La Sala de Arte Público Siqueiros, en Ciudad de México, presenta hasta el 8 de abril el mural escultórico Nictinastia de Johanna Unzueta (Santiago de Chile, 1974), como parte del Proyecto Fachada del museo, bajo la curaduría de Michele Fiedler. La artista chilena reflexiona acerca de la historia del trabajo, los procesos industriales y los movimientos socioculturales del modernismo.

La obra de Unzueta, tanto en escultura como en dibujo, video, acciones, instalación, diseño de ropa y publicaciones, integra elementos del discurso geométrico de las vanguardias latinoamericanas, específicamente en relación al arte cinético y el neo-concretismo brasileño, así como de artistas de la talla de Hilma af Klint, pionera del arte abstracto.

Nictinastia emplea algunos de los materiales industriales que componen las sillas Acapulco, así como el artificio de su labor artesanal, evocando inmediatamente recuerdos de un pasado lujoso, tiempos de ocio y eras doradas del espectáculo en México. Las formas geométricas, que parecen multiplicarse por meiosis —una forma de división y reproducción celular—, provienen de imaginar una abstracción estética de la nictinastia: los movimientos que hacen las hojas de algunas plantas para optimizar su energía, descansando en la noche y despertando nuevamente cuando regresa la luz solar.

El mural cuenta con alusiones a la labor, al privilegio vacacional, a procesos biológicos de subsistencia y a la manufactura de productos sintéticos industriales. Unzueta no cuenta una historia particular, sino que suele combinar múltiples capas de significaciones mediante sus imágenes, los materiales empleados y el espacio en donde se muestra.

Durante su periodo de residencia en La Tallera (Cuernavaca, México), en 2015, la artista estudió los archivos de David Alfaro Siqueiros, encontrando una similitud entre los bocetos de perspectivas visuales que creaba el muralista y su propia práctica de dibujo. Los jardines de La Tallera, visibles desde el estudio de la residencia donde Unzueta dibujaba, están colmados de plantas tropicales como Monsteras o costillas de Adán, Scheffleras y flamboyanes que crean sombras y juegos de luces en los muros y el césped; por otra parte, Cuernavaca, conocida como la ciudad de la eterna primavera, hospedó a intelectuales y exiliados políticos entre los años cincuenta y setenta del siglo XX, generando otra idea de época dorada distante del Acapulco de actrices y actores del mundo internacional del espectáculo. Todo esto puede haber respaldado la conceptualización de Nictinastia; sin embargo, las imágenes de círculos, óvalos y líneas que componen el mural son parte de un lenguaje que la artista ha ido desarrollando y complejizando en los últimos años, y remite a una lógica de tramas y urdimbres o de ondas, cuyas formas no necesariamente tienen una definición concreta.

Vista del mural escultórico Nictinastia de Johanna Unzueta en la Sala de Arte Público Siqueiros, Ciudad de México. Foto: cortesía SAPS.
Vista del mural escultórico Nictinastia de Johanna Unzueta en la Sala de Arte Público Siqueiros, Ciudad de México. Foto: cortesía SAPS.

JOHANNA UNZUETA: NICTINASTIA

Sala de Arte Público Siqueiros. Ciudad de México

Del 29 de noviembre de 2017 al 8 de abril de 2018