A través de una práctica diaria y meditativa, Elisabeth Wild (Viena, Austria, 1922) crea composiciones audaces, abstractas y dinámicas compuestas por recortes de páginas de revistas de arte y estilo de vida. Sus collages incorporan una variedad de motivos sacados de su contexto original. Al superponer distintos patrones ornamentales organizados con un agudo sentido de la composición, Wild crea enigmáticas imágenes que recuerdan tanto objetos de culto etnográficos como escenarios futuristas.

La mayoría de sus collages son relativamente pequeños, no más grandes que la página de una revista. Su tamaño depende de la imagen que la artista haya elegido como fondo y soporte y la composición viene dada tanto por el color como por la forma y texturas sugeridas de los recortes. Una joya, un mueble o detalles arquitectónicos son descontextualizados y convertidos en una suerte de paleta pictórica.

Al hojear las revistas, Wild no mira ni selecciona objetos en sí, sino las propiedades puramente formales de su reproducción: las superficies y los materiales, así como las formas geométricas elementales. Sus armoniosas y sugestivas imágenes están compuestas principalmente de colores y líneas, trozos de papel recortados con soltura que reordena y acomoda siguiendo una estructura cuasi pictórica.

Veintiséis de estos trabajos se exhiben actualmente en Ruberta, un nuevo espacio colaborativo en Glendale, California, compartido por Galería Agustina Ferreyra (Ciudad de México/San Juan), Lodos (Ciudad de México), Proyectos Ultravioleta (Ciudad de Guatemala), CARNE (Bogotá) y BWSMX (Ciudad de México). Se trata de la primera individual de Wild en Estados Unidos.

SOBRE LA ARTISTA

Nacida en Viena, Austria, en 1922, Elisabeth Wild emigró con sus padres a Buenos Aires en 1938 huyendo del nazismo en Europa. Procedente de una familia de artistas mujeres (su abuela era pintora), aprendió a pintar en la Academia de Arte de Viena, y luego exploró el dibujo figurativo en el Círculo de Bellas Artes de Buenos Aires, ciudad donde tuvo sus primeras exposiciones colectivas.

Para ganarse la vida se aventuró en el diseño textil a través de la serigrafía, y fue a través de sus diseños que conoció a su esposo, August Wild, un industrialista textil de nacionalidad suiza. Juntos tuvieron una hija, Vivian Suter, nacida en 1949. Es acaso desde esta vinculación con la industria textil de donde Wild ha tomado inspiración para diseñar sus composiciones.

En 1962, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, la familia se mudó a Suiza, donde la artista abrió una tienda de antigüedades en un edificio histórico de Basilea. En 1996, cuando estaba por cumplir los 75 años de edad, Wild regresó a América Latina para vivir con su hija Vivian y su nieto Panchito en Panajachel, un pueblo en el Lago de Atitlán, ubicado entre tres volcanes de Guatemala.

Desde entonces, Elisabeth Wild y Vivian Suter se han dedicado a sus prácticas artísticas individuales en Panajachel, a pesar de los implacables desastres naturales que han azotado la zona en años recientes, como las inundaciones torrenciales de los huracanes Mitch (1998), Stan (2005) y Agatha (2010), y la constante amenaza de las pandillas locales, narcos y vigilantes.

Elisabeth Wild, Sin título, 2017, collage de papel, 23.5 x 18 cm. Cortesía de la artista y Ruberta
Elisabeth Wild, Sin título, 2017, collage de papel, 23.5 x 18 cm. Cortesía de la artista y Ruberta
Elisabeth Wild, Sin título, 2017, collage de papel, 23.5 x 18 cm. Cortesía de la artista y Ruberta
Elisabeth Wild, Sin título, 2017, collage de papel, 23.5 x 18 cm. Cortesía de la artista y Ruberta

ELISABETH WILD: FANTASÍAS

Ruberta, Glendale, California

Hasta el 16 de diciembre de 2017