Una de las complejidades de programar ciclos de videos es que nunca se podrá complacer a todos. Siempre habrá en cualquier selección trabajos complicados, de “mal gusto” o que no llenan las expectativas. Sin embargo, ocurre algo notablemente virtuoso en The Bolivarian Dream 2, el ciclo de videos que integra –como una muestra dentro de otra muestra- la seminal presentación del proyecto Hoffmann’s House en Matucana 100.

La selección de videos de Argentina, Uruguay, Perú, Colombia y Chile realizada por H’sH -un proyecto desarrollado por los artistas chilenos Rodrigo Vergara y José Pablo Díaz entre 1999 y 2008-, junto a Andrés Marroquín, Carolina Ruiz y Eugenia González, amerita la mirada de principio a fin, por lo balanceado que resulta la calidad de su contenido. Casi todos los trabajos gozan de un tratamiento del lenguaje audiovisual intrigante y revelador de ciertos códigos de la producción videográfica reciente de Latinoamérica.

Esta segunda entrega de The Bolivarian Dream -que toma como punto de referencia la visión utópica de una unión panamericana de Simón Bolívar- sigue a la que H’sH presentó durante sus años activos, a mediados de los 2000, y que reunió a 24 artistas de video latinoamericanos contemporáneos que, de diversas maneras, exploraban nociones de colaboración y unificación. Como en esa primera versión, ésta no es una compilación estrictamente temática, sino entretejida por una serie de sensibilidades, afectos, compromisos y estéticas compartidas por un grupo de 18 artistas de diversas procedencias.

Para The Bolivarian Dream 2, Marroquín ha hecho la selección de los videos de Perú, Carolina Ruiz los de Colombia, mientras que Eugenia González ha estado a cargo de la curaduría de Uruguay y Argentina y Rodrigo Vergara de la de Chile. Es gratificante que esta compilación, más que estar guiada por la inclusión de artistas cuyas prácticas se centran en el video, se rige por los inusitados alcances que el propio mismo ofrece, es decir, por el peso específico de la obra misma.

Aquí destaca el primerísimo trabajo incluido en la programación, Luna con dormilones (2013), del uruguayo Pablo Uribe. Este trabajo cargado de extrañeza y de corte dadaísta consiste en un primer plano americano en el que vemos al conocido meteorólogo Núbel Cisneros delante de un fondo neutro mientras relata la situación sinóptica y el pronóstico del estado del tiempo con aire monótono y cansino. El actor respeta al pie de la letra un “guion de hierro”, donde un reporte meteorológico se convierte, mediante la transposición del lenguaje, en un análisis pormenorizado de una obra de arte. Con cinco minutos de duración, este hipnótico trabajo motoriza la potencial fineza de la semántica en un tono que se va alternando entre lo lúdico, lo absurdo y lo sombrío.

En Habitar y Recrearse (2015), Marcela Moraga (Chile) pone el foco de su Super 8 en la Ciudad Gropius (Gropiusstadt), el conjunto habitacional modernista diseñado en los años 60 por Walter Gropius, en Berlín. Un caparazón de tortuga hecha en papel maché, activada por el cuerpo de la artista, va recorriendo a gatas las diferentes calles y parques de la Ciudad Gropius, compuesta por altos edificios de departamentos junto a amplias áreas verdes. La tortuga es un animal milenario y longevo que se traslada con su guarida (su casa), por lo que la acción del video integra paisaje y vivienda tanto en el cuerpo como en su contexto. Quizás la relación de ambos señala la supervivencia de las ideas que movilizaron la Bauhaus. Por otro lado, el trabajo relaciona la deriva del sujeto–artista en el contexto europeo con la necesidad de cobijo y de redefinición de identidades.

El video UNAP, de Fátima Rodrigo (Perú), muestra el proyecto sobre la Facultad de Agronomía de la Universidad de la Amazonía Peruana, en Iquitos. A través de su abandono, la pieza contrasta la moderna arquitectura de la institución y el estado del sistema educativo del Perú, especialmente en las regiones amazónicas. El complejo arquitectónico –todo un “elefante blanco”- se muestra imponente ante el espectador y desafiante de la naturaleza; en ciertos momentos, pareciera que la selva terminará reclamando el territorio usurpado. Un trabajo que, a través de una quieta y perturbadora belleza, habla sobre la utopía modernista en Latinoamérica.

En junio del 2000, el artista colombiano Wilson Díaz viaja a la “Zona de Distensión”, un territorio de la geografía colombiana cedido por el gobierno de este país a la guerrilla de las FARC, recuperado en 2002 a sangre y fuego. La guerra continuó hasta el año 2017, cuando finalmente se firmaron los acuerdos de paz entre la guerrilla y el gobierno, dando -aparentemente- fin a más de 50 años de guerra en Colombia.

El artista realiza en el sitio grabaciones en video y fotografías que derivaron en su trabajo Baño en el Cañito, consistente en un video acompañado de tres fotografías donde se ve a tres jóvenes guerrilleros, de entre 14 y 15 años, mientras toman un baño en un riachuelo, se peinan, se acicalan y se ayudan en estas labores. La cámara a veces se torna subjetiva y un tanto fisgona y se produce una relación de admiración y deseo, una situación homoerótica tan distante a las imágenes estereotipadas que vemos en los medios de comunicación respecto a las guerrillas. Un trabajo sobre intimidad, precariedad, afecto y guerra.

En Las Constructoras (2016), Paula Massarutti (Argentina) registra una serie de acciones realizadas por las trabajadoras del Archivo Histórico de la Universidad Nacional de La Plata. Durante la filmación, tareas usualmente llevadas a cabo por las trabajadoras serían reemplazadas por otra serie de acciones, inventadas por la artista, que podrían pensarse como absurdas o improductivas. La obra en video de Massarutti, una artista multidisciplinaria poco conocida en Chile, es de una extrema poética en la que la coreografía del gesto y una serie de movimientos corporales sirven para articular nociones como la de trabajo, como se observa, también, en Línea de Producción, Funcionar y Postdata (todos 2014).

El ciclo también incluye Caída Libre (2007), de la argentina Eugenia Calvo, un video performático donde la artista va lanzando colchones por una ventana ubicada en el primer piso de una casa, para finalmente tirarse y ser atajada por el cúmulo de colchones.

Paula Massarutti (Argentina), Las Constructoras, 2016, 4’44
Eugenia Calvo (Argentina), Caída Libre, 2007, 1’06
Marcela Moraga (Chile), Habitar y recrearse, 2015, 4’57

THE BOLIVARIAN DREAM 2

 

Pablo Uribe (Uruguay), Luna con dormilones, 2013, 2’10

Martin Sastre (Uruguay), Bolivia 3 Confederation Next, 2004, 2’38

Ximena Garrido-Lecca (Perú), Yacimientos, 2016, 8’56

Eugenia Calvo (Argentina), Caída Libre, 2007, 1’06

Carolina Charry Quintero (Colombia), Océanos, 2016, 2’19

Andrés Parra (Chile), After Party, 2016, 6’07

Paula Massarutti (Argentina), Las Constructoras, 2016, 4’44

Ana María Millán (Colombia), Efectos especiales de Jairo Pinilla, 2015, 0’33

Maya Watanabe (Perú), El Contorno, 2011, 4’11

Leticia Obeid (Argentina), Fantasma, 2015, 4’40

Nicolás Rupcich (Chile), EDF, 2013, 5’25

Emilio Bianchic (Uruguay), Impráctica, 2016, 2’23

Leonello Zambón (Argentina), Sincronías Precarias/Forbidden Paradise, 2012, 2’40

Elizabeth Vásquez (Perú), Error Geográfico, 2017, 8´04

Paula Delgado y Julia Castagno (Uruguay), Karina, 2006, 3’00

Juan Gabriel Flórez Elvira (Colombia), El Paisaje Transfigurado, 2017, 3’55

Fátima Rodrigo (Perú), UNAP, 2016, 10’15.

Marcela Moraga (Chile), Habitar y recrearse, 2015, 4’57

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Curadores: Hoffmann’s House, Andrés Marroquín, Carolina Ruiz y Eugenia González

Parte de la muestra Los Nuevos Sensibles Presentan: Hoffmann’s House

Sala de Artes Visuales, Centro Cultural Matucana 100, Santiago de Chile

Hasta el 20 de mayo de 2018 (programación continua en horarios de la galería)

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.