Ch.ACO, la principal feria de arte de Chile, abre sus puertas al público este 13 de octubre en CV Galería, un edificio en proceso de construcción ubicado en la comuna de Vitacura, un sector estratégico de la ciudad de Santiago. En esta nueva sede, y hasta el 15 de octubre, se desarrollará la novena edición de la feria, en la que participan unas 40 galerías de países como Chile, Estados Unidos, Italia, Brasil, Venezuela, Perú, Argentina, México, Colombia y Puerto Rico.

A través de sus secciones Main, o principal; Focus, en la que la historiadora del arte y curadora Cecilia Fajardo-Hill invita a 18 artistas representados por nueve galerías a un diálogo en torno a la temática del objeto-sujeto en el arte contemporáneo; y Planta, que reúne ocho proyectos jóvenes latinoamericanos seleccionados por la curadora chilena Carolina Castro Jorquera, se exponen cientos de artistas, de los cuales hemos seleccionado diez que consideramos debes seguirle la pista.

ALEJANDRA PRIETO EN DIE ECKE

A través de la manipulación técnica de materiales, Alejandra Prieto (Santiago, 1980) busca encontrar en ellos sus particularidades. En su trabajo con carbón, por ejemplo, ha descubierto el reflejo que éste puede llegar a alcanzar tras ser insistentemente pulido, un hallazgo que la artista asocia con los espejos precolombinos de la cultura Chavín, también eran hechos con esa piedra. Desde allí, la lectura de estas obras se expande hacia temas históricos, económicos y socio-políticos universales, como los sistemas de producción de los objetos y la circulación de imaginarios.

En Ch.ACO, la artista presenta Li-ion, un extraño objeto compuesto por un conjunto de baterías de litio desmontadas y separadas en dos grupos. En uno se ven algunas de las partes de la batería (cobre, plástico y aluminio) extendidas horizontalmente, dispuestas de manera paralela en una caja-marco rellena de resina. En el otro grupo están los segmentos de litio de las baterías, que fueron bañados en etanol para que aparezca lo blanco del material. Este grupo también está encuadrado y sumergido en resina, para así detener el proceso de desintegración del material mediante el etanol.

El Litio es un elemento que se encuentra en ciertas rocas volcánicas y sales naturales en diferentes lugares del mundo. Las baterías hechas en este material son cada vez más cotizadas en el mercado electrónico mundial. Su extracción determina las decisiones económicas y geopolíticas de los países subdesarrollados que dependen de sus recursos naturales, como es el caso de Chile.

La disposición de los materiales, sus formas y colores en el díptico Li-Ion tienen como objetivo seducir al que lo ve y así percibir lo más directamente posible, materiales y objetos cotidianos, que se mueven paradójicamente entre lo abstracto y lo concreto.

CLAUDIO CORREA EN AFA

Claudio Correa (Chile, 1972) participa en la sección Focus de la feria con una nueva serie de trabajos titulada Bling-Bling en la que el artista continúa su investigación visual en torno a la iconografía militar. En esta ocasión, presenta una instalación compuesta por 72 pequeños objetos expuestos en el muro, en los que combina y ensambla minuciosamente diminutas piezas de iconografía militar -cuyos referentes son condecoraciones y monedas creadas durante la dictadura militar en Chile- con prótesis dentales realizadas manualmente, y que intervino con estos y otros ornamentos característicos de la cultura popular. Así, estos objetos-condecoraciones establecen un paralelo entre la violencia latente en el exceso del bling y el exceso de la estética militar, utilizada estratégicamente para producir una adhesión al estado apelando a la sensibilidad del ciudadano. Esta “simbología manoseada”, como la llama el artista, refiere a la exaltación de valores patrios y a la idea de libertad.

SEBASTIÁN MEJÍA EN ALDO DE SOUSA

En Aldo de Sousa, galería argentina que participa en la sección Main, Sebastián Mejía (Lima, 1982, vive en Santiago de Chile) presenta fotografías recientes en las que sigue explorando el paisaje, principalmente el de la ciudad. Su búsqueda se enfoca en aquellos vestigios de vida primitiva que pasan desapercibidos en la metrópolis moderna. Gracias a su carácter serial, la ausencia del hombre destaca las cualidades antropomórficas de las formas naturales, dándole personalidad a seres raramente contemplados.

RAÚL ZURITA EN ISABEL ANINAT

Coincidiendo con Ch.ACO, la galería chilena Isabel Aninat inauguró su nuevo espacio el pasado 7 de octubre en CV Galería, el mismo edificio donde se celebra la feria. En la galería, y en el stand en la sección principal, se exponen obras recientes del escritor Raúl Zurita que combinan arte con poesía. Titulado Verás un dios de hambre, este nuevo trabajo de Zurita consiste en proyectar desde el mar el poema Verás un mar de piedras en los acantilados entre Pisagua e Iquique, al norte de Chile. Las 22 frases que componen el poema solo podrán ser leídas desde el mar.

“Las 22 frases son imágenes de lo que verá un ser humano en su paso por la tierra. La primera frase es Verás un mar de piedras, después sigue Verás margaritas en el mar, Verás un Dios de hambre, Verás el hambre, y continúan. La última frase es Y llorarás. Las frases se irán haciendo visibles en la medida que avanza el atardecer, sucediéndose una tras otra, y alcanzarán su máxima visibilidad en plena noche cuando el mar, el cielo y los acantilados sean una sola masa negra. En ese momento estarán proyectándose los últimos verás: Verás que se va… Verás no ver… Y llorarás… que permanecerán y comenzarán a desaparecer en la medida que va amaneciendo, hasta extinguirse completamente bajo la luz del nuevo día o en la neblina que casi todas las mañanas cubre la costa norte. A diferencia de los poemas trazados en el cielo y en el desierto que son obras diurnas, esta es una obra del crepúsculo y de la noche. Si he trabajado, hasta lo posible, con mi vida, también debo trabajar con la imagen de mi muerte. Cuando todo termine solo quedará el sonido del mar”, explica el poeta.

CHRISTIAN VINCK EN CARMEN ARAUJO ARTE

En la sección Main de Ch.ACO, la galería venezolana Carmen Araujo Arte presenta a una serie de artistas que abordan las diversas dimensiones de las narrativas y discursos políticos latinoamericanos contemporáneos. Uno de ello es Christian Vinck (Venezuela, 1978, vive y trabaja en Santiago de Chile), quien ha desarrollado un consistente trabajo pictórico de gran fuerza matérica y a escala íntima para narrar anécdotas herméticas respecto a una supuesta memoria colectiva y vernácula del pasado y presente venezolano. El artista ha creado en los últimos años un sólido cuerpo de representaciones legendarias e históricas a través de una figuración con rasgos caricaturescos que remiten al Art Brut. Como escribe la académica y autora venezolana Sandra Pinardi, “Christian Vinck fabula con sus obras tanto el ser venezolano como sus expresiones más populares y habituales, y estas ‘fábulas pictóricas’ nos cuentan siempre de un mundo vivido y de un país que se hace de memorias e impresiones, de fragmentos y detalles, desde y en la mirada entrañable que le otorga su expresión propia”.

ANTONIO BALLESTER MORENO EN POLÍGRAFA OBRA GRÁFICA

Antonio Ballester Moreno (Madrid, 1977) posee una aguda sensibilidad por la naturaleza y sus representaciones plásticas, desde elementos como la luna y la lluvia hasta las sensaciones y evocaciones que nos despiertan las estaciones. Su lenguaje formal, que se ha ido depurando y simplificando con los años, se apoya en la geometría y la gráfica para remitirnos no sólo a una poética imaginería de lo natural basada en las formas puras, sino a un pensamiento holístico que atiende tanto a ciertas ideas de las primeras vanguardias artísticas como a sus inquietudes relacionadas con el subyacente desequilibrio ecológico, la psicología cognitiva, lo vernáculo y la educación integral. En el stand de la española Polígrafa Obra Gráfica se exponen algunos de sus trabajos gráficos recientes.

LUCAS SIMÕES EN PASTO

Antes de convertirse en artista, Lucas Simões (Brasil, 1980) fue arquitecto. Es así como sus esculturas pueden ser vistas como edificios, o sobre edificios, al indagar sobre su estabilidad y fracaso, las promesas que hacen sus arquitectos y constructores, y las consecuencias de su existencia. Aludiendo a la utopía y fracaso del modernismo, y centrándose en la corriente arquitectónica brutalista, Simões se interesa en “la blancura” de la arquitectura moderna, entendida ésta última como “limpia”, hecha por “hombres blancos”. En Pasto, espacio argentino que es parte de la sección Planta de la feria, el artista presenta objetos en los que contrastan la pesadez del cemento con la liviandad de los papeles que lo soportan.

TERESA BURGA EN 80M2 LIVIA BENAVIDES

Teresa Burga (Perú, 1935) es una artista cuya obra ha empezado a ganar reconocimiento internacional, como lo atestiguan sus dos grandes muestras recientes en el MALBA de Buenos Aires y el Sculpturecenter, en Nueva York. Desde mediados de los años 60, Burga ha venido desarrollando una lógica de trabajo fundada en el azar, en el encuentro inesperado con imágenes, elementos o métodos. Esta idea la llevó por distintos caminos: desde la exploración de la aleatoriedad en los lenguajes científicos, pasando por la producción de obras a través de instrucciones que admitían un número ‘x’ de variantes, hasta el dibujo y copiado de imágenes encontradas. A partir de su asimilación del concepto de obra abierta, sus obras e imágenes permiten múltiples formas de resolución espacial, o la participación de varias personas en su realización, y privilegian la idea de proceso por encima del resultado.

Representante de la renovación de la plástica peruana durante los años 60 y 70 e integrante del Grupo Arte Nuevo (1966-1968), Teresa Burga fue una de las precursoras en el camino hacia la disolución del objeto artístico, incorporando procesos experimentales y nuevas estrategias creativas para producir un cuerpo de trabajo claramente conceptual. Su obra, sin embargo, había permanecido al margen de la mirada y la discusión pública desde inicios de los años 80, década en la que la artista decidió dejar de producir y exhibir en Lima.

BERNARDO OYARZÚN EN PATRICIA READY

Tras representar a Chile en la Bienal de Venecia este año, Bernardo Oyarzún (Santiago de Chile, 1963) se ha consolidado como uno de los más grandes representantes del arte chileno contemporáneo a nivel nacional e internacional. En el stand de Patricia Ready, en el área dedicada a un “artista consagrado”, se instala Ekeko, una obra de 2013 que habla sobre cómo se ha convertido en fetiche la producción de los pueblos originarios de Chile. La escultura se inspira en la imagen del Ekeko, la deidad y fetiche de la abundancia. La obra representa lo absurdo del mercado chileno, sin regulaciones, y que ha atiborrado esta figura vernácula con el frenesí del consumo. Imagen de la locura, de la maldición, de la competencia individual, del deseo fetichista y banal.

Oyarzún hace referencia al imaginario popular indígena que ha sido transmutado en lenguaje contemporáneo. Este “neo” Ekeko ya no es el dios de la alegría sino un símbolo del deseo personal y del desperdicio, representando un nuevo territorio desintegrado que se transforma por la locura del emprendimiento individual y la competencia.

EMILIA AZCÁRATE EN HENRIQUE FARIA

El tema de la espiritualidad es bastante recurrente en la obra de Emilia Azcárate (Caracas, 1964), quien estudió Artes Plásticas en la Central Saint Martins School of Art en Londres en los años 80. La artista también plasma sus diferentes intereses a lo largo de su trayectoria de diversas formas: usando la circunferencia como metáfora de la constante transformación y como representación del ciclo de la vida (Liminal, 2012); apelando a la iconografía y los símbolos, la abstracción y la síntesis, la deconstrucción y creación de nuevas formas (Postales, 2013); superponiendo elementos, colocándolos uno tras otro, ocultando y revelando capas, llenando vacíos (Gonhozon, 2001), o bien generando patrones y repitiéndolos (Practicables, 2012-2013).

En la sección Focus, representada por la galería Henrique Faria (Nueva York/Buenos Aires), la artista venezolana presenta una selección de obras relacionadas con un alfabeto que diseñó en 2012. Su alfabeto se asemeja a los jeroglíficos, a una escritura cuneiforme, o códice, donde el texto y la imagen se hacen inseparables. Este alfabeto se vincula en sus trabajos con la imaginería propia de poblaciones indígenas americanas, plasmado en estos casos como una fusión entre la estrella Mapuche y las pinturas corporales de los indios Selknam. También se vincula con las pinturas de los raptos de Rugendas, quien participa de esta selección de obras mediante un retrato, ocultando su rostro deformado a la manera de las mujeres tapadas. En estas obras, y mediante estas temáticas que son de su profundo interés, Azcárate nos habla de la mujer, del hombre, de su lugar y lo que los rodea.

 


Imagen destacada: Alejandra Prieto, LI-Ion, 2017, litio, cobre, aluminio, hierro, plástico, madera, resina, 100 × 120 × 3 cm, pieza única. Cortesía de la artista y Die Ecke Arte Contemporáneo (Santiago)

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
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