Ángela de la Cruz (A Coruña, 1965) es la ganadora del Premio Nacional de Artes Plásticas 2017 que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, por “la intensidad de su obra, que explora la compleja relación entre el espacio ilusionista de la pintura y la presencia física de la escultura”.

El galardón, dotado con 30.000 euros, es un reconocimiento para muchos largamente esperado a la trayectoria de esta artista española, la única que ha sido hasta ahora finalista del prestigioso Premio Turner (2010), por su exposición After en Camden Arts Center, Londres.

La artista, que vive en Londres desde 1989, sufrió una hemorragia cerebral en el 2005 que le impide caminar y le dificulta el habla. Recurriendo a su colaboradora Luz Massot, manifestó tras recibir la noticia que este reconocimiento «le va a dar fuerzas para continuar con su trabajo».

«Estoy muy contenta, es un gran reconocimiento a mi trayectoria y a mi obra. Que una artista mujer de 52 años reciba este premio en su país de origen es un honor», dijo la artista a la agencia EFE.

El jurado, presidido por el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente, y conformado por David Barro, Vanesa Cejud, Carolina Díaz, Amparo López, Tania Pardo y Alfonso de la Torre, destacó las referencias en el trabajo de Ángela de la Cruz a maestros del arte español, como Velázquez, Zurbarán, Goya o Picasso, así como a la literatura y el cine (Valle-Inclán o Buñuel).

«En Londres tiene ya mucho reconocimiento, pero ahora se está empezando a reconocer más su obra en España», añadió Massot, quien adelantó que la artista inaugurará el próximo año una exposición en el Guggenheim de Bilbao, donde ya tiene una pieza en su colección, además de dos muestras en Berlín.

A primera vista, las pinturas de Ángela de la Cruz parecen haber sido destrozadas o flagrantemente abusadas. Los bastidores deformados o rotos y los lienzos torcidos, son después colgados sobre la pared o apoyados en el suelo como trofeos. Aun siendo este acto de modificación de las formas totalmente deliberado y sistemático, es él mismo el que informa del resultado final.

Emocionalmente cruda, astuta y bruscamente irónica, de la Cruz se plantea su visión del lenguaje de la pintura, incorporando la autodestrucción de la pintura en el trabajo mismo. Violento, sin necesidad de pedir disculpas y a menudo de un humor negro, su trabajo imperturbablemente expone una emotividad visceral, rompiendo las barreras de las normas pictóricas establecidas.

 


Imagen destacada: Angela de la Cruz, vista de la exposición Mudanza, 2015. Cortesía: Galería CarrerasMugica, Bilbao, España