La galería Hauser & Wirth presenta hasta el 23 de diciembre la primera individual en Nueva York de Geta Brătescu (Rumania, 1926), artista precursora del Conceptualismo rumano, en la que se ofrece un amplio panorama de su práctica artística a través de más de 50 dibujos, collages, grabados, textiles y fotografías, así como películas, videos y performances experimentales que exploran temas de identidad, género y desmaterialización.

Titulada Geta Brătescu. The Leaps of Aesop (Geta Brătescu. Los saltos de Esopo), la muestra es curada por Magda Radu, curadora e historiadora del arte asentada en Bucarest (Rumania), y una experta en la obra de la artista (fue curadora de Apariciones, la exposición de Brătescu para el pabellón rumano en La Biennale di Venezia 2017).

Esopo, el fabulista de la Grecia antigua, sirve como punto de partida para esta exposición, manifestándose en la práctica de la artista como un símbolo de irreverencia, de burla a la autoridad y al estatus, como una metáfora de la condición del artista. Enérgica creyente del papel irreverente del artista, Brătescu ha aplicado los métodos de juego y desorden a lo largo de su práctica. En palabras de la artista, “hay mucha economía y al mismo tiempo rebelión en la creación de expresión”.

“Inmediatamente después de la caída del régimen comunista en Rumania, Geta Brătescu declaró a Esopo como un símbolo de ‘todo lo que se oponía al totalitarismo’. Pero Esopo, como Medea, es un signo que abarca tantos significados superpuestos que su encarnación literaria es trascendida e interminablemente modulada en la práctica de la artista. Esopo es, ante todo, un agente de libertad, la entidad responsable de iniciar el proceso creativo en el estudio. Sus saltos son movimientos de la mente, mientras que su naturaleza indisciplinada canaliza la energía creativa en innumerables direcciones. Esopo es un catalizador de ideas, que rechaza las barreras entre géneros. Su irreverencia característica constituye el fermento que empuja a la artista a experimentar con una plétora de formas de expresión: dibujo, collage, objeto, técnicas de impresión, película experimental, performance y animación”, dice la curadora Magda Radu en el ensayo escrito para la exposición.

Geta Brătescu, “The Leaps of Aesop” (Los saltos de Esopo). Vista de la exposición en la galería Hauser & Wirth, Nueva York, 2017. © Geta Brătescu. Cortesía de la artista y Hauser & Wirth. Foto: Timothy Doyon

La obra de Brătescu aporta importantes matices a las principales maneras de entender el arte creado en Europa del Este y Europa Central durante la época comunista. También es útil para entender las barreras institucionales, la reticencia e indiferencia contra las que tuvieron que luchar las artistas mujeres en las democracias de Europa Oriental.

Geta Brătescu niega afiliación alguna al feminismo, pero sus obras pueden interpretarse desde la óptica de distintos modos de entender y teorizar la feminidad en el arte. Cualquier intento de analizar la evolución artística de Brătescu debería tener en cuenta el hecho de que, durante un periodo de tiempo considerable (incluyendo la época en la que alcanzó la madurez como artista), trabajó en un país comunista de Europa del Este, bajo la influencia de unas circunstancias socio-históricas muy problemáticas.

Sin embargo, tomó la determinación de trabajar desde dentro del sistema –en un país que vivió largos periodos de aislamiento y en un entorno artístico que podría calificarse, grosso modo, de patriarcal– “con lo que tenía a mano”, y creó obras que, desde el punto de vista “material, estructural y formal”, se asemejan a las creaciones de artistas que trabajaron en contextos totalmente distintos el concepto de ‘bricolaje’.

Este término puede enmarcarse en confluencia con el arte de Geta Brătescu, y se entiende aquí en el sentido de dinamismo y flexibilidad de su método de trabajo, de una creatividad multimedia que apuesta por la abolición de fronteras entre géneros.

Geta Brătescu siempre ha demostrado una complejidad extraordinaria a la hora de enfrentarse a una enorme variedad de materiales y medios de expresión, y a esto hay que sumar sus textos, que pueden interpretarse en relación con su arte, pero poseen una identidad autónoma propia.

Geta Brătescu, Ionescu - The Clown (Ionescu - El Payaso), 1971, impresión en gelatina de plata, témpera, textil, tinta y marco de madera, 23,8 x 18,7 cm. Cortesía: Hauser & Wirth
Geta Brătescu, Mume (Madres), 2004, papel, cartón, témpera, palos de madera, 216 x 72 x 10 cm. Cortesía: Hauser & Wirth
Geta Brătescu, “The Leaps of Aesop” (Los saltos de Esopo). Vista de la exposición en la galería Hauser & Wirth, Nueva York, 2017. © Geta Brătescu. Cortesía de la artista y Hauser & Wirth. Foto: Timothy Doyon
Geta Brătescu, “The Leaps of Aesop” (Los saltos de Esopo). Vista de la exposición en la galería Hauser & Wirth, Nueva York, 2017. © Geta Brătescu. Cortesía de la artista y Hauser & Wirth. Foto: Timothy Doyon

Una palabra clave que da acceso al pensamiento de Geta Brătescu es el verbo ‘reclamar’. A menudo, la artista describe el modo en que su mente y su cuerpo se ven atrapados, arrastrados y totalmente envueltos en el mecanismo de creación. Expresa su introspección sobre las circunstancias en las que surge el acto artístico a través de la emblemática figura de Esopo, personaje imaginario de las fábulas clásicas que es, además, un alter ego.

Esopo es el agente que “agita su mente”, es un factor desestabilizador porque da rienda suelta y canaliza la energía creativa en varias direcciones, ocasionando desorientación al principio. Al mismo tiempo es un catalizador, ya que proporciona un impulso, generando y exteriorizando ideas. Geta Brătescu afirma lo siguiente: “No puedo dejar de traducir el mundo de Esopo a imágenes, pero también a palabras, música y, sobre todo, danza. Esta dispersión, que es productiva hasta cierto punto, supone un riesgo para mi trabajo debido a mi propia naturaleza. El mundo de Esopo no tiene límites, no hay fronteras entre géneros; es un mundo total y absolutamente libre, idéntico a la naturaleza; es naturaleza. Me siento abrumada”.

Geta Brătescu, Magnetii in Oras (Magnetos en la ciudad),1974, fotomontaje, texto en vinilo,150 x 209.7 cm. Cortesía: Hauser & Wirth

GETA BRĂTESCU: THE LEAPS OF AESOP

Hauser & Wirth, Nueva York

Hasta el 23 de diciembre de 2017

Imagen destacada: Geta Brătescu, Linia (Línea), 2014, video HD, 14:50 min. Cortesía: Hauser & Wirth

N.d.E: Este texto fue elaborado citando fragmentos del ensayo Geta Brătescu: La Viajera, de Magda Radu, publicado en 2013 con motivo de la exposición Geta Brătescu: The Artist’s Studios (Los talleres de la artista) en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) [España]. Publicación editada y disponible online para su libre descarga por el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en colaboración con MUSAC y el Instituto Cultural Rumano. Se puede leer en su totalidad aquí