Uno de los intereses recurrentes en el trabajo de Antonio Ballester Moreno (Madrid, 1977) ha sido la creatividad generalizada, es decir, la virtud de inteligencia creadora que eventualmente perdemos en favor de convenciones estandarizadas.

El artista se ha interesado por analizar los mecanismos con los que nos relacionamos con el entorno natural y social. El trabajo artesano y manual está inevitablemente ligado con su contexto: al ser éste generalmente sintético está íntimamente conectado con la persona que lo realiza. Es un oficio creativo y útil que une el sentir de una comunidad.

En Sin intención, propósito o finalidad, que se presenta en el Museo de Arte de Zapopan (México) hasta el 8 de abril de 2018, Antonio Ballester Moreno recorrió varios talleres de artesanos en Guadalajara para reunir una selección de cerámica utilitaria. En Tlaquepaque: Cerámica Suro, el Taller de alfarería Hermanos Lucano y el Taller de macetas de la Familia Ramírez; en Tonalá: el Taller de alfarería Hermanos Farías y el Taller de botellones de la localidad del Rosario; y finalmente, en Zapopan, los puestos de alfarería frente al mercado del mar.

Durante los meses previos a la apertura se convocó a cualquier interesado en participar en los talleres de decoración de alfarería tradicional que se ofrecieron en el museo, además de a asociaciones civiles como FM4, el Grupo de ayuda mutua del ISSSTE para pacientes con cáncer de mama, el Asilo Jesucristo Obrero en La Tuzanía, vecinos, comerciantes y escuelas primarias de Zapopan, estudiantes de arte y personal del museo. Con libertad creativa y materiales a su disposición, los participantes elaboraron las obras que se presentan en este espacio.

Vista de la exposición "Sin intención, propósito o finalidad", Antonio Ballester Moreno, en el Museo de Arte de Zapopan México, 2018. Cortesía: MAZ
Vista de la exposición "Sin intención, propósito o finalidad", Antonio Ballester Moreno, en el Museo de Arte de Zapopan México, 2018. Cortesía: MAZ

SIN INTENCIÓN, PROPÓSITO, NI FINALIDAD

Por Antonio Ballester Moreno

El título de esta exposición describe la manera de operar que tienen los fenómenos naturales. Sin intención, propósito, ni finalidad son las características comunes del funcionamiento de cualquier elemento creador de vida y, por tanto, se entiende también de cualquier tipo de creación.

Las moléculas se unen espontáneamente entre ellas para formar organismos más complejos, y esta práctica aplicada a las relaciones humanas cumple exactamente igual las mismas leyes que las moléculas. Una familia, por ejemplo, se forma en base a una convivencia en armonía, porque si ésta no sucede, se deshace el grupo. Así, en una molécula, si una sola célula enferma se rompe, la armonía y el organismo muere.

La conclusión que podemos sacar entonces es que la vida está sustentada por una relación armónica, y esta armonía sólo se da cuando nuestra forma de proceder, y por tanto de vivir, está relacionada con la forma de proceder de nuestra propia naturaleza, basada por tanto en la falta de intenciones, propósitos y finalidades.

La física cuántica dice que un átomo en reposo al lado de otro en movimiento comienza a moverse influido por el movimiento del segundo. De la misma manera, también está comprobado que cuando una persona se acuesta o se encuentra muy cerca de otra, el ritmo cardíaco e incluso la respiración se sincronizan al cabo de un tiempo. Si seguimos de una manera exponencial dando ejemplos de este influjo llegaríamos a hablar de los planetas y de su influencia, que es de sobra conocido en nuestra vida, ya que vivimos según unos ritmos bien determinados, de noches, días y estaciones.

Esta idea estaba muy presente en las culturas llamadas primitivas, otorgando a estos sucesos un tratamiento divino y religioso. Porque al fin y al cabo la religiones se ocupan de la relación con los contextos.

Entonces, lo que mueve este proyecto es cómo nos relacionamos con el entorno de una manera armónica, y cómo esa armonía se vuelve creativa o creadora. Para ello se ha elegido el proceder del artesano, que por lo general es sintético. Esto quiere decir que está íntimamente conectado con la persona que lo realiza al ser un trabajo manual, rítmico y mecánico, que replica fielmente las operaciones de la naturaleza, además de estar bien relacionado con su contexto, en los materiales y en la forma de usarlos. Los materiales del artesano son accesibles y se encuentran cerca, porque si no es así, la armonía se rompe. Es también un oficio creativo y útil que une el sentir de una comunidad. La artesanía es un lenguaje y, como tal, responde a un modo de coordinar los sentires, haceres y emociones, que son precisamente la base sobre la que surge el lenguaje.

Por todas estas razones entendemos que el trabajo artesano es completo en todas sus acepciones y por supuesto que creativo.

Si las moléculas se unen sin una intención, propósito o finalidad y así forman vida, es decir, que son creadoras, todas sin excepción, entonces esto también se puede aplicar al hombre. Y de hecho es lo que hace la ciencia cognitiva, partiendo del supuesto de que todos somos inteligentes-creadores. Según esta lógica ya no existirían los genios, ni la creatividad sería patrimonio sólo del arte o de ciertas profesiones que han estado siempre identificadas con esta idea: todos tenemos ese potencial creador y sólo hay que explotarlo.

Esto que aquí se expone es, por tanto, la manera de justificar una vida emancipada, que no es una utopía, porque la libertad la hemos tenido y la perdimos a favor de un mundo analítico, centrado en la explotación y subordinación de la naturaleza a unos intereses que nada tiene que ver con el operar natural.