Ch.ACO cerró anoche su novena edición con varias galerías reportando buenas ventas, un clima de compra que se vio favorecido, según varios galeristas consultados, por un coleccionismo local algo más fortalecido y la nueva ubicación de la feria este año, el edificio aún en construcción CV Galería, ubicado en la afluente comuna de Vitacura, en Santiago.

El diseño expositivo de la feria, experimental y ajustado al espacio, fue efectivo para algunos, para otros, laberíntico y de ruta confusa. En un recorrido el día de la clausura, algunos galeristas cerraban ventas, otros recogían buena parte del stand. Un resultado mixto que ha caracterizado a Ch.ACO, la principal feria internacional de Chile, a lo largo de sus nueve años.

Con todo, la evaluación de esta edición de la feria fue, en general, positiva. Varias galerías, tanto nacionales como extranjeras, reportaron sólidas ventas, y algunas alabaron el programa VIP de este año, que incluyó tours por museos, colecciones privadas y, por primera vez, la visita a la ciudad portuaria de Valparaíso, para conocer la colección de la galerista chilena Patricia Ready.

En esta edición de Ch.ACO participaron unas 40 galerías de países como Chile, Estados Unidos, Italia, Brasil, Venezuela, Perú, Argentina, México, Colombia y Puerto Rico, distribuidas en sus tres secciones: Main, o principal; Focus, en la que la historiadora del arte y curadora Cecilia Fajardo-Hill invitó a 18 artistas representados por nueve galerías a un diálogo en torno a la temática del objeto-sujeto en el arte contemporáneo; y Planta, que reunió ocho proyectos jóvenes latinoamericanos seleccionados por la curadora chilena Carolina Castro Jorquera.

En la sección principal, destacaron los stands de las galerías chilenas Isabel Aninat, Patricia Ready, Die Ecke, CO Galería y AFA, mientras que de la participación extranjera cabe mencionar las propuestas de Carmen Araujo Arte (Caracas), Vermelho (Sao Paulo), 80m2 Livia Benavides (Lima), Polígrafa Obra Gráfica (Madrid) y Revolver Galería (Lima).

“Estoy contenta”, dijo de entrada Patricia Ready en una breve conversación en su stand. “Encontré que en esta edición nuestro espacio era más amplio. Vino bastante gente. Yo traje cosas que reflejan un poco lo que es la galería; cosas difíciles de poner, pesadas… La galería ya tiene un grupo de clientes que confía en lo que nosotros hacemos”, añadió.

Patricia Ready vendió tres bronces de Marcela Correa (Chile) y unas poéticas esculturas con libros quemados del chileno Javier Toro Blum. También participó en la sección Focus con obras de Isidora Correa (Chile) y Joaquín Sánchez (Paraguay).

En el caso de Correa, su instalación con objetos híbridos (piedras, vajillas de porcelana) fue adquirida por una Fundación, mientras que Sánchez fue el artista nominado en Ch.ACO para el premio de adquisición EFG Bank & ArtNexus, creado para apoyar la producción de artistas de América Latina. Para optar al premio, cinco obras son pre-seleccionadas por un jurado en cinco ferias de arte contemporáneo de América Latina a lo largo del año.

La galería Isabel Aninat, que también participó este año en las secciones Main y Focus, tuvo un muy buen desempeño. Para la galerista, y su socia e hija Javiera García-Huidobro, este año Ch.ACO estuvo marcado por la donación, a través de fondos de una gala benéfica de la Fundación FAVA de Chile, del video La Vida Nueva (1982), del poeta y artista visual chileno Raúl Zurita, al Museo Guggenheim de Nueva York. La obra consiste en la escritura aérea –con la ayuda de cinco avionetas surcando los cielos de Nueva York- de las 15 frases en español que componen el poema La Vida Nueva. “La cámara, o registro de la pieza, lo hizo Juan Downey, por lo tanto, es una obra de carácter histórico que hace sentido para la colección del Guggenheim y es un avance para Ch.ACO y Chile”, comentó Javiera García-Huidobro

“Las ventas estuvieron muy bien”, agregó. “Pudimos percibir que existe un nuevo interés por coleccionar y conocer los conceptos de trabajo de diferentes artistas. Además, la ubicación de la feria fue buena para acoger a coleccionistas e incluir a un público que pronto puede convertirse en coleccionista”. Sin embargo, añade: “La infraestructura y la señalética eran muy malas. Esto debe mejorar considerablemente el próximo año. Además, sugiero que la feria cuente con un comité de selección”.

La feria Ch.ACO estuvo dirigida por Elodie Fulton e Irene Abujatum, ambas directoras de la galería AFA, hasta el año 2014, cuando Abujatum asumió la dirección de la Fundación FAVA, creada en 2012 para apoyar las artes visuales de Chile, quedando Fulton al mando de la feria en las tres últimas ediciones. Desde entonces, cuando la feria abandonó la sede del Centro Cultural Mapocho, en el centro de Santiago, atendiendo a disconformidades de muchos participantes, algunos galeristas en Chile han señalado que la selección de las galerías debería realizarla un Comité, y no sólo las directoras de la galería AFA. Junto a esto, han insistido en la necesidad de que el montaje de la feria –en particular las paredes falsas- sean de mejor calidad, tanto por cuestiones de apariencia como de seguridad.

“La feria es necesaria, y tenemos que hacerla”, comenta Paul Birke, fundador y director de Die Ecke Arte Contemporáneo. “Pero ojalá pudiéramos sentarnos a la mesa con las directoras y ver de qué manera podemos ayudarlas, porque vemos que hay problemas, vemos que pasan sustos y nervios, y queremos que esto funcione; pero para eso hay que armar una mesa de trabajo ampliada, donde todos colaboremos por el bien común, que es la escena de las artes visuales del país”, afirmó.

“La feria finalmente nosotros la solucionamos hoy día domingo, a las 5 de la tarde. Quisiéramos que pudiera, en el fondo, ser antes. Siempre hemos pensado que el Preview (el día que se convoca a los profesionales) debe ser más eficiente. La feria debe trabajar en eso, por lo menos en el caso nuestro. En los días profesionales debiera haber más comercialización, más ambiente de coleccionismo, más conversación sobre cómo armamos colecciones tanto privadas como públicas. Claro, después las ventas se terminan solucionando por el boca a boca, por los amigos, por la familia, y bueno, bien, salimos adelante. Pero los días profesionales tienen que avanzar un poco más rápido”, recomienda Birke. “Yo tuve la suerte de haber conocido a José Darío Gutiérrez (coleccionista colombiano, junto a su esposa, Vicky Turbay); visitó la galería y eso, en el fondo, fue uno de los logros, una de las satisfacciones grandes que tuve en esta edición. También tuve un poco más de acercamiento con Cecilia Fajardo-Hill, con quien no pudimos trabajar en la sección Focus por un tema básicamente económico, pero bien”.

En Die Ecke, destacaron las ventas de los chilenos Francisca Benítez e Ignacio Gatica, este último favorecido por la visita del propio artista a Chile (vive actualmente en Nueva York) y por la muestra individual que tiene actualmente en el espacio de Die Ecke. De Francisca Benítez, cuya trayectoria y sólido cuerpo de obra son ampliamente reconocidos en Chile y el extranjero, se vendieron todas las ediciones de su serie América.

Otra galería chilena que reportó buenas ventas fue CO, una de las más jóvenes del circuito local, dirigida por las hermanas cubanas Malena Cintas Coca y Lucía Cintas Coca. De la artista Liliana Zapata (La Paz, Bolivia, 1985) vendieron Sonó (2015-2017), una instalación interactiva compuesta por esculturas sonoras hechas con barro de diferentes lugares de Bolivia, y del chileno Rodrigo Vergara dos esculturas al piso creadas este año. Ambas piezas fueron adquiridas por la Colección Ca.Sa, fundada por los coleccionistas chilenos Gabriel Carvajal y Ramón Sauma.

“La feria me pareció mejor este año que el anterior en cuanto a la participación de coleccionistas extranjeros: de Argentina, Perú, Estados Unidos… El año pasado nos fue súper súper bien porque la Space Collection nos compró una obra muy importante de Bárbara Palomino, pero este año también nos fue muy bien en ventas. En general, la feria ha sido positiva para la galería”, comentó Lucía Cintas.

La propuesta de Galería AFA en esta edición de Ch.ACO se caracterizó por una mezcla de artistas contemporáneos con otros más consagrados de las décadas de los sesenta y ochenta, o “la reunión de los maestros con sus discípulos”, como lo describe Irene Abujatum. Así, al entrar al stand se veían obras de los chilenos Juan Pablo Langlois, Camilo Yáñez (de quien se vendieron sus dos collages de gran formato) e Ignacio Gumucio (también vendido a colecciones privadas). Hacia el fondo del booth se exhibían unas raras fotografías de Francisco Copello hechas por Johnny Aguirre, además de Carlos Leppe, un Eduardo Martínez Bonati y un Juan Downey, éstos últimos en venta como fruto de una inusual colaboración entre AFA y el proyecto nómade Mutt, del dealer Nicolás Mardini.

“Los coleccionistas entendían perfectamente ese espacio de joyitas que teníamos; todos estaban impresionadísimos con el Bonati -que ya está a punto de cerrarse-, o con Roser Bru, que la vi en (la muestra Mujeres Radicales del) Hammer Museum (en Los Ángeles), y dije: ‘Quiero encontrar obras que tengan pasta de la Roser’. Entonces conseguimos esta pintura del año 63. Todos estos son mercados secundarios, obviamente, otro dueño que nos pasa estas obras en consignación para que nosotros las vendamos. Ha sido muy bonito eso”, explica Abujatum.

Los galeristas extranjeros, en general, se fueron contentos de Ch.ACO. Juan Carlos Bendana-Pinel, de Bendana | Pinel Art Contemporain (París) ha participado tres veces en la feria, cada vez en una locación distinta: en el aeródromo de Vitacura (edición 1); en Mapocho (edición 3); y ahora en CV Galería. “Nada que ver Mapocho con esto. Esto es una maravilla en cuanto a instalación y estructura; está mucho mejor montada aquí. El recorrido es mucho más fácil y coherente. Entre la tercera y la novena edición de Ch.ACO, he visto en realidad un avance y profesionalización tanto de la feria como del equipo. En cuanto a las ventas, no me puedo quejar. Me voy contento”, señaló.

Bendana-Pinel vendió obras del artista peruano Giancarlo Scaglia; del brasileño Pedro Motta; del sueco Thomas Broome, e incluso de su stock en París.

La venezolana Carmen Araujo, fundadora y directora de Carmen Araujo Arte, en Caracas, participó esta vez en la sección principal de Ch.ACO, tras haber debutado en la edición de 2011 en la extinta sección Solo Projects con el pintor venezolano Christian Vinck, de quien vendió en esta oportunidad dos obras. Vinck reside en Santiago hace varios años, y su trabajo ya es conocido en el país, principalmente a raíz de una individual en su galería local, Metales Pesados Visual.

En relación con la feria y su experiencia en Santiago, Carmen Araujo comenta: “Esta feria es un esfuerzo enorme que uno tiene que reconocer y aplaudir. El crecimiento que ha tenido desde aquella vez que vine en 2011 al día de hoy ha sido importante. Cuando uno participa por primera vez como galerista foráneo, las ventas son algo particular. Estoy cansada de hacer ferias en países que tú dices: ‘Bueno, no hubo ventas’, pero ganas muchísimas otras cosas. En este caso, se vendieron un par de piezas, pero lo más increíble ha sido la recepción de la gente. La gente está interesada, te pregunta, quiere saber. Esa parte ha sido genial. Por otra parte, lo que te sorprende de Chile, por sobre otros países de Latinoamérica, es el interés por abrir puertas y proponerte proyectos en conjunto, y eso empieza a generar otro movimiento que, para mí, es más enriquecedor que la misma feria. Y eso no siempre estuvo en Chile. Es muy raro, pero los chilenos, que siempre tienen fama de ser gente como cerrada, son gente concreta. Te van a decir lo que les interesa, cómo les interesa, y se van a acercar. Esa cercanía va a ir creciendo, porque así me ha pasado con el tiempo. Tú sabes que cuando les interesa, les interesa. Son genuinos, y eso te genera una cierta tranquilidad para pensar si uno va a seguir trabajando en un país. Yo me voy contenta con la experiencia de la feria, y de mi relación con la ciudad. Me voy entusiasmada, pensando en seguir haciendo cosas”.

José Aloy, co-director de Polígrafa Obra Gráfica, también se marcha contento: vendió tres obras de Christo, además de piezas de Michael Craig Martin, Alfons Borrell y Antoni Tápies. Todas sus ventas fueron a privados, y como ya tienen clientes chilenos, llegaron a la feria con piezas pre-vendidas. Para Aloy, la sede de esta versión de Ch.ACO ha sido mejor a la del año pasado, ya que “es más conveniente para el público que compra”.

En líneas generales, existe entre algunos participantes de esta última edición de Ch.ACO una percepción más favorable y optimista respecto al coleccionismo y a la salud del mercado chileno. Según Bendana-Pinel, el coleccionismo en Chile “ha mejorado 200%”.

“Veo que se están formando colecciones y, de hecho, visité unas cuantas. Hay una cierta coherencia en las compras de los coleccionistas”, señala el galerista. “Yo creo que lo que se necesita es darle confianza también al galerista internacional, porque si el coleccionista no se abre a los artistas internacionales, la feria se va a volver una feria de arte local. Hay que hacer un poco de pedagogía sobre eso, que la gente sea curiosa de explorar, de ver, de preguntar. Hay que salir un poco del convencionalismo. Acá en Chile hay una gran cantidad de creación, pero hay que generar espacios de entrada y de salida, es una cosa de intercambio. Yo hago canjes entre galerías y así nos ayudamos mutuamente entre todos”.

PREMIOS Y ADQUISICIONES

En la sección Focus, finamente trabajada por Cecilia Fajardo-Hill, destacaron los stands de Metales Pesados Visual, con obras de Andrés Bedoya (Bolivia) y Camila Ramírez Gajardo (Chile); Patricia Ready, con Isidora Correa (Chile) y Joaquín Sánchez (Paraguay); y AFA, con los chilenos Claudio Correa y Pilar Quinteros. Esta última artista también entró con una obra reciente a la Colección FAVA, cuyo curador es Pablo León de la Barra, a cargo del programa UBS Map para Latinoamérica del Museo Guggenheim.

El curador mexicano seleccionó dos obras más para la Colección FAVA: una serie de registros digitales de Sofía Gallisá Muriente (San Juan, Puerto Rico, 1986), artista de Km 0.2 (Puerto Rico), sección Planta, y una escultura parte de la serie Destilaciones de Ximena Garrido-Lecca (Lima, 1980), una artista que desarrolla una obra profunda y muy poética de corte histórico-social, y que está en franco ascenso en el ámbito latinoamericano. En la feria, estuvo representada por la galería peruana 80m2 Livia Benavides.

Otras adquisiciones relevantes fueron las que realizó Ca.Sa: dos pequeñas esculturas de Ishmael Randall Weeks en Revolver Galería (Lima); una pintura de Nicolás Radic en XS Galería (Santiago), y una escultura de Gonzalo Contreras en Artespacio (Santiago), además de las mencionadas anteriormente.

Los coleccionistas también organizaron nuevamente este año el Premio Ca.Sa, siendo la ganadora la artista venezolana Jessica Briceño (1988), representada por el espacio independiente santiaguino Sagrada Mercancía, como parte de la sección Planta. El premio, que se otorga en el marco de ferias de arte de América Latina, consiste en 3.000 dólares, a los que el(la) artista puede dar uso libre, idealmente para el desarrollo y difusión de su trabajo.

CECILIA FAJARDO-HILL SOBRE FOCUS

¿Nos podrías contar en detalle sobre la temática de Focus de este año, relacionada con la idea del “objeto-­sujeto en el arte contemporáneo”?

Para mí, en el arte contemporáneo de América Latina existe una  vertiente importante de artistas que trabajan con cultural material, cultura popular, con objetos cotidianos, etc, y que se proponen una suerte de reciclaje de la realidad, una reconceptualización de espacios comunes de nuestra cotidianidad, y también la visibilización de ciertos aspectos que se mantienen marginados por nuestros prejuicios, o por nuestra incapacidad de imaginar dentro de nuestro mundo sobresaturado de información y propósito, otras formas de ver la realidad. Objeto-sujeto habla sobre otras posibilidades de la materialidad que nos circunda, que van desde comentarios políticos o poéticos, revisiones de nuestra historia, del lenguaje, de la memoria, de la violencia, o sencillamente recuperaciones sutiles de ciertas fragilidades estéticas que puedan interrumpir el tren normal de nuestros pensamientos.

¿Cuáles fueron los criterios en el proceso de selección de los artistas y galerías participantes en Focus, tomando en cuenta este concepto curatorial?

El criterio de selección primero parte de incluir siempre por lo menos una artista mujer en cada espacio, y tener a dos artistas dialogando en cada espacio de galería dentro de Focus.  La idea es incluir por lo menos la mitad de galerías chilenas y la otra mitad latinoamericanas y de esta forma proponer un diálogo local y latinoamericano.

Parto de la idea de que me interesan ciertxs artistas para pensar en este tema del objeto-sujeto, luego me remito a la galería que representa a esta artista y miro con quien podría dialogar. Usualmente propongo dos o más artistas a cada galería para que realicemos una selección final juntos. Luego comenzamos a trabajar en la selección de obras. Para esta sección de Focus, en muchos de los casos los artistas produjeron nuevos trabajos, algo que ha permitido crear una densidad muy interesante en Focus, y pensarlo más allá del formato feria. Ha sido un ejercicio sumamente enriquecedor.

CAROLINA CASTRO JORQUERA SOBRE PLANTA

Cuéntanos un poco de la selección de los espacios que participaron este año en Planta. ¿Qué propuestas querías destacar?

Este año la selección dio con una mayor participación de espacios argentinos y chilenos, lo cual no fue buscado, pero ocurrió dado a un interés en fortalecer relaciones entre países vecinos, cercanos, pero con pocos antecedentes de colaboración. Tuvimos a UV Estudios y Pasto que vinieron el año pasado, se sumaron Piedras y Big Sur, los cuatro de Buenos Aires con identidades muy particulares y propuestas súper contundentes a nivel conceptual. De Chile la novedad es Panam, de aquí de Santiago, y se repiten del año pasado Totoral Lab y Sagrada Mercancía, este último representando a una generación de artistas muy potentes en una línea de investigación material arriesgada. Como cada año, Planta funciona por invitación, pero no necesariamente todos los espacios que yo elijo pueden venir, ya sea por presupuesto, por tiempo u otros compromisos. Entonces, aparecen también aquellos espacios que me escriben con interés en Planta y que me sorprenden con propuestas en lugares a los que a veces es difícil acceder a una escena de arte contemporáneo. Las nuevas propuestas que hay en Planta vienen de Perú y Puerto Rico, Tokio Galería y Km 0.2, respectivamente, cada uno trayendo un poco de su propia cultura y contingencia, especialmente los chicos de Puerto Rico que debido al reciente Huracán han tenido que hacer una larga travesía para llegar a Chile. Con ellos y otros artistas hemos armamos un muro colectivo llamado Temblor de Cielo, con obras a la venta a beneficio de los afectados por el huracán que arrasó con la región Caribe y el reciente terremoto en México.

¿Cuál es el impacto deseado para los espacios participantes el ser parte de un programa como Planta? ¿Cómo fluye la relación entre autogestión y mercado?

Más que un impacto deseado lo que hay es un espacio de experimentación que tiene puestas sus expectativas en lo improbable. ¿Qué posibilidad hay de que la sección de espacios independientes, algunos sin fines de lucro, llame la atención en una feria de arte? El año pasado conseguimos que muchos premios recayeran sobre artistas de Planta: la artista de Sindicato (República Dominicana) Quisqueya Henríquez fue nominada en Ch.ACO al premio ArtNexus; dos de las adquisiciones de la Colección de FAVA fueron artistas de Sagrada Mercancía, los chilenos Sofía de Grenade y Yisa; y la colección Ca.Sa creó un premio especialmente pensado para un artista joven de nuestra sección. Esto para mi muestra una tremenda reciprocidad entre la autogestión y el mercado, la confirmación de que son estos espacios los que nutren con mayor generosidad la escena del arte contemporáneo latinoamericano.

Según tu experiencia con este programa el año pasado, ¿se establecen vínculos y redes duraderos entre los espacios invitados, entre los países y culturas que cada uno representa?

Definitivamente. Un ejemplo es el proyecto en el que están trabajando tres de los espacios que participaron el año pasado: UV Estudios, de Argentina, Sagrada Mercancía, de Chile, y Sindicato, de República Dominicana. Ellos están preparando una exposición itinerante que combina artistas de cada lugar. O algo que ocurrió en esta edición: los artistas de Puerto Rico, dada la precariedad de su situación después del Huracán, no pudieron preparar las obras allá y viajar con ellas, y han tenido que producirlas en Santiago, para lo cual he pedido a un coleccionista local que les apoye, y a artistas locales que les ayuden con taller y espacio de trabajo. Esto es para mí lo más importante de Planta: crear redes, establecer comunidad, diálogos que cruzan fronteras, lenguajes, modos de operar… además del interés que sus buenas propuestas artísticas generan en coleccionistas que visitan la feria, que los integrantes de cada espacio se conozcan y establezcan vínculos duraderos.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
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