Nacidx en Sudáfrica en 1972, Zanele Muholi se define a sí mismx como “activista visual”. A lo largo de su carrera, ha venido registrando a los miembros de la comunidad negra LGTBQI de su país. A la par de su trabajo fotográfico -o bien entrelazado con éste- ha trabajado por el empoderamiento de las mujeres, fundando en 2009 Inkanyiso, un foro de medios visuales queer. Asimismo, dicta y co-facilita talleres de fotografía destinados a mujeres jóvenes de barrios carenciados.

En sus propias palabras, su objetivo es “reescribir una historia de los negros queer y trans de Sudáfrica para que el mundo sepa sobre nuestra resistencia y existencia, víctima de la mayor cantidad de delitos de odio dentro y fuera de Sudáfrica”.

Hasta el 27 de mayo, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta la exposición Zanele Muholi: Somnyama Ngonyama [¡Salve, oscura leona!], una selección de obras de su proyecto fotográfico homónimo, iniciado en el 2012 y que continúa en proceso. Se trata de una serie de autorretratos realizados en diversas ciudades del mundo, en los cuales se pone en evidencia su propia historia: la negritud, la historia política de su país, la condición de género.

Cada imagen de Somnyama Ngonyama es un manifiesto de resistencia que reclama visibilidad para quienes han sido despojados de ella, así como una declaración sobre los derechos humanos y de género, y sobre la importancia de la memoria en la construcción del futuro. Como se lee en el texto curatorial de la exposición, “el resultado compromete la mirada del espectador que, frente a las obras de Muholi, se ve obligado a preguntarse sobre el cómo, el cuándo, el dónde y el porqué de la construcción de estas imágenes”.

Zanele Muholi, MaID, Brooklyn, New York, 2015. Cortesía: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Zanele Muholi, Bester I, Mayotte, 2015. Cortesía: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Vista de la exposición "Zanele Muholi: Somnyama Ngonyama [¡Salve, oscura leona!]", en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018. Foto cortesía del museo

En una entrevista con Renée Mussai, Curadora Senior y Jefa de Archivo e Investigación de Autograph ABP, en Londres, sobre este proyecto, Muholi explicó: “La pregunta clave que me hago todas las noches es: ‘¿Cuál es mi responsabilidad como ser vivo, como ciudadanx de Sudáfrica sobre los crímenes de odio en el mainstream de los medios de prensa?’ Eso es lo que me mantiene en vela todas las noches. Por eso Somnyama no son sólo fotografías bellas, sino que pretenden constituir declaraciones políticas. La serie habla de belleza, remite a incidentes históricos, ofrece afirmaciones a quienes dudan -cuando hablan consigo, cuando se miran al espejo- para poder decir: ‘Tú vales, tú cuentas, nadie tiene el derecho a menospreciarte: por tu apariencia, por tu raza, por tu expresión de género, por tu sexualidad, por todo lo que eres (…)’. Somnyama es mi respuesta a los distintos racismos que existen. La serie también habla de ocupar espacios públicos: cómo hay que estar alerta todo el tiempo cuando unx está en ciertos espacios, por la posición que unx ocupa, por lo que otros esperan de unx o porque tu cultura está siempre mal representada. Muchas veces veo que quienes tienen privilegios nos parodian, nos distorsionan. Estamos aquí, tenemos nuestras propias voces, tenemos nuestras propias vidas. Por eso estoy produciendo este documento fotográfico para alentar a otrxs a tener el coraje necesario para ocupar espacios, para crear sin miedo a ser injuriadxs y para hacernos cargo de ese texto visual, de esas narrativas visuales, para enseñarles a otrxs sobre nuestra historia, para repensar de qué se trata la historia, para reclamarla para nosotrxs, para incentivar a otrxs a usar herramientas artísticas, por ejemplo una cámara, como armas para defendernos”.

 

Vista de la exposición "Zanele Muholi: Somnyama Ngonyama [¡Salve, oscura leona!]", en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018. Foto cortesía del museo

Si bien el mensaje de estas imágenes es universal, cada una de las fotografías encontró su origen en las vivencias sufridas por Muholi. Por ejemplo, Dalisu [Make A Plan] (2016) -imagen en la cual enmarca su rostro en hebras de lana oscura a modo de bufanda- fue creada en Nueva York luego de una de tantas experiencias discriminatorias que sufrió.

En varias imágenes, Muholi usa distintos recursos para articular su mensaje. Su serie MaID [en inglés, criada] incluye en el título la palabra ID [identidad, en inglés] y se lee como “mi identidad”, por lo que contiene accesorios comúnmente asociados al estereotipo de lo africano en Occidente, articulando así una respuesta a “la brutalidad permanente contra los cuerpos negros, en todo el mundo”.

En Bhekezakhe (2016), por ejemplo, revela un collar de precintos que enmarca el rostro de Muholi, quien manifiesta: “Para los que han leído o saben sobre el significado de los objetos, para hablar sobre una condena, por ejemplo, no necesito mostrar un par de esposas. (…) También quiero darle al espectador un espacio para jugar, para tener una mirada íntima, cuando se acerca a cada imagen… cuando no es tan dolorosa. Creo que no necesitamos ser agresivxs siempre frente al espectador, porque… la situación ya es dura”.

Finalmente, sobre el proyecto Muholi expresa: “Nuestra tarea más importante es crear un archivo visual que perdure más allá de nosotrxs. Somnyama se vuelve ese documento con el que me gustaría que conecten mi nombre y que entonces se vuelva un referente para otrx niñx negrx, porque en realidad no hay un autorretrato negro en los medios de prensa sudafricanos, un documento visual en el que podamos crear nuestra imagen, donde transmitir nuestra narrativa”.

Zanele Muholi, Thulani I, París, 2014. Cortesía: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires