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Bajo el título O Triângulo Atlântico (El Triángulo Atlántico), la 11ª Bienal del Mercosur, que se celebra entre el 6 de abril y el 3 de junio de 2018 en varios espacios y comunidades de las ciudades de Porto Alegre y Pelotas, echa una mirada al triángulo que, hace más de 500 años, interconecta los destinos de América, África y Europa.

Organizada por Alfons Hug (Alemania), como curador Jefe, y Paula Borghi (Brasil), como curadora adjunta, esta edición de la bienal cuenta con 77 artistas y colectivos, la mayoría de América Latina. La exposición está dividida en varios ejes temáticos que se despliegan en los espacios del Museo de Arte de Rio Grande do Sul, el Memorial de Rio Grande do Sul, Santander Cultural, la Plaza de la Aduana y la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores, en el Centro Histórico de Porto Alegre, e incluye acciones puntuales a ser realizadas en “quilombos” remanentes en las ciudades de Porto Alegre y Pelotas.

El proyecto curatorial cuenta con obras y artistas oriundos de los tres continentes que componen el triángulo atlántico. Al convertir a estos artistas en protagonistas de una exploración de las relaciones de tensión cultural y de interdependencia contextual dentro de esta triangulación, la exposición busca, entre otras cuestiones, analizar cuáles son las fuerzas innovadoras que movilizan la interacción entre América, África y Europa.

Vista de la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Vista de la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa

Como concepto curatorial, El Triángulo Atlántico indaga en los puntos de contacto que propician el encuentro entre las culturas indígena, europea y africana -y que forman una nueva amalgama americana-, poniendo énfasis en el arte africano y afro-brasileño, ambos ampliamente representados en esta exposición.

“Se trata de una experiencia oportuna de visibilización, bajo la perspectiva artística y de cultura de la diáspora (término que define el desplazamiento, normalmente forzado, de grandes masas poblacionales originarias de una zona determinada hacia otras áreas de acogida distintas)”, señala el texto curatorial. “La Bienal del Mercosur anhela también reflexionar sobre cuánto del éxodo del Atlántico Negro alimentó un vigoroso proceso de creolización, que llevó a un intenso tránsito de religiones, idiomas, tecnologías, artes y culturas”, agrega.

Asimismo, al señalar que la diversidad cultural de los africanos, compuesta por cientos de grupos étnicos y lenguas, es tan plural como la de los indígenas, la exposición busca reflexionar sobre el hecho de que incluso después de un arduo intento de supresión de esas culturas, fenómenos como el sincretismo y el mestizaje -aunque sean reflejos directos de la violencia histórica- representan una forma de resistencia y enriquecimiento cultural.

“Sin desear dar respuestas inmediatas a cuestiones plurales que se expanden más allá de los ámbitos artísticos y culturales, la Bienal se alinea con reflexiones de los campos filosóficos, políticos y antroposociales al considerar que la fusión de las culturas del triángulo atlántico aún está lejos de concluir, ya que, a través de la inmigración, las influencias de otras culturas se han sumado a ese proceso”, apuntan los curadores.

El Triángulo Atlántico aborda los movimientos de dispersión por medio de la perspectiva contemporánea y multicultural. Mediante la fuerza de la poética en diálogo con la historia, la exposición construye una línea de pensamiento que aborda problemáticas relativas al mestizaje oceánico en encuentro con las artes. Con mirada atenta a los flujos migratorios, sean éstos de naturaleza voluntaria o, en su mayoría, involuntaria, busca comprender la relación entre individuo y sociedad establecida a partir de la travesía de ese Atlántico, del comportamiento humano y de su organización.

Obra de Héctor Zamora, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Obra de Gustavo Von Ha, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Obra de Gustavo Von Ha, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa

LOS QUILOMBOS DE RIO GRANDE DO SUL

Entre los “campos de acción” de la bienal están los quilombos remanentes en algunas comunidades del estado de Rio Grande do Sul, considerado como “la parte blanca” de Brasil, debido a la gran ola de inmigración que llegó así en el siglo XIX, proveniente de Italia y de Alemania, principalmente. Con todo, Hug señala que “se olvida que desde 1737 hubo esclavos en Rio Grande do Sul que eran utilizados principalmente en el trabajo dentro de las temidas charqueadas”. Existen hoy día 130 quilombos en Rio Grande do Sul, seis de ellos ubicados en la capital, Porto Alegre.

Para entender la importancia de aproximar a la Bienal a las comunidades de los quilombos remanentes, los artistas brasileños Jaime Lauriano y Camila Soato han trabajado con ellas bajo el formato de residencia. Lauriano se sumergió en quilombos con características opuestas en el eje de Porto Alegre y Pelotas. Su punto de partida en Porto Alegre fue la Familia Silva, en un barrio de alto nivel, y en Pelotas fue Vuelo Elvira, una zona rural. Soato, en tanto, realizó una residencia en la Areal de la Baronesa (POA), reconocida por ser construida por mujeres de generación en generación. Además de amas de casa, esas mujeres, en su mayoría lavanderas, eran el arrimo de la familia. El resultado de estas residencias se verá en una exposición individual de Jaime Lauriano en la Casa 6 -administrada por la Secretaría de Cultura de Pelotas- y una exposición colectiva organizada por Camila Soato con pinturas creadas en su taller con las moradoras de POA, en la sala principal de la sede de la Areal de la Baronesa.

Para el presidente de la Fundación Bienal del Mercosur, Gilberto Schwartsmann, la Bienal “debe dejar claro que hechos culturales como éste son esenciales para la vida de las personas y no pueden ver su continuidad simplemente extinguida. No pueden ser productos desechables, sin que haya una fuerte resistencia de seres humanos sensibles, que aman y valoran el arte y la cultura”.

Marco Montiel-Soto, Mal de mar hacia un triste trópico: in the distance of the eighth island, 2018. Cortesía del artista
Marco Montiel-Soto, Mal de mar hacia un triste trópico: in the distance of the eighth island, 2018. Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Foto: Tuane Eggers

VOCES INDÍGENAS Y NIGERIANAS

En la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores se presenta una instalación sonora con ocho lenguas de Nigeria y ocho lenguas indígenas de América Latina. En un primer momento, el visitante oye el murmullo indefinido y polifónico de varias voces, en un conjunto de sonidos que recuerda una oración colectiva. Pero cuando se acerca a las cajas de sonido, los diversos idiomas se imponen cada uno de forma clara. La reducción radical de la instalación al elemento del sonido requiere una concentración intensa que permite abdicar de elementos visuales. El curador entiende que con cada lengua extinta desaparece no sólo un legado lingüístico valioso, sino también una visión genuina del mundo y del medio ambiente.

En Voces Indígenas, curada por Hug, participan los artistas Barbara Prezeau, Javier López & Erika Meza, José Huamán Turpo, Muu Blanco, Priscilla Monge, Rainer Krause, Sandra Monterroso, Sofía Medici & Laura Kalauz. En Voces Nigerianas, curada por Hug y Uche Okpa-Iroha, participan Adeola Olagunju, Ologeh Otuje Charles, Emeka Udemba, Halima Abubakar, Aigberadion Ikhazuangbe Israel, Jeremiah Ikongio, Ndidi Dike y Ralph Eluehike.

Obra de Miguel Rio Branco, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Obra de Luis y Gabo Camnitzer,, artistas participanten en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Tuane Eggers

PROGRAMA EDUCATIVO

El Programa Educativo ha sido, históricamente, un componente esencial de la Bienal del Mercosur. Para esta edición invita a la “práctica de descolonización del conocimiento”, esto es, al “necesario desplazamiento del pensamiento hegemónico”. Según la coordinadora pedagógica Bianca Bernardo, “es con la educación que realizamos el ejercicio fundamental de pensar en cómo existir, a partir de la percepción de nuestro propio lugar en el mundo”.

Así, las acciones educativas van al encuentro de la propuesta curatorial para debatir las relaciones sociopolíticas e identitarias que se formaron en el triángulo atlántico. “La filosofía del trabajo educativo de esta bienal está anclada en ver al Otro, a través de un programa que se caracteriza por cuestionar el sentido de una historia universal, que refuerza la importancia de mapear y dialogar con diferentes perspectivas y narrativas locales e individuales”, apunta.

Obra de Edinson Quiñones, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa

BIENAL DO MERCOSUL EXPLORA AS RELAÇÕES ENTRE AMÉRICA, ÁFRICA E EUROPA

 

O Triangulo Atlântico é o tema que narra a 11ª Bienal do Mercosul, que ocorre de 5 de abril até 3 de junho de 2018, em Porto Alegre e Pelotas, ambas cidades no Rio Grande do Sul. Com curadoria de Alfons Hug (Alemanha) e curadoria adjunta de Paula Borghi (Brasil), seis exposições apresentam 77 artistas, sendo 21 da África, 19 do Brasil, 20 da América Latina, onze da Europa e seis da América do Norte, divididos entre o Museu de Arte do Rio Grande do Sul – MARGS, Memorial do Rio Grande do Sul, Santander Cultural, Igreja das Dores, Comunidade Quilombola do Areal, em Porto Alegre, e na Casa 6, em Pelotas.

Trata-se de um convite para adentrar as águas atlânticas e as surpreendentes forças que as habitam para reconhecer que a história dos povos do Mercosul também tem uma importante contribuição do outro lado do oceano. Em sua 11ª edição, a Bienal do Mercosul lança um olhar sobre todo o espaço atlântico ou, mais precisamente, sobre aquele triângulo mágico que parece interligar o destino da América, África e Europa há mais de 500 anos.

O Triangulo Atlântico perpassa os movimentos de dispersão por meio da perspectiva contemporânea e multicultural. Pela força da poética em diálogo com a história, a exposição constrói uma linha de pensamento que aborda problemáticas relativas à miscigenação oceânica em encontro com as artes. Com olhar atento aos fluxos migratórios – sejam estes de natureza voluntária ou, em sua maioria, involuntária, se busca compreender a relação entre indivíduo e sociedade estabelecida a partir da travessia desse Atlântico, do comportamento humano e de sua organização. Sob a perspectiva cultural, a diáspora do Atlântico Negro levou a um intenso trânsito de religiões, idiomas, tecnologias e artes.

Como nos faz lembrar o curador chefe, Alfons Hug, “o estado do Rio Grande do Sul e, de forma geral, o sul do Brasil são considerados a “parte branca” do país devido à maciça imigração do século XIX, proveniente da Itália e da Alemanha, principalmente. Mas esquece-se que houve escravos no Rio Grande do Sul desde 1737, que eram utilizados principalmente no trabalho dentro das temidas charqueadas. De fato, no início do século XIX, a parcela de escravos na população era de 30%; portanto, estava acima do que se verificava no Rio de Janeiro ou Salvador. Como verdadeiros testemunhos da presença africana, existem até hoje 130 quilombos no Rio Grande do Sul, seis deles localizados na capital. Porto Alegre é uma cidade típica do Atlântico, e não apenas por terem os primeiros colonos vindo dos Açores, mas porque, ao longo de sua história, todas as características deste oceano estão ali refletidas de maneira exemplar”.

Assim, a diversidade cultural proveniente desta miscigenação oceânica é um fator crucial para compreensão desta triangulação que constitui as bases de formação da identidade brasileira, ou melhor, de muitos brasileiros.

Para o presidente da Fundação Bienal do Mercosul, Gilberto Schwartsmann, existem dois grandes desafios pela frente: “realizar uma Bienal do Mercosul que orgulhe por sua força estética, conteúdo artístico, capacidade de comover, instigar e fazer refletir e ajudar a despertar as pessoas para a beleza e para as grandes questões que importam à humanidade. Ao mesmo tempo, a construção desta mostra deve deixar claro que fatos culturais como este são essenciais para a vida das pessoas e não podem ter sua continuidade simplesmente extinta. Não podem ser produtos descartáveis, sem que haja uma forte resistência dos seres humanos sensíveis e que amam e valorizam arte e a cultura”.

CAMPOS DE ATUAÇÃO DO PROJETO CURATORIAL

I – Quilombos no Rio Grande do Sul

Segundo o professor e colaborador da 11ª Bienal do Mercosul, José Rivair Macedo, “os organismos públicos do Governo Federal reconheciam em 2007 a existência de 35 quilombos no Rio Grande do Sul, enquanto representantes quilombolas indicam a existência de mais de 150 deles. De modo geral tais comunidades são ocupadas por famílias de descendentes de escravos no período de desagregação do sistema escravista. Destacam-se os quilombos de Morro Alto, São Miguel, Rincão dos Martimianos, o Quilombo dos Teixeiras e o Quilombo de Casca. Em Porto Alegre, há três importantes comunidades quilombolas urbanas: o Quilombo do Areal, na área histórica em que habitavam as populações de origem negra logo após a emancipação formal da escravidão, em 1888; o Quilombo dos Alpes e o Quilombo da Família Silva – situado numa das áreas urbanas mais valorizadas da cidade e objeto de grande pressão por parte dos interesses imobiliários até o presente”.

Para entender a importância das comunidades quilombolas remanescentes com o intuito de aproximá-las da mostra, os artistas Jaime Lauriano e Camila Soato são responsáveis por trabalhos específicos. O Paulistano Jaime Lauriano mergulha em comunidades quilombolas com características opostas no eixo Porto Alegre e Pelotas. Seu ponto de partida em Porto Alegre é a Família Silva, num bairro de alto padrão, e em Pelotas a Vó Elvira, na zona rural. Já a brasiliense Camila Soato realiza uma residência na Areal da Baronesa (POA), reconhecida por ser construída pela força de mulheres de geração para geração. Além de donas de casa, essas mulheres eram arrimo da família, em sua maioria lavadeiras. O resultado destas residências está retratado numa exposição individual de Jaime Lauriano na Casa 6 – administrada pela Secretaria de Cultura de Pelotas – e uma exposição coletiva organizada por Camila Soato com pinturas criadas em sua oficina com as moradoras do Areal, na sala principal da sede do Areal da Baronesa.

II- VOZES INDÍGENAS E NIGERIANAS

Na Igreja Nossa Senhora das Dores é apresentada uma instalação sonora com oito línguas da Nigéria e oito línguas indígenas da América Latina. Num primeiro momento, o visitante ouve o murmúrio indefinido e polifônico de várias vozes, num conjunto de sons que lembra uma oração coletiva. Mas quando ele se aproxima das caixas de som, os diversos idiomas impõem-se de forma clara. A redução radical da instalação ao elemento do som exige uma concentração intensa que permite abdicar de elementos visuais. O curador entende que com cada língua extinta, desaparece não só um legado linguístico valioso, mas também uma visão genuína de mundo e do meio ambiente.

PROJETO EDITORIAL

A 11ª Bienal do Mercosul traz um projeto editorial que reúne o registro da exposição O Triangulo Atlântico, com imagens das obras e instalações nos sete espaços, registros da montagem e textos dos curadores Alfons Hug e Paula Borghi e dos convidados José Rivair Macedo e Simon Njami. O catálogo também oferece registros documentais sobre a produção artística de Jaime Lauriano e Camila Soato em suas respectivas residências realizadas durante a 11ª Bienal do Mercosul.

PROJETO EDUCATIVO

O Programa Educativo desta Bienal convida para prática de descolonização do conhecimento, por meio de uma escuta sensível de que o pensamento hegemônico precisa ser deslocado. Segundo a coordenadora pedagógica Bianca Bernardo, é com a educação que realizamos o exercício fundamental de pensar em como existir, a partir da percepção do nosso próprio lugar no mundo. As ações educativas vão ao encontro da proposta curatorial, que retoma a histórica triangulação que se estabeleceu entre os três continentes no período colonial – Europa, África e América – para debater as relações sociopolíticas e identitárias que se formaram. A filosofia do trabalho está ancorada no ver o Outro, num programa que se caracteriza por questionar o sentido de uma história universal, que reforça a importância de mapear e dialogar com diferentes perspectivas e narrativas locais e individuais.

Obra de Iris Chocolate, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Obra de Faig Ahmed, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Performance Impróprio de Vivian Caccuri, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Performance Impróprio de Vivian Caccuri, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Obra de Mónica Millán, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Thiéle Elissa
Obra de Paulo Nimer Pjota, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur. Foto: Tuane Eggers

ARTISTAS PARTICIPANTES

MARGS

Arjan Martins

Randa Maroufi

Lunara

Leticia Lampert

Romy Pocztaruk

Juliana Stein

Gustavo Von Há

Vasco Araujo

J  Pavel Herrera

Alonso + Craciun

Leonce Raphael Agbodjelou

Melvin Edwards

Iris Buchholz Chocolate

Mónica Millán

Adad Hannah

Faig Ahmed

Martha Atienza

André Severo

Camila Soato

Leticia Ramos

 

SANTANDER CULTURAL

Pablo Rasgado

Ibrahim Mahama

Mary Evans

Youssef Limoud

Edward Burtynsky

Dalton Paula

Maxim Malhado

George Osodi

El Anatsui

Omar Diop

Mame-Diara Niang

Frank Thiel

Eric Van Hove

Viviane Sassen

Mark Dion

Alec Soth

Kemang Wa Lehulere

Miguel Rio Branco

Chris Larson

 

MEMORIAL

Vivian Caccuri

Héctor Zamora

Marco Montiel Soto

João Carlos Silva

Jaime Lauriano

Paulo Nimer Pjota

Anna Azevedo

Yuri Firmeza e Igor Vidor

Sonia Gomes

Luis Camnitzer + Gabo Camnitzer

Edinson Javier Quiñones

Mario Pfeifer e KOW

Andréas Lang

Zanele Muholi

 

IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Voces Indígenas

 

América Latina

Barbara Prézeau-Stephenson

Javier López & Erika Meza

José Huamán Turpo

Laura Kalauz & Sofia Medici

Muu Blanco

Priscilla Monge

Rainer Krause

Sandra Monterroso

 

Nigeria

Adeola Olagunju

Aigberadion Ikhazuangbe Israel & Kayode Oluwa

Emeka Udemba

Halima Abubakar

Jeremiah Ikongio

Ndidi Dike

Ologeh Otuke Charles

Ralph Eluehike

 

AREAL DA BARONESA

Residencia de Camila Soato

 

AREAL FAMILIA SILVA

Residencia de Jaime Lauriano

 

PLAZA DE LA ADUANA

Mark Formanek


Imagen destacada: Adad Hannah, artista participante en la Bienal de Mercosur 2018, Porto Alegre, Brasil. Cortesía: Bienal de Mercosur