, inteligencia artificial y robótica ¿Por qué organizar este evento interdisciplinario tan alejado de tu trabajo habitual?

RC: Para mi es urgente volver al origen. Ampliar mis horizontes y contar una historia que conozco bien. Quería sacudirme esta imagen vetusta de París refinado que no me pertenece, quitarme la bufanda negra y pensarme como un glitch tropical: sofisticado pero alimentado por el error. Hace dos años pensé en regresar. Pasé varios meses en Venezuela, trabajé en los barrios, traté de crear un FAB LAB, motoricé un programa académico sobre tecnología y traté de mostrar el trabajo del artista francés Nicolas Schöffer en Venezuela. El día del vernissage me sentí absurdo, colonialista. Sentí que podía hacer más cosas desde Europa y que tenía mil cosas por contar desde mi actual posición. Desde acá puedo, por un lado, presentar obras históricas en Europa, como el trabajo de Yucef Merhi, y por el otro, entender la manera de generar imágenes vinculadas a un país en guerra como Venezuela. Este evento es como visitar a mi familia en Navidad: hay gente querida, gente valiosa, cercana. Todos tenemos cosas en común; aquí estamos abandonando las poses para contarnos qué ha pasado.

AK: Caracas Reset es de cierta manera un evento colaborativo que no cuenta con ningún financiamiento institucional sino con la buena voluntad de los artistas, coleccionista y particulares. Háblame un poco sobre cómo se fue articulando todo esto.

RC: La necesidad de contarnos y reencontrarnos es tal que muchos de los artistas que estarán en París lo han hecho por sus propios medios. Algunos en casa de sus amigos o en casa de mis amigos. Todos los que me conocen saben que soy un adicto al amor. En mi histórico he tenido la suerte de cruzarme gente maravillosa, gente que me apoya y cuida. Una de esas personas cercanas asumió ser padrino de un artista. Este evento se dio, en parte, gracias a ellos. Gente como Adriana Meneses, que había sido mi aliada cuando tenía el espacio de Los Teques; Anilú Gómez, Ali Cordero, Alejandro Zaia, Maria Baró, Nina Fuentes, Oscar Carvallo, Eleonore Schöffer y Fabiana Cruz me dieron un voto de confianza con aportes considerables. Así, con el espíritu de una vaca pa’ los panas, lo estamos logrando.

Erika Ordosgoitti, performance. Cortesía de la artista y Rolando Carmona

PROGRAMA CARACAS RESET

 

15 de mayo | El Circuito del Arte Contemporáneo

14:30: Mesa Redonda 1962-1989: El quiebre decolonial en el arte venezolano. Con Elizabeth Burgos, Premio Casa de las Américas 1983; Fabiola Velasco Paris (IV/CRIMIC); y Rolando Peña, artista.

15:30: Salón Pirelli: Un detonante para la cultura contemporánea en Venezuela. Con María Luz Cárdenas, AICA Venezuela.

16:00: Presentación del libro Arte Contemporáneo de Venezuela. Con Francisco Kiko Villanueva, Editor

17:00: 1998-2018. El Chavismo: El colapso de un modelo. Con Paula Vázquez, LADEC-CNRS.

18:00: Del realismo social al realismo conceptual: La crisis del arte contemporáneo venezolano. Con María Luz Cárdenas, AICA Venezuela.

19:00: Mesa redonda El “Periodo Chávez” y su huella en el circuito del arte contemporáneo. Con Nelson Garrido, fundador de la ONG; Nayarí Castillo, artista; Rolando Carmona, curador Caracas Reset; y Lourdes Peñaranda, ex presidenta del MACZUL.

20:00: Visita de la exposición junto con algunos de los artistas participantes

Juan Loyola/ Yucef Merhi/ Beto Gutiérrez/ Ana Alenso/ Érika Ordos/ Efrain Ugueto Z/ Bernardita Rakos Ried/ Iván Candeo/ Deborah Castillo / Sandro Pekeno/ Raúl Rodríguez/ Linda Philips / Vincent + Feria / Pedro Morales/ Armando Ruiz/ Rafael Serrano/ Antonio Briceño / Mariana Bunimov/ Marco Montiel-Soto/ Argelia Bravo/ Hugo Javier Palmar Cruz/ Lucía Pizzani / Enrique Moreno / Milton Becerra/ U- TT/ Consuelo Méndez/ Andreina Mujica/ Max Provenzano/ Oscar Abraham Pabón/ Teresa Mulet/ Jaime Gili/ Pepe López/ Nayarí Castillo.

 

16 de mayo | Historias Marginales

13:30: Proyecciones de Pozo Muerto, Rebolledo (El Techo de la Ballena), 1967; Chatarra, de Juan Loyola, 1980; y Torre David, de Urban Think Tank.

14:30: El petróleo soy yo, por Rolando Peña.

15:00: 1978-2018. El videoarte en Venezuela, por Iván Candeo.

17:30: La diáspora. Escapar de la precariedad o las trazas de la práctica colaborativa en las acciones públicas. Con Nayarí Castillo, artista

18:30: La velada Santa Lucía. Experiencia de arte comunitario. 2001-2013. Con Clemencia Labin

19:30: Ocupaciones Informales. Con Alfredo Brillembourg (León de Oro Bienal de Venecia 2012)

 

17 de mayo | Hacktivistas e insurrecciones

16:00: Cracking Videoart. Curadora: Erika Ordosgoitti. Con obras de Sandra Vivas, José José, Julia Zurilla, Carlos Salazar Lermont, Amalia Caputo, Argelia Bravo, Luis Poleo, El Rey Zamuro y Juan Carlos Rodríguez.

17:00: Arte y política: El graffiti como herramienta de la militancia. Con Yessika González Castro, Doctoranda Université Lille 3/ CECILLE

18:00: Protocolos de integración colectiva. La organización comunitaria en la arquitectura venezolana actual. Con Alejandro Haiek, Umea University

19:00: The medium is the hack. Con Yucef Merhi

20:00: Tableau Vivant con Clemencia Labin, Vicent + Feria y Rolando Peña.

21:00: CARACAS GANG BANG! Un concierto de Aerea Negrot.

Vista del performance de Argelia Bravo "Comando María Moñitos". Cortesía: Rolando Carmona

Imagen destacada: Yucef Merhi, Máxima Seguridad, 1998/2004, emails de Hugo Chávez, hackeo sobre papel. Cortesía del artista, Anilú Gómez, María Carlota Pérez y Rolando Carmona