Galleria Continua San Gimignano presenta Mónadas, la primera exposición individual en Italia de la artista cubana Elizabet Cerviño (Manzanillo, 1986).

Su práctica artística, que abarca pintura, performance, poesía e instalaciones, explora temas universales, como el acto creativo mismo y la expresión –más que la representación- de la naturaleza. La artista también toma prestados elementos de diferentes religiones: orientales, las practicadas por las civilizaciones pre-colombinas, pero también del catolicismo, cuyos números sagrados son los que organizan sus series, y el judaísmo, como puede apreciarse en los nombres de algunas de sus obras.

Mónadas hace referencia a Na, la exposición individual que tuvo la artista en Galleria Continua La Habana en septiembre de 2016. Para esa exposición, Cerviño pintó de blanco toda la calle frente a la galería, ubicada en el barrio chino de La Habana. El sonido “Na”, como la mónada, representa el uno, la suma de todas las cosas y, al mismo tiempo, lo “no-divisible”, el vacío, un ente natural que, según la artista, se auto purifica en su obra. Su trabajo no busca representar el ego, sino su destilación poética a través del blanco, sea en una gota de agua sobre el lienzo o en la repentina transformación del suelo en barro bajo la lluvia.

La artista se formó en el Instituto Superior de Arte (ISA) de la Universidad de La Habana, en unos años en los que se invitaba a los alumnos a apartarse del lienzo, el pincel y el cincel. Cerviño se alejó de la pintura tradicional y de la escultura: en lugar de añadir materia al lienzo, la retiraba con papel de lija, ácidos y arañazos, gestos a través de los cuales se insinuaban horizontes y paisajes.

Sus performances consisten en la repetición de movimientos simples, como la respiración, yacer sobre el suelo o recoger pétalos para representar un “día de primavera”. Aunque algunos de sus objetos parecen minimalistas, otros presentan cualidades más vernáculas. Estos últimos funcionan en el sentido de lo infinito, del devenir de las cosas, de la contemplación de lo divino, de la resistencia al desperdicio de las energías naturales que, por muy pequeñas y desconectadas que estén, como las mónadas, constituyen el todo.

Elizabet Cerviño, Blanqueamiento, 2017, performance en La Habana, Cuba. Cortesía: Galleria Continua San Gimignano, Italia

ELIZABET CERVIÑO: MÓNADAS

Galleria Continua San Gimignano, Italia

Hasta el 29 de abril de 2018

Imagen destacada: Elizabet Cerviño, Altar, 2018, 108 placas de alabastro grabadas, 80 x 105 x 120 cm. Vista de la exposición en Galleria Continua San Gimignano, Italia. Foto: Ela Bialkowska