Ana Gallardo (Rosario, 1958) es una artista autodidacta que trabaja con escultura, instalaciones, dibujos y performance. Su vocación como gestora cultural la ha llevado a organizar colaboraciones con proyectos independientes, iniciativas de artistas y una larga serie de actividades impulsadas por ella, a través de las cuales reflexiona sobre temas tan variados como el aborto, la soledad, la vejez, la intimidad y la cercanía de la muerte. Su práctica busca generar alternativas de producción, exhibición y diálogo en el arte, además de vincular distintas generaciones y dar visibilidad a grupos que se encuentran aislados de la sociedad, como es el caso de los adultos mayores.

El Museo Jumex de la Ciudad de México presenta Escuela de envejecer, una muestra compuesta por una serie de actividades en el espacio público dirigidas por la artista en colaboración con Marian Baumann (Ciudad de México, 1940), melómana, Samantha Flores (Orizaba, Veracruz, 1932), activista trans, y María Cristina Urzaiz Mediz (Ciudad de México, 1937), narradora oral. La muestra es parte del programa Ágora: un anteproyecto para la utopía, a través del cual el museo comisiona obras y acciones para su espacio público.

En su práctica como artista, Ana Gallardo busca desentrañar historias personales que revelan problemáticas sociales más amplias. Desde hace varios años la artista se ha dedicado a trabajar sobre las formas de establecer relaciones de amistad, solidaridad y comunidad entre las personas de la tercera edad, realizando varios cuerpos de obra, entre los que se encuentran Un lugar para vivir cuando seamos viejos (2010), Acciones Primarias (2014) y, más recientemente, Escuela de envejecer (2016-presente).

La vejez, la proximidad de la muerte y la soledad son temas que aborda Gallardo en esta serie de trabajos donde ha colaborado con personas de la tercera edad en diversos lugares del mundo. Mientras en muchas sociedades no occidentales las personas mayores ocupan un lugar importante, la alienación de la vida moderna ha relegado a los ancianos a un plano de invisibilidad. Para Gallardo, esta situación de olvido es una forma de violencia que puede contrarrestarse mediante la identificación y creación de una estructura de lazos afectivos.

A través de Escuela de envejecer, Gallardo invita al público a reflexionar y plantear preguntas sobre la vida de las personas una vez finalizada lo que la sociedad industrial ha definido como su etapa productiva. De este modo, la artista entabla una relación dialógica con personas jubiladas donde aprende de ellos ciertas destrezas, como la jardinería, el canto, el baile, entre otras actividades. Más que distracciones o formas de ocupar su tiempo libre después de la jubilación, éstas son formas de productividad que responden a vocaciones que no se pudieron desarrollar en otro momento de la vida. Para la artista, justamente en esta etapa, los sueños irrealizados, silenciados e invisibilizados tienen un último potencial de satisfacción. Escuela de envejecer busca, a través de largos procesos de trabajo que generan vínculos afectivos, ofrecer un espacio de intercambio intergeneracional, en donde la posibilidad de aprendizaje se abra a nuevos horizontes.

Gallardo trae al ámbito del museo un trabajo que lleva a cabo en otros espacios más íntimos de colaboración. En el gesto de socializar esos procesos y compartir públicamente sus resultados, la artista da forma a esas relaciones y plantea la obra de arte como una actividad vital capaz de crear escenarios de cambio.

Paralelamente a Escuela de envejecer, se presenta en el lobby/librería del museo CV Laboral (2009), una obra sonora en la que Gallardo aborda su preocupación por las labores productivas que sostienen su trabajo como artista. En ella, la artista enumera los trabajos que ha realizado desde 1973 y que construyen un panorama laboral precario.

 


Imagen destacada: Ana Gallardo. Documentación de Acciones Primarias, ensayo de lectura. Video performance. Lunds Konsthall Art Gallery, Suecia, 2016. Cortesía de la artista.

ANA GALLARDO: ESCUELA DE ENVEJECER

Proyecto organizado por Catalina Lozano, Curadora Asociada, y María Emilia Fernández, Asistente Curatorial

Plaza del Museo Jumex, Ciudad de México

Del 21 de noviembre al 10 de diciembre de 2017