Bibliotecas Insólitas, que se presenta por estos días en Arts Santa Mònica (Barcelona, España), es un proyecto que parte de lo que ha supuesto la biblioteca como espacio que custodia el conocimiento reunido por la humanidad a través de los siglos.

Su curadora, Glòria Picazo, entiende la biblioteca como la historia de una quimera, de un sueño imposible, puesto que verla como un contenedor susceptible de abarcar toda la memoria del mundo siempre acabará siendo una “utopía inalcanzable”. Pero también existen muchas derivas de ese concepto de biblioteca total, que se hallan en las bibliotecas personales, diversas, subjetivas, anárquicas e insólitas.

Bibliotecas insólitas explora la idea de “biblioteca infinita”, insaciable, siempre cambiante y abierta a todo tipo de conocimientos, con aportaciones realizadas por artistas contemporáneos que, desde finales de la década de los sesenta y hasta la actualidad, han revisado la idea de biblioteca, de archivo y del libro como fuente inagotable de conocimiento, y se han interesado por las ediciones de artista, una modalidad artística que, a pesar de su aparente marginalidad, en todos ellos ocupa un lugar relevante en su discurso estético.

“Podemos considerar la biblioteca como el espacio en el que todos los saberes se concentran, como espacio cultural democrático por excelencia, desde que a mediados del siglo XIX surgieran las bibliotecas públicas, pero también desde la posibilidad de percibirla como un espacio mental, como la imaginó Jorge Luis Borges, esto es, un espacio en el que los saberes se desbordan y las incertidumbres nos abruman ante la idea de ‘biblioteca infinita’”, apunta la curadora.

Intervención de Iñaki Bonillas en "Bibliotecas Insólitas", Arts Santa Mònica (Barcelona, España), 2018. Foto: Marta Becerra
Obra de Fernando Bryce en "Bibliotecas Insólitas", Arts Santa Mònica (Barcelona, España), 2018. Foto: Marta Becerra

Bibliotecas míticas como la de Alejandría, particulares y subjetivas como la de Michel de Montaigne, utópicas como la del arquitecto Étienne-Louis Boullée en el siglo XVIII hasta aceptar y cuestionar la “nube” como ese archivo descomunal que recoge la cantidad ingente de datos generados por la sociedad actual, configuran el campo de reflexión sobre el que se sustenta esta exposición.

Los artistas seleccionados –entre quienes se encuentran Ignasi Aballí, Fernando Bryce, Iñaki Bonillas, Dora García y Oriol Vilanova– presentan sus ediciones de artista y, para mostrarlas, han diseñado su propia “biblioteca” en función de cómo desean integrar al espectador en la consulta de sus ediciones. En estas “bibliotecas personales” se han reunido ediciones de artista, libros de referencia, dibujos y objetos personales, en definitiva, algo similar a lo que podríamos encontrar en nuestra propia biblioteca.

Como parte de la muestra, Francesc Ruiz realiza una intervención en la Escuela ELISAVA y Enric Farrés en el Ateneo Barcelonés. Asimismo, en la sala de reserva de Bibliotecas insólitas se muestran ediciones de aquellos artistas que en la década de los sesenta y setenta contribuyeron con sus propuestas a dar un nuevo rumbo a las ediciones especiales, un espacio con libros de artista de referencia expuestos como un verdadero tesoro de bibliófilo.

Intervención de Clara Boj y Diego Díaz en "Bibliotecas Insólitas", Arts Santa Mònica (Barcelona, España), 2018. Foto: Marta Becerra

BIBLIOTECAS INSÓLITAS

Artistas: Ignasi Aballí, Clara Boj / Diego Díaz, Fernando Bryce, Iñaki Bonillas, Antònia del Río, Enric Farrés, Dora García, Colección Alias, Javier Peñafiel, Juan Pérez Aguirregoikoa, Francesc Ruiz y Oriol Vilanova

Arts Santa Mònica, Barcelona, España

Hasta el 23 abril de 2018