La galería del Westchester Community College, en el estado de Nueva York, presenta hasta el 22 noviembre una muestra individual de Esperanza Mayobre (1974), artista venezolana asentada en Brooklyn cuya práctica está modelada por su condición de inmigrante: la nostalgia por sus orígenes y los vaivenes de vivir entre dos culturas.

La obra de Mayobre es una investigación continua de las problemáticas sociales y urbanas en ciudades tan contradictorias como Caracas –de donde es oriunda- y Nueva York, donde reside desde el 2004. Desde ese lugar, la artista aborda temas como la inmigración, el desplazamiento cultural, las luchas de clases, el caos urbano, las crisis económicas, el progreso versus el fracaso, la arquitectura y el arte modernista que por décadas han marcado la historia del arte de su país natal. Estos intereses vienen, acaso, de su propia biografía, construida a lo largo de los años sobre realidades opuestas. Nacida durante la bonanza petrolera venezolana, Mayobre fue criada entre Caracas y Golindano, un pueblo costero del venezolano estado Sucre. Es licenciada en ebanistería del IACT en Caricuao y tiene un Diploma en Bellas Artes por el Museum School in Boston.

Con una equilibrada dosis de realidad, absurdo, comedia y tragedia, Mayobre crea espacios de laboratorio ficticios en los que ella suele jugar un rol activo: ha sido la heroína de los países del tercer mundo, al pagar simbólicamente su deuda; ha construido una balsa de arena para inmigrantes a la orilla de una playa, llamada La Balsa de la Esperanza (en alusión a su propio nombre); ha hecho del juego de dominó una “práctica social” inscrita en el terreno del arte; o ha sido Santa Esperanza, la patrona de los inmigrantes.

Esperanza Mayobre, I cannot connect nostalgia with the current reality. Vista de la exposición en la galería del Westchester Community College, Nueva York, 2017. Cortesía de la artista

En su actual exposición, titulada I cannot connect nostalgia with the current reality, Mayobre construye un relato visual que mezcla parte historia personal, parte historia colectiva, una narrativa cargada de la nostalgia por un país, Venezuela, que en las dos últimas décadas ha ido cayendo progresiva e inexorablemente en la ruina moral, económica, social y política.

Esa nostalgia se manifiesta en los títulos de algunas piezas presentes en la muestra que citan jerga propia de la cultura venezolana: Cariaquito Morado, En el mar la vida es más sabrosa, o Cochina Tropical. Pero la artista también alude, como lo dice el título de la exposición, a esa imposibilidad de “conectar la nostalgia con la actual realidad”, en trabajos como Postcards from Venezuela, una colaboración con la artista venezolana Ángela Bonadies que consiste en una serie de ocho postales que documentan visualmente y relatan mediante textos sus impresiones –como una observadora a distancia- sobre las violentas protestas que han ocurrido en Venezuela contra el régimen Chavista-Madurista.

Otra obra presente en la exposición es Antenas de Golindano, una serie de fotografías de viejos ventiladores que los habitantes de este pueblo convirtieron en antenas de televisión. Las antenas, que la artista también lleva a la escultura, son una suerte de símbolo de la decadencia de medios económicos y de acceso a la tecnología.

La contradicción entre el crecimiento y el desmoronamiento urbano es otro de los temas que aborda Mayobre en esta exposición, a través del poético mural titulado Everybody knows cities are built to be destroyed (Todos saben que las ciudades son construidas para ser destruidas). Este gran dibujo que representa construcciones rectangulares apiladas está hecho pacientemente con grafito y carbón, y va acompañado de un set de borradores que los visitantes pueden usar como herramientas para la destrucción. Esta obra no puede ser más pertinente si pensamos que la artista podría haber tenido en mente a un país como Venezuela, donde se ha hecho moneda corriente la destrucción paulatina de servicios, instituciones, vías públicas e incluso el patrimonio cultural, arquitectónico y artístico.

Esperanza Mayobre, I cannot connect nostalgia with the current reality. Vista de la exposición en la galería del Westchester Community College, Nueva York, 2017. Cortesía de la artista
Esperanza Mayobre, I cannot connect nostalgia with the current reality. Vista de la exposición en la galería del Westchester Community College, Nueva York, 2017. Cortesía de la artista
Esperanza Mayobre/Ángela Bonadies, Postcards from Venezuela. Cortesía de la artista
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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.