Reuniendo a más de 40 artistas, la muestra coloca obras de Cildo Meireles, Dias & Riedweg, Laura Lima y Maria Leontina junto a la de artistas diagnosticados con trastornos psiquiátricos, como Arthur Bispo do Rosário y nombres poco conocidos por el público, entre ellos, Aurora dos Santos e Ioitiro Akaba, de la Escuela de Artes del Juquery, y Geraldo Lúcio Aragão, que frecuentó los talleres de Nise da Silveira.

 

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El Sesc Pompeia, en São Paulo, presenta hasta el 1 de julio la exposición Lugares de Delirio, que bajo la curaduría de la psicoanalista y profesora Tania Rivera propone una reflexión política y ética sobre el arte y la locura, reuniendo en un mismo espacio obras tanto de artistas consagrados como de artistas diagnosticados con trastornos psiquiátricos, conocidos o no por el público en general.

“La exposición pretende afirmar que los lugares del delirio son muchos y variados, e intenta así explorar y cuestionar las fronteras entre lo normal y lo patológico, entre arte y vida, entre el museo y el mundo. Sus obras vienen de lugares diversos: del circuito artístico tradicional o de instituciones psiquiátricas, del campo de intersección entre terapia y arte, o de propuestas diversas de interacción y construcción poética entre sujetos ‘fuera de los rieles’”, afirma Tania Rivera.

Expuesta en el Museo de Arte de Río (MAR) a principios de 2017, a partir de la propuesta de Paulo Herkenhoff, la exposición llega a la ciudad de São Paulo modificada y ampliada. Son cerca de 170 obras de más de 40 artistas, formando un conjunto de gran diversidad de géneros y lenguajes. Las instalaciones, pinturas, objetos, fotografías, mapas y performances son expuestos de manera que se entrecruzan y dialogan en el espacio, creando un ambiente onírico en el que se observa la diversidad de puntos de vista sobre el mundo.

Razão/Loucura, de Cildo Meireles, y Arco e Flecha, de Arthur Bispo do Rosário. Cortesía: SESC Pompeia

Abriendo la muestra, se encuentra la obra Razón / Locura (1976/2017), de Cildo Meireles, que cuestiona la distinción entre ambos términos, mediante la construcción de dos objetos con varas de bambú curvas, casi a punto de quebrarse, y que se mantienen por cadenas de metal que unen sus extremidades. Cada cadena trae una pequeña placa de metal donde están grabadas las palabras del título. Al lado del trabajo de Meireles está la obra Arco y Flecha (s/f), de Arthur Bispo do Rosário, artista que vivió por más de 50 años en la Colonia Juliano Moreira, institución psiquiátrica en Jacarepaguá (Rio de Janeiro).

“Mi intención al aproximar estas dos obras era crear una especie de definición poética de Lugares de Delirio y subrayar la dimensión conceptual del trabajo de Bispo do Rosário, intentando distanciarlo del universo del arte popular, naïf o categorías como la de arte brut”, explica Rivera.

Otras obras de Bispo do Rosário, quien integró la Marina de Brasil antes de ser diagnosticado como “esquizofrénico-paranoico”, son una colección de diferentes piezas en forma de barcos. Muy recurrente en la muestra, el barco es un tema también presente en la obra de Maurício Flandeiro, Bernardo Damasceno y Luiz Carlos Marques, lo que recuerda su vinculación con la historia de la locura, desde la Edad Media, cuando los considerados “insanos” eran abandonados a la deriva en el mar, en las llamadas “barcos de los locos”.

Vista de la exposición "Lugares de Delirio" en el SESC Pompeia, Sao Paulo, Brasil, 2018. Foto: Marcel Verrumo
Vista de la exposición "Lugares de Delirio" en el SESC Pompeia, Sao Paulo, Brasil, 2018. Foto: Marcel Verrumo

Además del único ensayo fotográfico de la carrera de Cildo Meirelles – una serie de 42 imágenes del hospital Vila de São Cottolengo (1974), que atiende a personas con deficiencias físicas y mentales en Goiás –, los visitantes pueden conocer el trabajo de Geraldo Lúcio Aragão, el único fotógrafo en el acervo del Museu de Imagens do Inconsciente, fundado por Nise da Silveira en los años 50, en Rio de Janeiro. Realizados en los talleres de arte de la psiquiatra, sus retratos de composiciones geométricas y naturalezas muertas han sido recientemente redescubiertos por la institución, que también cedió a la exposición dibujos y pinturas de Fernando Diniz y Raphael Domingues.

A Camisa de Força (1969/2017) es una obra emblemática, aunque poco divulgada, de Lygia Clark, que invita a la percepción de nuestro frágil equilibrio y delicada autocontención. Laura Lima, que dice que su decisión de convertirse en artista estuvo marcada por un brote psicótico vivido por su hermano, muestra obras que revelan una experiencia de angustia y transformación. Novos costumes (2006/2016) propone una revisión de los hábitos por medio de prendas de vestir y accesorios a ser vestidos y usados según la invención y el deseo de cada uno. La performance Ascenseur (2013), en tanto, consiste en una pared elevada para hacer surgir por debajo de ella una mano que parece buscar un manojo de llaves.

La dupla suizo-brasileña Dias & Riedweg expone dos trabajos oriundos de proyectos participativos con frecuentadores del IPUB – Instituto de Psiquiatría de la Universidad Federal de Río de Janeiro: el video Cuerpo Santo (2012) y la instalación sonora Nada absolutamente nada (2015). De la educadora francesa Fernand Deligny, la muestra cuenta con un vasto conjunto de mapas originales trazados por sus colaboradores en la tentativa de entender los desplazamientos y gestos de niños y adultos, en muchos casos, en áreas de convivencia, para la reflexión sobre el tratamiento de la salud mental.

Vista de la exposición "Lugares de Delirio" en el SESC Pompeia, Sao Paulo, Brasil, 2018. Foto: Marcel Verrumo

Lugares del delírio presenta además obras de muchos otros artistas, incluyendo algunos nombres que no participaron en el montaje en Rio de Janeiro, como Flavio de Carvalho, Lasar Segall, Tarsila do Amaral, Maria Leontina y Osvaldo Vicente Francisco, este último vinculado a un Centro de Asistencia Psicosocial (CAPS) en el municipio de Santo André y premiado en la categoría esculturas e instalaciones de la 7ª edición del Premio Bispo do Rosário (2014).

Presentes exclusivamente en la selección de Sesc Pompeia, están los trabajos de Aurora Cursino dos Santos e Ioitiro Akaba, que frecuentaron la Escuela Libre de Artes Plásticas del Hospital de Juquery, creada en los años 50 por el psiquiatra Osório Cesar, dando origen al acervo del museo que lleva su nombre en Franco da Rocha (São Paulo). También son parte de esa colección una obra inédita de Alcina, que fue alumna de la artista Maria Leontina en la institución Juquery entre 1949 y 1951.

En la exposición también participan artistas como Dora García, Leonilson e Ivan Grilo.

Vista de la exposición "Lugares de Delirio" en el SESC Pompeia, Sao Paulo, Brasil, 2018. Foto: Marcel Verrumo

LUGARES DO DELÍRIO. UMA REFLEXÃO SOBRE A ARTE E A LOUCURA

 

Reunindo mais de 40 artistas, a mostra coloca obras de Cildo Meireles, Dias & Riedweg, Laura Lima e Maria Leontina lado a lado a de artistas diagnosticados com transtornos psiquiátricos, como Arthur Bispo do Rosário e nomes pouco conhecidos do público, entre eles, Aurora dos Santos e Ioitiro Akaba, da Escola de Artes do Juquery, e Geraldo Lúcio Aragão, que frequentou os ateliês de Nise da Silveira.

 

O Sesc Pompeia (São Paulo) apresenta a exposição Lugares do Delírio. Com curadoria da psicanalista e professora Tania Rivera, a mostra propõe uma reflexão política e ética sobre a arte e a loucura e coloca lado a lado obras de artistas consagrados e de artistas diagnosticados com transtornos psiquiátricos, conhecidos ou não do grande público.

“A exposição visa afirmar que os lugares do delírio são muitos e variados, e tenta assim explorar e questionar as fronteiras entre normal e patológico, entre arte e vida, entre o museu e o mundo. Suas obras vêm de locais diversos — do circuito artístico tradicional ou de instituições psiquiátricas, do campo de interseção entre terapia e arte ou de propostas diversas de interação e construção poética entre sujeitos ‘fora dos trilhos’”, afirma Tania Rivera.

Exibida no Museu de Arte do Rio (MAR) no início de 2017, a partir de proposta de Paulo Herkenhoff, a exposição chega à cidade de São Paulo modificada e ampliada. São cerca de 170 obras de mais de 40 artistas, formando um conjunto de grande diversidade de gêneros e linguagens. Instalações, pinturas, objetos, fotografias, mapas e performances serão expostos de maneira que se entrecruzem e dialoguem no espaço, criando um ambiente onírico no qual se observa a diversidade de pontos de vista sobre o mundo.

Abrindo a mostra, Razão/Loucura (1976/2017), obra de Cildo Meireles, põe-se em questão a distinção entre os termos, construindo dois objetos com varas de bambu curvadas quase ao ponto de se quebrarem e assim mantidas por correntes de metal que unem suas extremidades. Cada um deles traz uma pequena placa de metal onde estão gravadas as palavras do título. Ao lado do trabalho de Cildo, está posicionada a obra Arco e Flecha (s/d), produzida com madeira envergada por barbante e fios por Arthur Bispo do Rosário, artista que viveu por mais de 50 anos na Colônia Juliano Moreira, instituição psiquiátrica em Jacarepaguá (RJ).

“Minha intenção ao aproximar essas duas obras era criar uma espécie de definição poética de Lugares do Delírio e salientar a dimensão conceitual do trabalho de Bispo do Rosário, tentando distanciá-lo do universo da arte popular, naïf ou categorias como a de ‘arte bruta’”, explica Rivera.

Ainda do artista –que integrou a Marinha do Brasil antes de ser diagnosticado como “esquizofrênico-paranoico”–, uma coleção com diferentes peças em forma de barcos. Bastante recorrente na mostra, o barco é tema da obra de Maurício Flandeiro, Bernardo Damasceno e Luiz Carlos Marques, relembrando sua ligação com a história da loucura, desde a Idade Média, quando os considerados “insanos” eram abandonados à deriva no mar, nas chamadas “naus dos loucos”.

Além do único ensaio fotográfico da carreira de Cildo Meirelles – uma série de 42 imagens do hospital Vila de São Cottolengo (1974), que atende pessoas com deficiências físicas e mentais em Goiás –, os visitantes poderão conhecer o trabalho de Geraldo Lúcio Aragão, único fotógrafo no acervo do Museu de Imagens do Inconsciente, fundado por Nise da Silveira nos anos 1950, no Rio de Janeiro. Feitas nos ateliês de arte da psiquiatra, seus retratos de composições geométricas e natureza morta, só foram recentemente redescobertos pela instituição, que também cede à exposição desenhos e pinturas de Fernando Diniz e Raphael Domingues.

A Camisa de Força (1969/2017) é uma obra emblemática, porém pouco divulgada, de Lygia Clark, que convida à percepção de nosso frágil equilíbrio e delicada autocontenção. Laura Lima, que relata que sua decisão de tornar-se artista foi marcada pelo surto psicótico vivenciado por seu irmão, mostra obras que revelam uma experiência de angústia e transformação. Novos costumes (2006/2016) propõe uma revisão dos hábitos por meio de peças de roupa e adereços a serem vestidos e usados conforme a invenção e o desejo de cada um. Já a performance Ascenseur (2013) eleva uma parede para fazer surgir dela uma mão que parece buscar um molho de chaves.

A dupla brasileiro-suíça Dias & Riedweg expõe dois trabalhos oriundos de projetos participativos com frequentadores do IPUB – Instituto de Psiquiatria da Universidade Federal do Rio de Janeiro, o vídeo Corpo Santo (2012) e a instalação sonora Nada absolutamente nada (2015). Do educador francês Fernand Deligny, a mostra conta com um vasto conjunto de mapas originais traçados por seus colaboradores na tentativa de entender os deslocamentos e gestos das crianças e adultos, em muitos casos, em áreas de convivência, para a reflexão sobre o tratamento em saúde mental.

Lugares do Delírio traz ainda ao público obras de diversos outros artistas, incluindo nomes que não participaram da montagem no Rio de Janeiro, como Flavio de Carvalho, Lasar Segall, Tarsila do Amaral, Maria Leontina e Osvaldo Vicente Francisco, que está vinculado a um Centro de Assistência Psicossocial (CAPS) no município de Santo André e foi premiado na categoria esculturas e instalações, da 7° edição do Prêmio Bispo do Rosário (2014).

Presentes exclusivamente na seleção do Sesc Pompeia, estão trabalhos de Aurora Cursino dos Santos e Ioitiro Akaba, que frequentaram a Escola Livre de Artes Plásticas do Hospital do Juquery, criada nos anos 1950 pelo psiquiatra Osório Cesar, dando origem ao acervo do museu que leva o seu nome em Franco da Rocha (SP). Também fazem parte dessa coleção, uma obra inédita de Alcina, que foi aluna da artista Maria Leontina na instituição do Juquery entre 1949 e 1951.