El coeditor de la influyente revista Artforum, Knight Landesman, ha sido acusado de acoso sexual por al menos seis mujeres que trabajan en la industria del arte, según reportó en exclusiva hace unos días el sitio especializado artnet News, lo que ha disparado una oleada de repudio en el mundo artístico internacional canalizada a través de la publicación, hoy, de una carta abierta que ya ha sido respaldada por más de cinco mil firmas (y la cifra va en aumento).

Landesman, de 67 años, presentó su renuncia la semana pasada tras 35 años en su cargo, justo después de que una ex empleada de Artforum, Amanda Schmitt, entablara una demanda contra él y la revista. La demanda acusa al coeditor de acosarla durante años, e incluye relatos de comportamientos similares de otras mujeres, en los que se señala que utilizó su posición privilegiada como editor de una importante revista de arte internacional para ofrecerles oportunidades de carrera o consejos, siempre y cuando toleraran insinuaciones y toqueteos sexuales no deseados, le hicieran cumplidos y compartieran detalles íntimos de su vida sexual.

Estos encuentros con artistas, curadoras, galeristas y escritoras a menudo seguían un patrón similar: Landesman programaba reuniones para conversar asuntos profesionales sobre el desayuno o un té, especificando a último momento que tendrían lugar en su casa, oficina privada o en un hotel. Pero luego la conversación cambiaba de rumbo -de los temas de trabajo se pasaba a los personales-, el editor en cuestión inventaba excusas para tocarlas y, posteriormente, enviarles correos electrónicos amigables.

En un correo electrónico enviado a artnet News, Landesman reconoció que ha «probado ciertos límites». «Nunca he perjudicado intencionadamente a nadie. Sin embargo, estoy totalmente comprometido a buscar ayuda para garantizar que mi comportamiento hacia amigos y colegas sea irreprochable en el futuro», aseguró.

Artforum le había exigido a Landesman que buscara terapia después de que Schmitt presentara una queja por acoso sexual en 2016. Pero luego de entrevistar al personal de Artforum en los últimos días, otros coeditores de la revista, Tony Korner, Charles Guarino y Danielle McConnell, concluyeron que «este comportamiento socava los ideales feministas que durante mucho tiempo hemos luchado por defender» y que Landesman había «adoptado un comportamiento inaceptable y causado un ambiente de trabajo hostil». En un comunicado sobre la renuncia de Landesman, los coeditores también anunciaron planes para crear un grupo de trabajo de mujeres en la revista.

Tras explotar la noticia durante el fin de semana, profesionales del mundo del arte se unieron para redactar una carta abierta en la que deploran y denuncian públicamente a Landesman, con el ánimo de que se haga justicia, se instale un precedente y no se silencie a aquellxs abusadxs.

A continuación, la carta (también disponible en otros idiomas), que se puede firmar aquí

 

No nos sorprende.

Somos galeristxs, artistxs, escritorxs, editorxs, curadorxs, directorxs, administradorxs, asistentes y becarixs –trabajadorxs del mundo de arte–y hemos sido manoseadxs, debilitadxs, acosadxs, infantilizadxs, despreciadxs, amenazadxs, e intimidadxs por los que están en posiciones de poder y controlan el acceso a recursos y oportunidades. Nos hemos callado, amenazadxs por el poder ejercido sobre nosotrxs y las promesas de éxito institucional y ascenso profesional.

No nos sorprende que curadores nos ofrezcan exposiciones a cambio de favores sexuales. No nos sorprende que algunxs galeristas idealicen, minimicen y escondan el comportamiento abusivo de los artistas que representan. No nos sorprende que una reunión con un coleccionista o un potencial patrono se convierta en una propuesta sexual. No nos sorprende que se tomen represalias en nuestra contra cuando no nos ajustamos a sus demandas. No nos sorprende que Knight Landesman nos manosee en una feria de arte mientras nos promete que nos ayudará en nuestra carrera.

Esta carta abierta tiene como origen una discusión grupal sobre el acoso sexual en nuestro campo, siguiendo las revelaciones recientes de conducta sexual inapropiada (un secreto a voces y conocido desde hace tiempo dentro de la industria). La conversación se ramificó internacionalmente para incluir a artistxs, escritorxs, curadorxs, directorxs, asistentes, becarixs y personas con posiciones institucionales. A menudo un esfuerzo más grande en pos de la equidad se espera de y es llevado a cabo por mujeres de color y personas trans o no binarias. Históricamente, las luchas por la igualdad racial han promovido una agenda feminista sin recibir un apoyo de las mujeres blancas en su conjunto. Nuestra eficacia se apoya en tomar muy seriamente esta intersección y no excluir otros factores corroborativos que contribuyan al sesgo, la exclusión y el abuso. Hay una necesidad imperante de compartir nuestros reportes de sexismo, tratamiento desigual e inapropiado, acoso y conductas sexuales inapropiadas que experimentamos regular, amplia e intensamente.

Muchas instituciones e individuos con poder en el mundo del arte apoyan la retórica del feminismo y la equidad en teoría, beneficiándose muchas veces con estas afirmaciones endebles de sostener una política progresista, al mismo tiempo que preservan normas opresivas y dañinas en la práctica. Lxs que están en el poder ignoran, excusan o cometen ejemplos de acoso y degradación, creando un ambiente de aceptación y complicidad en muchos abusos de poder más serios e ilegales.

La renuncia de un editor en una revista prominente no resuelve un problema que es más grande e insidioso: un mundo del arte que sostiene estructuras de poder a costa de un comportamiento ético. Abusos similares ocurren frecuentemente a nivel internacional y a gran escala dentro de esta industria. Se nos ha silenciado, condenado al ostracismo, patologizado, desestimado por “exagerar” y amenazado cuando hemos intentado exponer comportamientos sexuales y emocionales abusivos.

No se nos seguirá silenciando.

Denunciaremos a quienes continúen explotándonos, silenciándonos y desestimándonos. Sus acciones no seguirán siendo un secreto, susurrado entre nosotrxs por miedo a que se nos condene al ostracismo, se nos excluya profesionalmente o se nos recrimine. En donde veamos abusos de poder, estamos resueltxs a hablar, a pedir que instituciones e individuos aborden nuestras preocupaciones con seriedad y que se hagan públicos estos incidentes independientemente del género de lxs responsables.

No ignoraremos más las observaciones condescendientes, las manos obstinadas sobre nuestros cuerpos, las amenazas e intimidaciones veladas como coqueteo o el silencio de colegas ambiciosos. No toleraremos que se nos avergüence o se nos ponga en duda y no toleraremos la recriminación que conlleva hablar. No nos uniremos a las “fuerzas especiales” creadas para resolver un problema que nos infligen. Proporcionamos una definición de acoso sexual (ver abajo) para quienes que se sientan desempoderadxs para que puedan señalar un documento que apoya un ambiente de trabajo seguro para todxs.

Nosotrxs, lxs abajo firmantes, hacemos un llamado a las instituciones, mesas directivas y demás colegas, para que piensen bien cómo juegan, o pueden haber jugado, un papel en la perpetuación de diferentes niveles de inequidad sexual y abuso, y cómo van a manejar estos problemas en el futuro.

Ahora somos demasiadxs para que se nos silencie o ignore.

Con todo lo que hemos experimentado y presenciado, esta carta no es una sorpresa.

 

#NOTSURPRISED

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#NONOSSORPRENDE

#SINMIEDO

Imagen destacada: Jenny Holzer, Abuse of Power Comes As No Surprise (1982). Foto: John Marchael. Cortesía: Jane Dickson. © Jenny Holzer, Artists Rights Society (ARS), New York.