En medio de la fuerte ola de conservadurismo en Brasil, que ha dado con la censura a eventos culturales con contenido sexual o de género, el Museu de Arte de São Paulo (MASP) acoge por estos días la exposición Historias de la sexualidad, un panorama amplio y diverso sobre las representaciones de la sexualidad a lo largo de la historia, a través de 300 obras provenientes tanto del acervo del MASP como de colecciones brasileñas e internacionales.

La muestra abrió no exenta de polémica: por incluir obras que presentan violencia, sexo explícito y lenguaje inapropiado, el acceso de menores de edad no está permitido, incluso con autorización o acompañamiento de sus padres o representantes. Se trataría, así, de una suerte de “autocensura” del propio museo que, en el actual clima de amenaza conservadora, fue llevado a acogerse a los criterios sugeridos por la Guía Práctica de Clasificación Indicativa del Ministerio de Justicia. Es la primera vez que el museo adopta esta restricción en 70 años de funcionamiento.

Varios hechos recientes en Brasil preceden este episodio del MASP. A mediados de septiembre pasado, la exposición Queermuseu, en el Centro Cultural de Santander de Porto Alegre, fue clausurada luego de que el ultra-conservador Movimiento Brasil Libre (MBL) la calificara de fomentar “la blasfemia, la pedofilia y la zoofilia”; días después, una obra de teatro en la que Jesucristo era representado como una transexual fue prohibida por orden judicial; hace poco, el performance La bête, presentada por el artista Wagner Schwartz en la apertura del 35º Panorama de Arte Brasileño, en el Museo de Arte Moderno (MAM) de São Paulo, fue blanco de protestas, que culminaron en agresiones físicas a funcionarios del museo y amenazas anónimas -hechas por teléfono- de daños al acervo de la institución (esta controversia está ligada a la circulación de un video en el que una niña de cuatro años se muestra tocando la pierna del artista, desnudo y acostado en el suelo, durante el performance); y hace unos días, durante una visita a São Paulo para dictar una conferencia, Judith Butler, filósofa post-estructuralista que ha realizado importantes aportes en el campo del feminismo y la teoría Queer, fue víctima de la intolerancia de la derecha brasileña, que no solo la acusó de promover una «ideología nefasta”, sino que además lanzó una campaña de recolección de firmas en internet para cancelar su presentación.

«No estamos viendo episodios aislados; es parte del clima político que se está construyendo y que entró en el campo de las artes, que siempre fue ese lugar autónomo, de provocación, de lo incómodo», dijo a la AFP Ivana Bentes, curadora y ex viceministra de Cultura durante la presidencia de Dilma Rousseff.

Vista de la exposición "Histórias da sexualidade", en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), 2017. Foto: Eduardo Ortega

UNA MUESTRA SIN PRECEDENTES, EN UN CLIMA ADVERSO

Historias de la sexualidad es curada por Adriano Pedrosa, director artístico del MASP, Lilia Schwarcz, curadora adjunta de Historias del MASP, Pablo León de la Barra, curador adjunto de arte latinoamericano del MASP, y Camila Bechelany, curadora asistente del MASP. Su texto curatorial comienza con una declaración de postura: “El objetivo de esta muestra es estimular un debate -urgente en la actualidad-, cruzando temporalidades, geografías y medios. Los episodios recientes ocurridos en Brasil y en el mundo trajeron a la luz cuestiones relativas a la sexualidad y a los límites entre derechos individuales y libertad de expresión, por medio de debates públicos, protestas y violentas manifestaciones en las redes sociales. El MASP, un museo diverso, inclusivo y plural, tiene por misión establecer, de manera crítica y creativa, diálogos entre pasado y presente, culturas y territorios, a partir de las artes visuales. Este es el sentido del programa de exposiciones, seminarios, cursos, talleres y publicaciones en torno a muchas historias: historias de la infancia, de la sexualidad, de la locura, de las mujeres, historias afro-atlánticas y feministas, entre tantas otras”.

El texto también deja claro que esta exposición fue concebida en 2015 –años antes de que esta situación de intolerancia derechista explotara en Brasil-, y que fue precedida por dos seminarios internacionales realizados en septiembre de 2016 y en mayo de 2017, en los que participaron expertos como Cecilia Fajardo-Hill, Cornelia Butler, Ivo Mesquita, Juan Vicente Aliaga y Miguel A. López.

La exposición se inserta en una programación anual del MASP totalmente dedicada a las historias de la sexualidad, que este año ha incluido muestras individuales de Teresinha Soares, Wanda Pimentel, Miguel Rio Branco, Henri de Toulouse-Lautrec, Tracey Moffatt, Pedro Correia de Araújo, Guerrilla Girls y Tunga.

Vista de la exposición "Histórias da sexualidade", en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), 2017. Foto: Eduardo Ortega

NUEVE NÚCLEOS TEMÁTICOS

Las más de 300 obras que conforman Historias de la sexualidad están agrupadas en nueve núcleos temáticos, pero no cronológicos: Cuerpos desnudos, Totemismos, Religiosidades, Performatividades de género, Juegos sexuales, Mercados sexuales, Lenguajes, Voyerismos, y Políticas del cuerpo y Activismos.

Cuerpos desnudos, el núcleo que abre la exposición en el primer piso, reúne representaciones de cuerpos femeninos y feminizados, cuerpos masculinos y masculinizados, cuerpos trans, cuerpos no binarios o de múltiples formas, como en los trabajos de Juan Dávila, Cláudia Andujar, Édouard Manet, Eduardo Kac, Egon Schiele, Francis Bacon, Hudinilson Jr., Juan Dávila, Maria Auxiliadora da Silva, Miguel Ángel Rojas, Nancy Spero, Pierre-Auguste Renoir y Miguel Ángel Rojas, entre otros.

El apartado Totemismos se dedica a la representación de los órganos sexuales. Imágenes de falos, vulvas y senos son presentadas por artistas como Ana Mendieta, Eduardo Costa, Erika Verzutti, Ernesto Neto, Marta Minujín, Paulo Bruscky y Robert Mapplethorpe, junto a otras de las culturas precolombina, amerindia, africana tradicional, europea, brasileña, y «popular» (ex votos).

El tercer núcleo, Lenguajes, reúne obras que utilizan la semiótica, el lenguaje de señas y la comunicación por símbolos, las intervenciones en medios de comunicación y otras formas de expresión del género y la sexualidad. Entre los artistas acá incluidos están Almandrade, Anna Bella Geiger, Carolee Schneeman, Cristina Lucas, Jac Leirner, José Leonilson, Martha Wilson y Rivane Neuenschwander.

Performatividades de género trata sobre las cuestiones de género asumidas como actos intencionales, histórica y socialmente construidos, capaces de producir y reforzar sentidos. Aquí, las obras retratan cuerpos con actitudes, marcas, vestimentas y otros signos que desafían las nociones normativas de sexualidad y género. El núcleo reúne trabajos de artistas como Álvaro Barrios, Carlos Leppe, Giuseppe Campuzano, Graciela Iturbide, Leticia Parente, Lynda Benglis, Paul Gauguin, Paz Errázuriz, Regina Vater, Teresa Margolles y Zoe Leonard.

Juegos sexuales releva la existencia de prácticas sexuales colectivas o intimistas que cruzan tiempos, materialidades y espacios. Bromas, toques, objetos y juegos que integran la arqueología del placer y del deseo se presentan aquí de muchas formas, en los trabajos de Adriana Varejão, Cildo Meireles, Ellen Cantor, Leda Catunda, Louise Bourgeois, Miguel Ángel Cárdenas, Suzanne Valadon y Tracey Emin, entre otros.

En Mercados sexuales, la noción de mercado del sexo no es la que aprisiona las prácticas sociales, sobre todo femeninas, a la condena moral, a la pasividad y a la ausencia de deseo. Es, sí, una idea ampliada de mercados volcados a la sexualidad, que incluye desde la prostitución a los espectáculos nocturnos, así como la violencia y la represión de esas prácticas. En este núcleo se encuentran obras de, entre otros, Cícero Dias, Edgar Degas y Miguel Ángel Cárdenas.

En el núcleo Religiosidades se parte de la idea de que las imágenes religiosas son también socialmente negociadas como objetos de cortejo sexual: algunas incitan el deseo y, al mismo tiempo, tratan de contener y silenciar cualquier excitación. El ejemplo más conocido tal vez sea el cuerpo desnudo de San Sebastián, que aparece como mártir, y que fue apropiado por la iconografía homoerótica. En este apartado se incluye a Ayrson Heráclito, Carlos Martiel, José Leonilson, Léon Ferrari, Robert Mapplethorpe y Sergio Zevallos, entre otros.

En el último núcleo del primer piso, Voyerismos, artistas, curadores y público se vuelven voyeurs: observan, con sus miradas particulares, actos de otros cuerpos, tanto en lugares privados como públicos. Se incluyen aquí trabajos de Edgar Degas, José Antonio da Silva, Miguel Ángel Rojas, Pablo Picasso y Tracey Moffatt, entre otros.

Finalmente, en el subsuelo, se ubica Políticas del cuerpo y Activismos, que presenta un conjunto de obras sobre manifestaciones sociales y artísticas por la lucha de los derechos humanos y por la no discriminación de las minorías sexuales y de género. Además de las obras, forman parte de esta presentación textos, documentación de performances, camisetas y publicaciones.

Se han reunido aquí a artistas y colectivos como Act Up!, Carlos Motta, GALF (Grupo de Ação Lésbico Feminista), Gang, General Idea, Heresies Magazine, Movimento de Arte Pornô, Mujeres Creando, Pedro Lemebel, Maria Galindo, Serigrafistas Queer, Yeguas del Apocalipsis y Valie Export.

Miguel Ángel Rojas, David, 2005. Cortesía del artista y Sicardi Gallery.
Ana Mendieta, Guanaroca (Esculturas Rupestres), 1981, impresión digital sobre papel. Cortesía Ana Mendieta Collection; LLC; Galerie Lelong, Nueva York
Eduardo Kac/ Movimento de Arte Pornô, performance em la playa de Ipanema, 1981. Cortesía: Eduardo Kac y Luciana Caravello Arte Contemporânea
Graciela Iturbide, Magnolia con espejo, Juchitán, 1986. Cortesía: Graciela Iturbide y Throckmorton Fine Art, Nueva York
Vista de la exposición "Histórias da sexualidade", en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), 2017. Foto: Eduardo Ortega
Vista de la exposición "Histórias da sexualidade", en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), 2017. Foto: Eduardo Ortega
Vista de la exposición "Histórias da sexualidade", en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), 2017. Foto: Eduardo Ortega

NO HAY VERDADES ABSOLUTAS O DEFINITIVAS

Los trabajos reunidos en Historias de la sexualidad, de diferentes formatos, períodos y territorios, componen historias verdaderamente múltiples, que desafían jerarquías y fronteras entre tipologías y categorías de objetos de la historia del arte más convencional: del arte precolombino al arte moderno, del llamado arte popular al arte contemporáneo, del arte sacro al arte conceptual. Hay arte africano, asiático, europeo y americano; pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, fotocopias, videos, documentos y publicaciones.

“En esas historias no hay verdades absolutas o definitivas”, apuntan los curadores. “Las fronteras de lo que es moralmente aceptable se desplazan de tiempo en tiempo. Las esculturas clásicas que son iconos de la historia del arte no pocas veces tuvieron el sexo encubierto. También las costumbres varían entre las culturas y las civilizaciones. En diversas naciones europeas y comunidades indígenas, es natural la desnudez expuesta en lugares públicos; la poligamia es aceptada en algunos países islámicos; la prostitución es práctica legal en algunos estados y condenada en otros; hay países donde el aborto es libre, pero hay otros donde está prohibido. Incluso el concepto de niño ha cambiado a lo largo del tiempo, así como las reglas de especificación etaria. Lo único absoluto, a lo que no podemos renunciar, es el respeto al otro, a la diferencia y a la libertad artística. Por lo tanto, es necesario reafirmar la necesidad y el espacio para el diálogo y que se creen condiciones para que todos nosotros -cada uno con sus creencias, prácticas, orientaciones políticas y sexualidades- pueda convivir de forma armoniosa”.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.