El trabajo de Rodrigo Arteaga es meticuloso, riguroso y poético. No se le escapa un detalle. Su mano recrea lo que la naturaleza hizo hace millones de años atrás. En sus instalaciones, el artista chileno cuestiona nuestra relación con la naturaleza desde una perspectiva concreta, usando el material –lo físico- como medio. Preocupado por la dinámica de lo natural con lo artificial, busca en la investigación de materiales frágiles las respuestas que el hombre se ha hecho desde siempre. Quizás las encuentra, pero nunca nos las da; se acabaría la magia y nuestra fascinación con sus objetos para siempre.

En Kostka Gallery/Meet Factory (Praga, República Checa), Arteaga presenta Placed into Abyss, una exposición compuesta por las obras Trees in Britain, Europe and North America, Practical Zoology: cat; y Placed into Abyss. Esta última, site-specific y que da nombre a la exposición, está compuesta de ocho invernaderos hechos de madera, uno adentro del otro, como una Matrioshka. Su construcción se llevó a cabo este año, en 14 días y con 14 grados bajo cero. El intenso frío del lugar -cuenta el artista- juega un papel importante en la percepción del trabajo, ya que lo conecta con la misma historia que lo inspiró.

Su hermano, el arquitecto Pablo Arteaga, la artista Olivia Eliash y el arquitecto Ondra Bartusek, le ayudaron a fabricar las ocho estructuras de los invernaderos, la más grande de cinco metros de altura, la más pequeña, de tan solo seis centímetros. Si seguimos esta lógica expansiva, la arquitectura de la galería pasaría a formar parte de la instalación, o el edificio completo, o toda la biósfera, si se quiere. Los visitantes son invitados a caminar dentro de los dos invernaderos más grandes, siendo así parte y testigos de esta narrativa de espacio y lugar nuevos. La obra se inspira en los invernaderos que Frank Stainbridge, geógrafo y arquitecto inglés asistente de Alexander von Humboldt, usó en la ciudad de Norfolk (Reino Unido) para acomodar sus plantas-suvenires que en el siglo XIX se llevó de ‘nuestro’[1] territorio.

Rodrigo Arteaga, Placed into Abyss, 2018, instalación de ocho estructuras de invernadero, una dentro de la otra, 8 x 5 x 5 mt. Vista de la exposición "Placed into Abyss", en Kostka Gallery/MeetFactory, Praga, República Checa, 2018. Foto: Tomáš Souček
Rodrigo Arteaga, Trees in Britain, Europe and North America, recortes de páginas de libros encontrados instalados en la pared y en el piso, dimensiones variables. Vista de la exposición "Placed into Abyss", en Kostka Gallery/MeetFactory, Praga, República Checa, 2018. Foto: Tomáš Souček
Rodrigo Arteaga, Practical Zoology: cat, mesa con esculturas de pepel tomado de un libro de zoología, 90 x 244 x 80 cm (mesa). Foto: Tomáš Souček

Hace un tiempo atrás estaba leyendo que, en el año 1968, Augusto Salazar Bondy lanzó la pregunta de si existe una filosofía en América Latina sobre “teorías poscoloniales” como existe en los países anglosajones. En su tesis, afirma que, bajo las condiciones de una cultura de la dominación, es difícil emprender una auténtica filosofía en Latinoamérica. Según Bondy, el espíritu enajenado de la cultura de la dominación creó formas de pensamiento que estimulan imitaciones, mistificaciones, superficialidad, vacuidad de contenidos, etc. La razón de Latinoamérica sería así una razón imitadora[2]’. Su teoría se basa en el hecho de que nuestra ciencia es eurocéntrica y está desconectada de enseñanzas indígenas.

Para Bondy, los requerimientos del saber no están nunca formulados de modo neutral, sino que están situados siempre, por lo menos, de dos maneras: de modo político-ideológico, y de modo geopolítico. Un hombre quechua no siente lo mismo que el nieto de inmigrantes europeos que nació en el barrio Las Condes de Santiago, por ejemplo. Ese estar situado infiere en las tomas de posición, en el marco del proceso de producción de conocimiento y de sentido. Arteaga usa el espacio y los objetos como puntos de reflexión, conectando la vinculación perceptiva de la audiencia directamente con los movimientos migratorios que caracterizan a la cultura contemporánea.

Rodrigo Arteaga, Practical Zoology: cat, mesa con esculturas de pepel tomado de un libro de zoología, 90 x 244 x 80 cm (mesa). Foto: Tomáš Souček
Rodrigo Arteaga, Trees in Britain, Europe and North America, recortes de páginas de libros encontrados instalados en la pared y en el piso, dimensiones variables. Vista de la exposición "Placed into Abyss", en Kostka Gallery/MeetFactory, Praga, República Checa, 2018. Foto: Tomáš Souček

En Trees in Britain, Europe and North America Arteaga nos invita a acercarnos a una conversación entre el vacío de las hojas en los recortes, las hojas en el piso y la relación con los invernaderos. Los visitantes tocan las hojas en el suelo. Arrastrados por la intriga, sienten la necesidad de comprobar si acaso son reales. Al fin y al cabo, Stainbridge nos engañó a todos, cuando en una tormenta los vidrios de sus invernaderos se rompieron y todas las plantas tropicales murieron. La construcción de los invernaderos fue realizada con plantas artificiales hechas por artistas contratados por él. Y, más tarde, fueron quemados por ser considerados una ofensa a la autoridad de Dios. Las investigaciones que se llevaron a cabo de dichos invernaderos revelaron que, en el primero, además de plantas reales, también las había falsas, y que, en el segundo, que tenía plantas supuestamente falsas, también las había reales.

En Practical Zoology: cat, el material –papel maché- se funde para dar vida de manera muerta. Los huesos del gato están acomodados de una manera celosa, nunca deliberada, casi de la misma manera que los huesos se acomodan dentro del cuerpo del animal. En esta instalación, la preocupación del artista por volver a ordenar las cosas desde el inicio del ciclo hasta su fin toma forma encima de una mesa. Arteaga ordena los huesos, uno al lado del otro. Hay cuatro estados de un gato, todos hechos con la pulpa de un libro de zoología, proponiendo así una relación parasitaria entre el objeto de estudio y el estudio mismo, quizás de la misma manera que antiguamente se solían cazar muchos de los animales hoy expuestos en los museos de Historia Natural. Hay detrás de estos trabajos una idea de la extinción, del híbrido entre naturaleza y cultura.

Placed into Abyss, y estas ocho casas clavadas en la ex-fábrica de vidrio que es hoy MeetFactory, anhelan manifestar un ADN, la historia de nuestras plantas, los lugares del sur que ya no están (metafóricamente hablando), y los que se han extinguido al correr de la evolución del hombre. La materialidad y elementos que componen esta instalación nos obliga a repensar y a atravesar diferentes cuestionamientos, así como nos acerca a lo abstracto y lo concreto. Placed into Abyss es testimonio de un proceso creativo atravesado por la ciencia, la meticulosidad de la mano del artista, el trabajo arduo de un científico loco y la poesía de lo imposible.

RODRIGO ARTEAGA: PLACED INTO ABYSS

Curaduría: Eva Riebová

Asistente curatorial: Zuzana Belasova

Kostka Gallery/MeetFactory, Praga, República Checa

Hasta el 13 de abril 2018

 


 

[1] Todavía no he comprado el territorio. Pero dadas las circunstancias, lo nombre como mío.

[2] http://www.raco.cat/index.php/Astrolabio/article/viewFile/256825/343833

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Noelia Portela

Nació en Montevideo. Es una curadora independiente de arte contemporáneo. Estudió diseño conceptual e historia del arte en la Facultad de Arquitectura y Diseño de Wellington, Nueva Zelandia. Fundadora y directora de Persona/Curada. Reside y trabaja en Venecia, Italia.