Ariel Garrido (1986), mejor conocido en el campo del arte callejero como FIFA 2000, ha desarrollado un lenguaje visual de la mano de su colaboración con el colectivo SIDAS. Este colectivo nació en el año 2011 en la ciudad de Iquique, aunando las visiones del oriundo Roberto «Von» Fernández (1991) y Matías Larrea (1993). Resituados desde Santiago, este grupo manifestaba una inquietud artístico-cultural a pesar de que sus miembros provenían de un contexto marginal donde el arte no figuraba dentro de su cotidianidad. Concentrando sus acciones en FIFA y Von, empezaron a rayar en espacios privados para prontamente realizar murales y tags todas las noches en las calles, compartiendo luego registro de aquellos rayados en la plataforma Tumblr. Cabe mencionar que este impulso de arte y vida por intervenir las calles es penado por ley en Chile, por lo que debe realizarse semi-clandestinamente en horarios nocturnos.

Luego de ir desarrollando una identidad visual como grupo, donde era fundamental reinscribir la escoria del vocablo «Sida» dentro de la visibilidad de la esfera pública, comenzaron a ser considerados paulatinamente por el circuito artístico independiente y subterráneo. En 2013 realizan exposiciones en La Candelaria ―de título Quiero vivirlo― y en Galería RAT. Ese mismo año, el director fílmico Juan Pablo Correa estrena el documental Sidas en el festival periférico de cine y audiovisual Pintacanes, indagando sobre la producción de SIDAS. Al año siguiente vuelven a exponer en Buenos Aires y en 2015 exponen el proyecto C.I.A. (Centro de Investigación Artística de Santiago), para exhibir nuevamente en 2016 en el espacio ALMA. Cabe mencionar que la intermitencia de la exhibición abierta del trabajo de SIDAS en contextos galerísticos se debe en gran medida al retorno que hacía Von a Iquique por temporadas, pero que ambos, Von y FIFA, siguieron rayando las calles por separado, y que muchas veces lo hacían bajo la insignia del grupo a pesar de esto.

Por su parte, Paula «SNKE» Godoy (1989) tampoco creció en un contexto con amplio acceso al arte y a la cultura, pero si con mucha curiosidad e interés por estos campos. A los diez años encontró una reproducción de un cuadro del período neofigurativo de Mario Carreño en prensa, el cual reprodujo con pinturas. Así, P. Godoy continuó desarrollando su interés por la pintura de manera independiente, sumando el gusto por las tocatas de música Reggae y Ska. Todos estos intereses fueron fomentados cuando P. Godoy se cambió de vivir con su abuela en Maipú a vivir en el Centro de Santiago con su madre y su hermano, cursando la educación media en el Colegio Latinoamericano de Integración.

Godoy estudia diseño de vestuario entre 2009 y 2013, concentrándose en la experimentación formal como búsqueda para la generación de volúmenes o ilusiones ópticas. Dedica su trabajo de egreso a la historia del diseño y la inmobiliaria, enfocándose en las casas-estudio de Los Ángeles de los años cuarenta. Le fascinaba la efervescencia modernista que llevaba a mezclar materialidades variopintas como la madera, la piedra, las plantas, el plástico y el vidrio en un sólo ambiente. La investigación en este tema sería fundamental para la elaboración de su lenguaje autoral, especialmente en la ejecución de dibujos diseño-arquitectónicos donde ensayaba la emulación de texturas. Tendió también a la utilización del blanco y el negro para producir contrastes.

Así, tras su titulación desarrolla el proyecto de arte y diseño SNKE, homenajeando a la visualidad del nostálgico videojuego que fue incorporado a los teléfonos celulares marca Nokia a fines de los noventas, el cual inspiró uno de los más recurrentes diseños de la artista. Desde 2014 trabaja vendiendo música en el Persa Biobío los fines de semana, con especial atención a la música bailable y del empoderamiento negro previo a la década del noventa. No sería sino hasta 2016 cuando un amigo artista callejero le enseña los plumones chorreadores ―recipientes recargables con punta de algodón redondeada semiplana proporcional al diámetro del recipiente mismo, el cual dependiendo de la presión empleada puede hacer chorrear o rociar la tinta― que decide ella misma salir a la calle a rayar, cubriendo elementos del paisaje urbano con su característico diseño serpenteante.

JAZZY es una ambientación envolvente instalada por SNKE, debut del nuevo espacio Galería TOC y la primera exposición individual de la artista. TOC es un proyecto de galería independiente enfocado en arte contemporáneo administrado y dirigido por FIFA 2000. Ubicado en el Barrio Brasil, se trata de un espacio expositivo que cuenta con una vitrina hacia la calle Rosas, al igual que dispone de la antesala de un sitio utilizado para talleres de artistas. TOC retoma así el espacio utilizado por otro proyecto artístico independiente, C.I.A., el cual era llevado por los artistas Enrique Flores y Sebastián Salfate, y que funcionó entre 2014 y 2015. La colaboración entre ambos actores ―SNKE y FIFA― resultó en una exhibición que mezcla el arte óptico, lo post-pop y el arte callejero. Nos juntamos los tres para una entrevista en el nuevo espacio artístico, la cual rápidamente tendió hacia la política, el género y la clase en torno al arte callejero y al circuito local.

Vista de la exposición "Jazzy", de Paula «SNKE» Godoy, en Galería TOC, Santiago de Chile, 2017. Cortesía de la galería

gastón j. muñoz j.: Ariel, la fachada de este nuevo espacio habilitado para exposiciones tiene un mural hecho por tí. ¿Consideras este proyecto de Galería TOC como parte de tu propia propuesta artística? ¿Cuál es la intención o línea curatorial que proyectas para este espacio?

FIFA 2000: Galería TOC es un proyecto totalmente independiente a FIFA 2000, que es mi proyecto personal. La idea del mural existe desde hace dos años cuando tenía taller en ese mismo espacio. Siempre tuve la idea de pintar la fachada completa, pero por un tema de tiempo y viajes no pude concretarlo hasta ahora que estoy un tiempo más largo en Santiago. Felipe Vergara, que es el administrador de este espacio, me presentó el proyecto de galería muy poco tiempo antes de inaugurar. Todo fue muy rápido y por coincidencia calzó con la idea del mural que resultó ser un complemento positivo para mostrar al público este espacio, con un aire mucho más renovado y fresco que invita a la gente a mirar y disfrutar el arte desde un enfoque sincero y directo.

Nunca pensé ser curador porque por lo general para mí siempre ha representado ser un tema tedioso y burocrático en Chile. Siempre el tema de las galerías me causaba un cierto rechazo por las malas experiencias que tuve en mis inicios, por ejemplo, la primera muestra con SIDAS fue muy difícil llevarla a cabo porque nos cerraron varias puertas al momento de presentar el proyecto, casi siempre por prejuicio. La única solución fue arrendar un espacio a un precio muy elevado para hacer la muestra. Ahora que tengo la posibilidad de trabajar en una galería me gustaría que todo eso cambie de alguna forma: que lo importante en todo esto sea el trabajo del artista y no su apellido, ni la universidad de la que egresó.

La intención principal de Galería TOC es crear una plataforma transversal para que artistas chilenos o extranjeros tengan la posibilidad de mostrar su arte de forma expedita y sin tanto trámite, prestando el máximo de apoyo y asesoría en el proceso de la muestra. Los artistas seleccionados son principalmente jóvenes que desarrollan una técnica personal, un trabajo profundo y la canalización de su propia búsqueda. Generalmente se trata de artistas muy talentosos que no necesariamente tienen estudios de arte, una propuesta teórica muy consciente o nociones de cómo funciona lo relativo al área del Arte. La encargada de inaugurar este espacio fue SNKE (Paula Godoy Ossa), que para mí cumple en un cien por ciento con los requisitos de la curaduría de este proyecto. Una artista muy completa y comprometida con el trabajo que presenta en cualquier tipo de plataforma.

JAZZY, su primera exhibición individual, nos muestra un mural maximalista en la sala principal del espacio, donde su atractivo es un ventanal que funciona como vitrina hacia la calle. De esta manera, el peatón, los ciclistas, etcétera, se convierten automáticamente en observadores de una obra que intenta justamente ocupar este vidrio como el margen entre el lienzo y la persona, pero brindando la posibilidad de entrar y ser parte de ella viviendo una experiencia pictórica tridimensional. Esta es una de las cualidades que queremos que nos caracterice como galería, porque justamente estamos ubicados en un punto estratégico donde converge mucha gente, especialmente en horario punta. Logramos llegar así a un público que abarca desde niños, adultos mayores e inmigrantes y apuntamos a la democratización del arte, generando una retroalimentación entre el artista y el espectador.

Vista de la exposición "Jazzy", de Paula «SNKE» Godoy, en Galería TOC, Santiago de Chile, 2017. Cortesía de la galería

g.j.m.j.: Paula, la propuesta de tu exposición es muy reminiscente de cierta estética desarrollada por el Grupo Memphis, quienes ciertamente marcaron al imaginario de los años ochenta. No solo pienso en tu característico diseño de «serpiente», sino en el juego óptico de colores demarcados que empleas. ¿Consideras a Memphis como un referente y cómo relacionas a los diseñadores italianos con el contexto que vivía Chile y Latinoamérica durante los ochenta?

SNKE: Si bien es cierto lo que dices, no conocí a Memphis de manera directa hasta el 2013. Su trabajo me estuvo rondando desde el 2009 cuando mi papá, después de un viaje a Uruguay, me compró un libro a modo de souvenir en una feria de cachureos. El libro se llamaba Omnibook, y era una enciclopedia de diseñadores gráficos, ilustradores, fotógrafos y directores de arte italianos de los ochenta. De todas las cosas que me regaló alguna vez mi papá, ese libro fue el que más me llamó la atención. A pesar de que no había nada concreto sobre Memphis en ese libro, creo que en ese momento me sentí fuertemente atraída por la identidad, la libertad y el carácter del diseño italiano. Posterior a esto retomé un interés por el diseño de interior y la arquitectura que tenía desde chica y realicé mi proyecto de título de la carrera de vestuario basado en aquel tema. Para poder investigar aquel proyecto me regalaron unas revistas Diseño de Hernán Garfias, y una de esas era un «Especial Milán», donde salían cinco reportajes y entrevistas a diseñadores italianos. Fue ahí cuando conocí por primera vez a Memphis.

Considero a Memphis un referente de mi trabajo, pero más que por una cuestión estética y gráfica, lo considero un referente como ideología, como una manera de entender, crear y vincular el Diseño y el Arte; ideología que fue desarrollada de una manera mucho más integral por Studio Alchimia unos años antes de la creación de Memphis. Alchimia se formó a partir de la idea de crear de manera interdisciplinaria, replanteándose el modo de comprender el significado de una obra ―una escultura, una pieza de indumentaria, una pintura, un objeto, un edificio, etcétera―. Creo que Alchimia propuso transformar el concepto que tenemos sobre un objeto y el valor que le damos, según el modo automático que hemos aprendido de encasillar lo que vemos. Para mí Alchimia planteó modificar desde un punto de vista estético y sensorial lo establecido como bello, útil y funcional.

A pesar de que Chile y Latinoamérica estaban viviendo uno de los procesos más violentos de su historia con la serie de dictaduras militares y guerras internas que se produjeron hacia los setenta y ochenta que, por una cuestión histórica, son difícilmente comparables con los conflictos que vivía Europa en ese entonces, se pueden encontrar muchos factores en común que gatillaron la necesidad de experiencias de libertad nacidas como consecuencia subversiva ante esa realidad. Al igual que en Latinoamérica, Italia vivía un proceso político muy convulsionado, y en este contexto de violencia y represión surgieron muchas escenas artísticas contraculturales y movimientos de protesta que se caracterizaron por generar de manera colectiva nuevos espacios que en algunos casos estaban al margen de lo legal, la conformación de grupos que nacieron a partir de la visión crítica que tenían sobre un sistema que promovía y resguardaba más las necesidades de mercado que las sociales, y ocuparon las herramientas que tenían para cuestionar y denunciar a través de las diferentes expresiones artísticas.

Vista de la exposición "Jazzy", de Paula «SNKE» Godoy, en Galería TOC, Santiago de Chile, 2017. Foto: Fernando Liberona

g.j.m.j.: Paula, como hemos conversado antes, la abstracción ―junto con las artes aplicadas― significaron un portal de ingreso para varias artistas mujeres al campo local hacia mediados del siglo pasado. ¿Has sentido dificultades para participar dentro de un mundo tan «masculino» como el del arte callejero? ¿Cómo percibes que la clase afecta la capacidad que tenemos para ingresar en el arte?

SNKE: Por una parte, siento que las dificultades que he sentido para participar dentro del arte callejero son las mismas dificultades que he sentido toda mi vida al enfrentarme a la vía pública como mujer. Desde la adolescencia he estado en una lucha constante conmigo misma para vencer el miedo que me han provocado decenas de experiencias relativas al acoso. Desde esa perspectiva, creo que es la primera dificultad con la que nos encontramos las mujeres al momento de decidir salir a pintar a la calle, porque finalmente la primera solución consciente o inconsciente es aliarnos a hombres con quien sentirnos un poco más seguras.

Yo no soy grafitera y realmente no podría dar un testimonio muy sólido de mi relación con otros grafiteros o artistas callejeros, porque me he relacionado con muy pocos. Cuando decidí salir a pintar, lo hice sola, con amigas/os muy cercanos y con los conocimientos y las herramientas que yo manejaba, pero no entré directamente en un mundo donde me relacioné con gente que tenía esa experiencia. De a poco he ido conectando con gente del medio y hasta el momento he conocido a algunos artistas muy generosos, transparentes y talentosos, pero como en todo, también he conocido a otros que quieren pintar contigo y en el proceso de trabajo les sale cierto paternalismo que me obliga a eliminar cualquier posibilidad de volver a compartir en una colaboración con esa persona.

Por otra parte, creo que si bien es cierto que el arte callejero es un mundo que se caracteriza por ser masculino, también lo son todas las ramas del arte, la ciencia y la política. Y aunque algunas parezcan menos lideradas por hombres que otras, al final del día todas las esferas de poder ―en menor o mayor escala― están comandadas por hombres, generando un sistema que hace a la mujer cómplice de los designios del hombre. Desde mi punto de vista, esta alianza nos ha entregado ciertas ventajas, nos ha procurado tener ciertos derechos e incluso, falsos privilegios, que no son más que una herramienta de control y manipulación de nuestra libertad. Dicho esto, pienso que las mujeres debemos salir de una zona de confort propia de la pasividad y la alienación y abrirnos paso a generar nuestros propios espacios y a participar en la elaboración del mundo con nuestras propias herramientas y capacidades. Dejar de permitir que sean los hombres los que tomen la decisión de abrirnos paso por el mundo al que queremos entrar. Esto no significa no trabajar con los hombres, sino trabajar colaborativamente con la diversidad de nuestros pares, hacernos conscientes de no implicarnos con seres que se sientan soberanos en términos de género-clase-raza-sexualidad y que utilicen esta posición de poder. Creo que hay que tomar el camino difícil y que sea nuestro propio trabajo el llegar donde tengamos que estar.

Creo que la clase está estrechamente relacionada con la estimulación temprana, la cultura y el acceso a la educación de calidad, lo que afecta directamente el interés y la posibilidad real de relacionarse con el arte y también la capacidad que algunos tienen para ingresar a un círculo que se caracteriza por ser bastante elitista desde el punto de vista intelectual y social. Pienso que en Chile ―en ciertos aspectos― la educación universitaria por una parte funciona como escuela, pero por otro lado funciona como la formación de una red de contactos, que muchas veces termina siendo mucho más importante que tu calidad de profesional, y en este caso, como artista. Desde otro prisma siento que hay artistas con una obra muy interesante, que están naciendo en los sectores más «marginales» de Santiago y que difícilmente tendrán acceso a la visibilidad en este mundo del arte porque, aunque consten de una propuesta sólida, muchas veces carecen de un marco teórico que respalde su obra y de los recursos para producirla.

Dicho esto, también considero que, si hoy nos encontramos con ciertas desventajas en términos culturales y socioeconómicos, es importante mencionar que por otro lado se están abriendo otras ventanas y herramientas que funcionan como plataformas transversales y democráticas, como lo son las redes sociales y la calle. Menciono la calle, no porque sea una idea nueva claramente, sino porque pienso que está habiendo un replanteamiento de esta como soporte artístico, abriéndose espacio a nuevas propuestas que en el fondo funcionan de manera muy transparente y honesta, logrando que el espectador aprecie el arte por lo que está viendo o experimentando, libre de prejuicios que determinen el valor y la lectura sobre una obra.

Vista de la exposición "Jazzy", de Paula «SNKE» Godoy, en Galería TOC, Santiago de Chile, 2017. Foto: Fernando Liberona

g.j.m.j.: Luego de la exposición JAZZY, ¿qué se viene para SNKE y para Galería TOC?

SNKE: En estos momentos estoy trabajando en una publicación que haremos con Editorial Vortex, dedicada a publicar a artistas visuales, fotógrafos, arquitectos, curadores y otras publicaciones sobre arte. Mi idea es hacer una publicación que ―según la percepción del usuario― pueda ser un objeto decorativo, un libro o una escultura.

También estaré insertándome más en el muralismo con algunos proyectos que tienen que ver con la idea de potenciar los espacios a través de la pintura y también de acercar el arte y el diseño a lugares públicos y cotidianos.

FIFA 2000: Para Galería TOC se vienen varias exposiciones y proyectos muy interesantes. A corto plazo estamos trabajando en la primera exhibición en solitario de ESNORE 13 (1992), un artista muy joven que lleva más de diez años pintando en la calle, con una propuesta muy profunda a lo largo de su extensa carrera en donde ha logrado desarrollar un estilo único y particular.

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gastón j. muñoz j.

Nace en Chile en 1993. Miembre de Arte Contemporáneo Asociado (ACA) y de la Red Iberoamericana de Investigadores en Anime y Manga (RIIAM). Licenciade en Artes con mención Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Desde 2013, se desempeña en crítica de arte y de moda y en la curaduría independiente, adoptando posturas transfeministas y poshumanas. Es parte del Comité Editorial de la revista Punto de Fuga (U. Chile) desde 2014. Ese mismo año comienza a investigar para el Catálogo Razonado del MAC (Santiago). Fue becario JASSO en el 2015, en la Universidad de Tokio, donde realizó estudios comparados sobre arte y cultura popular japonesa y teoría queer. Algunas de sus publicaciones destacadas son "Desbunde Léxico. Internacionalismos en el arte chileno posgolpe" (UNLP, Argentina) y "Glotopolíticas del descampado. Revistas alternativas sobre cultura y artes durante la dictadura militar chilena" (UNAM, México), ambas en co-autoría con Vania Montgomery. Actualmente investiga la influencia del manga y el animé en el arte chileno contemporáneo.