La exposición Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención), curada por Inke Arns y Fabián Saavedra-Lara, indaga sobre el Afrofuturismo como estética cultural que combina elementos de ciencia ficción, ficción histórica, fantasía y realismo mágico con cosmogonías no occidentales, a través de 20 propuestas artísticas internacionales y 12 proyectos tecnológicos de varios países de África.

Presentada hasta el 22 de abril por el Hartware MedienKunstVerein (HMKV), en Dortmund, Alemania, la exposición se caracteriza por poner en diálogo una serie de narrativas especulativas del mundo del arte inspiradas en el Afrofuturismo con soluciones e imaginaciones tecnológicas alternativas reales, desarrolladas y en uso recientemente en África. Esta contraposición genera un doble cambio de perspectiva: mientras que las obras expuestas proyectan visiones de ciencia ficción decididamente africanas y diaspóricas, los dispositivos que las canalizan aparecen como evidencias de un desarrollo tecnológico que ya está en marcha. La exposición presenta, entonces, a África como un continente de innovación tecnológica.

El punto de partida de este proyecto fue un viaje de investigación realizado por Inke Arns por varios países de África en 2014, en el que descubrió los nuevos dispositivos tecnológicos, aplicaciones, soluciones de software y productos digitales que se han venido desarrollando desde hace algunos años en ese continente, en el contexto de una creciente digitalización y creación de redes.

Muchos de estos inventos tienen como objetivo ayudar a los usuarios a enfrentar problemas de la vida cotidiana, como el acceso a una infraestructura adecuada. Por lo general, estos inventos funcionan en concordancia con los principios de accesibilidad general y open source (código abierto), lo que permite cambios en su diseño, reutilización y desarrollo continuo. Estos inventos representan, por tanto, todo un proyecto alternativo a los monocultivos tecnológicos del “norte global” que predominan en África.

Los 32 artistas y proyectos tecnológicos participantes proceden de Egipto, Angola, Australia, Alemania, Benín, Francia, Ghana, el Reino Unido, Italia, Camerún, Canadá, Kenia, los Países Bajos, Nigeria, Portugal, Ruanda, Sierra Leona, España, Senegal, Sudáfrica, Uganda, Estados Unidos y el planeta Saturno.

Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich
"Astro Black", de Soda_Jerk. Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich

PUNTOS DE REFERENCIA

Uno de los representantes más importantes y conocidos del afrofuturismo es el músico de jazz vanguardista Herman Blount (1914-1993), que se reinventó a sí mismo como la figura artística Sun Ra, del planeta Saturno. Todo su trabajo musical está impregnado de una variedad de narraciones futuras sobre el espacio exterior y los viajes interestelares desde una perspectiva afroamericana. Para Sun Ra, el espacio exterior es un idilio en el que se puede superar el racismo y la discriminación, y donde todas las personas pueden encontrar espacio para su propia narrativa, y así empoderarse y ser libres. Para Sun Ra, el futuro no es posible sin considerar el pasado, por lo que su concepto afrofuturista se expresa en numerosas referencias al reino de los faraones en el antiguo Egipto como símbolo de la hegemonía cultural del continente africano perdida a través del colonialismo y la diáspora. Estas referencias se encuentran, por ejemplo, en su seudónimo (Ra es el dios del sol egipcio) y en muchas de sus vestimentas y decoraciones escénicas. En el Afrofuturismo de Sun Ra, el futuro no es lineal (como en la ciencia ficción occidental), sino circular.

Otro referente en la muestra es Drexciya, dúo de techno de Detroit (Estados Unidos) que desarrolló mundos imaginarios inspirados en el Afrofuturismo en muchos de sus álbumes conceptuales. En sus lanzamientos, Drexciya es también el nombre de una ciudad legendaria bajo el mar. Esta “Atlántida Afrofuturista” está poblada por descendientes de mujeres embarazadas que fueron tomadas como esclavas de varios países de África y arrojadas por la borda y asesinadas durante el cruce del Atlántico. Según la leyenda, sus hijos por nacer sobrevivieron en el útero, desarrollaron la capacidad de respirar y vivir bajo el agua, y fundaron una civilización submarina desconocida que estaba en posesión de tecnologías utópicas.

Además de Sun Ra y Drexciya, otros referentes de esta muestra son artistas que desde mediados del siglo XX han profundizado en los conceptos y la estética afrofuturista de la cultura popular. Las ideas y prácticas performáticas de Sun Ra, por ejemplo, influyeron en una gran cantidad de artistas del techno y en la actual música electrónica (por ejemplo, Flying Lotus), en el hip-hop y en el R&B contemporáneo (Missy Elliott y Janelle Monáe). También hay proyectos autónomos comparables en otras partes del mundo que se ocupan de las visiones de la diáspora del futuro desde la perspectiva de las comunidades negras, y que, gracias al uso y la adopción de nuevas tecnologías de producción pueden crear pistas musicales futuristas (por ejemplo, el dub de Lee “Scratch” Perry, en Jamaica).

"The Afronauts“, de Cristina de Middel, 2012. Cortesía de la artista. Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich
"Icarus 13“, de Kiluanji Kia Henda, 2008, fotografía y escultura. Cortesía del artista y Galleria Fonti, Nápoles. Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich
"Lettres du Voyant“, de Louis Henderson, 2013. Cortesía del artista y Le Fresnoy - studio national des arts contemporains. Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich

EL ESPACIO EXTERIOR, EL MAR Y LA TECNOLOGÍA

El corto documental y experimental de John Akomfrah, The Last Angel of History (El último ángel de la historia), examina las relaciones entre la cultura panafricana, la ciencia ficción, los viajes intergalácticos y el rápido desarrollo de la tecnología informática. El cortometraje Afronauts, de la directora ghanesa Frances Bodomo muestra la historia real de un programa espacial planeado en Zambia en la década de 1960, una época en la que las utopías políticas se encontraron con el progreso tecnológico. Similarmente, en The Afronauts, la fotoperiodista española Cristina de Middel reconstruye la historia de este programa espacial de Zambia con medios artísticos. En el proceso, combina sus propias imágenes, creadas 50 años después, con copias de documentos históricos y reproducciones de fotografías históricas.

Las fotografías de Kiluanji Kia Henda muestran arquitecturas futuristas en Luanda, la ciudad capital de Angola. En su trabajo Icarus 13, el artista reinterpreta estas construcciones poscoloniales como “pruebas” del primer viaje africano al sol. Sun Ra Repatriation Project, de Kapwani Kiwanga, tiene el objetivo de devolver a Sun Ra a su verdadero planeta de origen: Saturno.

Tomando el trabajo del músico de jazz cósmico Ra como punto de partida, la narrativa especulativa de Soda_Jerk examina la conexión entre la ciencia ficción y la política social en la cultura musical negro-atlántica. En la exposición, Astro Black se presenta como una instalación de video de dos canales con cuatro episodios alternando entre las dos pantallas. La serie de cómics de Sherif Adel imagina a Egipto en el año 3104 como un país en el que nada ha cambiado en comparación con el presente: todavía hay corrupción, un tráfico caótico e indiferencia política. ¿Qué pudo haber movido a los extraterrestres a aterrizar allí?

El grupo de artistas británicos The Otolith Group retoma el mito de Drexciya en su ensayo cinematográfico Hydra Decapita para pensar en la conexión entre la globalización, el cambio climático y el sistema financiero. La artista sudafricana Tabita Rezaire trata el mar como un depósito de dolor, historias y recuerdos perdidos en la era del colonialismo en Deep Down Tidal. El cineasta Simon Rittmeier, en su película Drexciya, utiliza los métodos de la ciencia ficción para contar las imágenes que circulan hoy en los medios y hablar sobre la crisis de los refugiados. El legendario dúo techno Drexciya, en tanto, presenta una selección representativa de sus vinilos de 12 pulgadas, EPs y álbumes, así como reproducciones de audio.

Naked Reality es una película de ciencia ficción Afrofuturista situada 150 años en el futuro. Las ciudades de África han crecido juntas para formar una gigantesca metrópolis distópica en la película del cineasta camerunés Jean-Pierre Bekolo. La protagonista Wanita sale de la casa una mañana, sin saber que su primera oración a los antepasados ​​ha iniciado su viaje a DIMSI, un mundo que no se puede ver.

Para su obra Kempinski, Neïl Beloufa pidió a varios entrevistados en diferentes ciudades que imaginen un futuro, del cual hablan en tiempo presente. Sus historias y fantasías esperanzadoras, poéticas y espirituales se han compilado en un video que combina la realidad y la ciencia ficción, la etnología y la crítica, y que socava inteligentemente nuestras exóticas expectativas y desgastados estereotipos de África.

Lettres du Voyant (Cartas del Vidente), de Louis Hendersons, es un ensayo cinematográfico que utiliza métodos documentales para hablar del espiritismo y la tecnología en la Ghana actual. La narración de la película gira en torno a una práctica misteriosa conocida como “Sakawa” –Internet Scam, o correos masivos fraudulentos-, pero enriquecida con magia vudú.

El artista y “Rasta Coder” italiano Jaromil (Denis Roio) ha diseñado y programado un sistema operativo basado en la filosofía rastafari para su obra Dyne: bolic / Rastasoft. Como programador, Jaromil usa software libre como una cuestión de principios, y como artista diseña proyectos cuyo tema central es el intercambio de recursos y el acceso a la tecnología.

El film de Wanuri Kahiu, Pumzi, “la primera película de ciencia ficción de Kenia” (según Wired), tiene lugar en un África futurista, 35 años después de la Tercera Guerra Mundial, en la “Guerra del Agua”. En un mundo post-apocalíptico, toda la vida en la Tierra se ha desvanecido y la humanidad se ha retirado debajo de su superficie. El agua se ha convertido en el recurso más importante.

El dibujo de gran formato titulado Ebola Virus Missile Industry (La industria de misiles del virus del Ébola), de Abu Bakarr Mansaray, permite echar un vistazo a una fábrica de armas ilegales. En esta fábrica, que se encuentra en un lugar desconocido, se construyen espantosos misiles de larga distancia que pueden transportar el patógeno del Ébola a distantes partes del planeta.

Por su parte, el fotógrafo belga-beninés Fabrice Monteiro comenta sobre la destrucción del medio ambiente en varias regiones de África en su obra fotográfica The Prophecy. En sus imágenes, incorpora a paisajes apocalípticos entidades fantásticas que ha creado junto con el diseñador Doulcy, de Dakar. Por último, el cortometraje animado de Wangechi Mutu, The End of Eating Everything, trata sobre el consumo, la codicia y la pérdida de control, factores que son de importancia central para las formas capitalistas de existencia en el siglo XXI.

"The Prophecy“, de Fabrice Monteiro, 2013- 2014. Cortesía del artista. Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich
"The Prophecy“, de Fabrice Monteiro, 2013- 2014. Cortesía del artista. Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich

AFRO-TECH

Los doce proyectos tecnológicos seleccionados para esta exposición cubren una variedad de áreas. BRCK (Kenia) es un servidor de Internet que garantiza el acceso a la red incluso sin un suministro de energía estable. M- PESA (Kenia) es un método de pago que funciona a través del teléfono móvil y para el cual no se requiere una cuenta bancaria. Uko Wapi (¿Dónde estás?), de Alemania, es una aplicación innovadora que de manera confiable encuentra ubicaciones en áreas sin un sistema de direcciones existente.

Otras áreas de investigación y desarrollo tecnológico en África son la salud y la medicina. Robohand (Sudáfrica) proporciona prótesis (dedos, manos, piernas) que uno mismo puede imprimir con una impresora 3D a una fracción del precio de las prótesis médicas convencionales. GiftedMom (Camerún) es una aplicación que brinda a las madres embarazadas información útil y contribuye a la educación sexual. Chowberry (Nigeria) combate el hambre mediante el uso innovador de las fechas de vencimiento de los productos alimenticios.

CardioPad (Camerún) ayuda con diagnósticos médicos en áreas con poca población y crea una conexión directa con especialistas médicos. Kayoola Solar Bus (Uganda) y Shiriki Hub (Ruanda) están comprometidos con el uso sostenible de la energía solar. CladLight (Kenia), por otro lado, es un chaleco auto luminoso que sirve para promover la seguridad vial para motociclistas, mientras que Educade (Sudáfrica) se dedica a la educación escolar mediante la reutilización de consolas viejas convertidas.

Desarrollo tecnológico "Robohand" (Sudáfrica). Vista de la exposición "Afro-Tech and the Future of Re-Invention (Afro-Tech y el futuro de la reinvención)", en el HMKV, Dortmunder, Alemania, 2017-2018. Foto: Hannes Woidich