Carlos Ginzburg (La Plata, Argentina, 1946) es uno de los artistas más importantes del conceptualismo fotográfico de Latinoamérica. Sus obras, de naturaleza filosófica, están muy influenciadas por la realidad sociopolítica, la acción, el performance, el arte pobre y ecológico y la intervención urbana.

Desde la segunda mitad de la década de los setenta y coincidiendo con su mudanza definitiva a París en 1972, Ginzburg ha desarrollado buena parte de su práctica artística desde la idea del viaje y su registro fotográfico. Su obra se compone de numerosas series organizadas desde principios cercanos al archivo o al álbum de fotos, aun cuando como el mismo artista señala sobre su trabajo, estos forman parte de micro-eventos privados y públicos documentados con fotografías.

Curada por Carlos E. Palacios, la exposición Los Viajes de Ginzburg, 1972-2017, que se presenta hasta el 14 de enero de 2018 en el Museo de Arte Carrillo Gil de la Ciudad de México, reúne una importante selección de sus más representativas e icónicas obras basadas en fotografías, en las cuales construye un universo de gestos y comportamientos que cuestionan la figura del artista global, la estética y el relato del turismo, o la experiencia del lugar como un espacio para la experimentación conceptual desde la idea de la señalización verbal o sígnica.

A su vez, la exposición reúne por vez primera todas las obras del artista que incluyen lugares y paisajes de México, realizadas durante los últimos cuarenta años, y en las que el turismo ocupa un lugar destacado —entre otras razones, debido a que Ginzburg realizó numerosos viajes a variados destinos y utilizando cualquier medio de transporte—. El turismo, que se encuentra en varias obras de la exposición, genera, gracias a la asociación de palabras y signos, una constelación de relaciones críticas en torno al lugar como una operación interpretativa del espacio y sus particularidades culturales.

On-sight marker/Off-sight marker, Equivalencia y Le Mexique. Table rase avec l’exotisme, series realizadas entre 1979 y 1980, exponen la mirada de Ginzburg sobre las maneras de percibir y denotar los lugares donde ha viajado el artista desde dos niveles imaginativos: una fotografía que documenta la acción de señalar el lugar, y textos u objetos para concebir esta acción. De esta manera, se puede decir que el viaje es un motivo para la crítica de las estrategias de apropiación y control del turismo, al igual que la figura del propio artista enmascarado en un turista, otro eje central de esta muestra. Los diarios de Viaje y Los viajes de Ginzburg ejemplifican el universo imaginativo y los gestos paródicos y reflexivos en torno al artista como un viajero global, así como una mirada que describe al mundo como un escenario más de ideas y conceptos y menos de representaciones formales.

La otra faceta de su obra tiene que ver con acciones y propuestas ligadas al land art y la filosofía. Obras que comenzó a realizar entre los años 1966 y 1974, cuando fue parte de la avanzada del arte conceptual argentino.

Tierra cúbica, presente en esta muestra, tiene como antecedente este activo periodo del artista. En esta pieza se pone de manifiesto otra enorme influencia en su trabajo como es la filosofía, en tanto el texto grabado en bajorrelieve en una de las facetas del volumen de tierra moldeada corresponde al Timeo, uno de los diálogos de Platón que versa sobre los cuatro elementos de los griegos: fuego, aire, agua y tierra. Para Platón, los tres primeros tienen como base el triángulo y sus formas derivadas, mientras que la tierra destaca por la inamovilidad estática y neutra del cubo.

UA-20141746-1 Cartelera