Holly Block, directora Ejecutiva del Museo del Bronx y una figura relevante en el mundo del arte contemporáneo de la ciudad de Nueva York, falleció el pasado 7 de octubre, tras perder la batalla contra el cáncer. Profesionales del mundo del arte, principalmente de Nueva York y Cuba, país con el que había desarrollado una consistente relación de trabajo, la recuerdan como una mujer que, desde el arte, apostó por la diversidad y por visibilizar a artistas poco reconocidos por el canon.

“Holly era una visionaria y una pionera. Su reputación internacional como directora, curadora y administradora del arte es ilimitada”, señala el Museo del Bronx en un comunicado.

Block apuntaló significativamente el posicionamiento de esta institución en la escena neoyorquina durante los diez años que ejerció como directora ejecutiva. Entre sus logros como administradora, destaca su decisión de establecer el acceso gratuito al museo a partir del 2012, lo que cuadriplicó su número de visitas entre ese año y el 2016, según informes de la institución.

En el 2016, lanzó una campaña para recaudar 25 millones de dólares para la ampliación del museo, de los cuales ya aseguró siete millones. Se espera que la primera fase del proyecto esté terminada en el 2020.

Buena parte de la comunidad latina y latinoamericana de Nueva York y de la región la recuerda especialmente por su compromiso con el arte cubano, que se reflejó en exposiciones en el Museo del Bronx como Wild Noise: Ruido Salvaje, un intercambio cultural sin precedentes entre esa institución y el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, que causó polémica y tuvo una serie de reveses. Entre los obstáculos, estaba la preocupación por parte de los cubanos de que el arte patrimonial enviado a Estados Unidos estuviera sujeto a incautación, en respuesta a las demandas legales de los cubanos en EEUU, cuyas propiedades en Cuba fueron nacionalizadas después de la Revolución. Block defendió la muestra, presentando finalmente en Nueva York una versión reducida de la propuesta original compuesta por obras de la propia colección del Museo del Bronx, colecciones privadas en Nueva York y Florida, y de los propios artistas.

Otras muestras sobre arte cubano presentadas en el Museo del Bronx bajo la dirección de Block fueron ¡Cuba Libre! (2015); La revolución no será televisada (2012); la primera individual en un museo estadounidense del artista cubano Carlos Garaicoa (Las Ruinas, la Utopía, 2001); y The Nearest Edge of the World: Art and Cuba Now (El borde más cercano del mundo: Arte y Cuba Ahora, 1991). Block es además autora del libro Art Cuba: The New Generation (2001), un panorama exhaustivo sobre el arte contemporáneo de Cuba.

En el Museo del Bronx, también co-organizó Art AIDS America (2016), Beyond the Supersquare: Art & Architecture in Latin America after Modernism (junto a María Inés Rodríguez) [2014-2015], y desempeñó un papel importante en las primeras etapas de planificación de la próxima gran muestra de Gordon Matta-Clark en ese museo (2017-2018). También inauguró el reconocido programa de desarrollo profesional Artists in the Marketplace, que desde hace 37 años vincula a artistas emergentes y profesionales del mundo del arte en la ciudad de Nueva York.

Las contribuciones de Block al mundo del arte se extienden más allá del Museo del Bronx. En 2013, co-comisionó la obra de la artista estadounidense Sarah Sze para el pabellón de Estados Unidos en la Bienal de Venecia, y entre 1988 y 2006 fue directora ejecutiva de Art in General, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York que se caracteriza por su línea curatorial experimental y programación visionaria.

Durante sus dieciocho años en Art in General, Block presentó la obra de más de 4.000 artistas, entre ellos Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla, Carlos Garaicoa, María Elena González, Los Carpinteros, Antoni Muntadas y Cecilia Vicuña.

En reconocimiento a su extenso legado y destacada carrera, el Museo del Bronx ha recién creado The Director’s Fund, un fondo que permitirá a su sucesor(a) continuar desarrollando su misión de impulsar a artistas emergentes y establecidos.

A manera de tributo, Artishock recopila a continuación algunos comentarios, recuerdos y declaraciones públicas de profesionales del arte que trabajaron de cerca con Holly Block y hoy celebran su legado.

Pablo León de la Barra, Curador del programa UBS MAP para Latinoamérica del Museo Guggenheim, Nueva York

He aquí a Holly fotografiada por mí en Puerto Rico en 2002, cuando la conocí por primera vez en la ‘bienal’ organizada allí por MM Proyectos. En ese momento, junto con Michy Marxuach y María Rodríguez, ella fue en parte responsable de mi transición de arquitecto a curador. También fue gracias a Holly, a través de Art in General -donde fue directora-, y en colaboración con apexart, que hice mi primera exposición en Nueva York, To Be Political It has to Look Nice, en 2003.

Holly fue un ejemplo, una mentora, una inspiración. Cuando eres joven, en los primeros momentos de tu carrera, sólo necesitas a alguien que te abra la primera puerta, que crea en ti, y te de la confianza en lo que estás haciendo. Para muchos, ella era esta persona.

Profundamente dedicada a los artistas, siempre luchó por crear espacios de posibilidad para aquellos con menos visibilidad dentro del sistema, y ​​estuvo especialmente dedicada a la escena del arte cubano. Durante los últimos 10 años fue directora del Museo del Bronx, donde continuó creando espacios de libertad para artistas, al tiempo que estaba profundamente comprometida con su comunidad local, y donde mostró, entre otras muchas grandes exposiciones, la obra de Juan Downey, Paulo Bruscky, Jaime Davidovich, Martín Wong, Quisqueya Henríquez, Terence Gower y la exposición Beyond the Supersquare, en la que participé.

Holly, gracias. Podemos honrar tu memoria siguiendo tu ejemplo. Ojalá pudiera haber dicho adiós.

Sofía Hernández Chong-Cuy, directora del Witte de With Center for Contemporary Art, Rotterdam

Una mujer valiente con un alma generosa; una dura trabajadora y una viajera apasionada; una enégica relacionista, una provocadora ocasional y una solucionadora de problemas creativos; una persona franca, camarada leal y amiga de apoyo; un catalizador cultural y una defensora incansable de artistas emergentes y subrepresentados; esto y más fue Holly Block.

Desde muy joven, Holly trabajó con la convicción de que crear, presentar y comprender el arte mejora la vida de las personas. Y ella creía que, para contribuir significativamente al campo de la cultura, uno tiene que ver más allá de lo que ya es visible, escuchar lo inaudito, conocer a aquellos que estaban ausentes o incluso sin preocuparse por las tendencias. Siempre se desvivía por estar expuesta a una diversidad de personas, idiomas y formas, en cuanto a ideas y culturas de todo tipo, las que eventualmente expondría a otros también. En el camino, hizo todo lo posible por burlar las tendencias y suspender los estándares del gusto. Ella dio la bienvenida a la diferencia. Era curiosa y de mente abierta. Su aproximación casual hacia las personas y su actitud sincera fueron inspiradoras, para mí, aunque a veces desalentadoras, para algunos.

Hace un tiempo y durante varios años, tuve el privilegio de trabajar estrechamente con Holly en Art in General, donde me entregó las llaves de la organización para que pudiera hacer, rehacer y deshacer lo que quisiera, si y solo si realizaba numerosas visitas de estudio a la semana, y si y solo si estuviéramos apoyando significativamente a los artistas y alentando activamente a las audiencias. Colaboramos entonces y varias veces nuevamente. En los últimos quince años, compartimos ideas, comidas, viajes, secretos y consejos. Nos divertimos.

Holly fue mi mentora y amiga íntima. Y aunque nuestra relación era única, no era exclusiva. El amor de Holly fue expansivo, y su generosidad siempre abarcadora. Durante su vida intensamente vivida, catalizó oportunidades para docenas de otros curadores, jóvenes y viejos, y, sobra decirlo, para cientos de artistas en Nueva York y en el extranjero. Más importante aún, Holly tocó los corazones de muchos, enriqueció mentes con abundancia. Por favor, tómese un momento para pensar en Holly Block, y darle la bienvenida ahora como un ángel, ya que continuará acompañando en espíritu el desarrollo personal y profesional de todos los que conoció.

Elvis Fuentes, curador independiente, Nueva York

Estoy muy triste al enterarme del fallecimiento de Holly Block, cuyo sorprendente trabajo tocó a tantos amigos y colegas, incluyéndome a mí. Tuve la suerte de conocerla hace unos 18 años cuando empecé a trabajar en la Fundación Ludwig de Cuba, en La Habana, y estaba realizando investigaciones para su libro sobre arte cubano. Al año siguiente me recibió como curador en residencia en Art in General, en mi primera visita a Nueva York, lo que me abrió muchas puertas. Ese mismo año, 2000, colaboramos por primera vez cuando Art in General presentó una selección de videos en el Primer Festival Internacional de Video Arte, que organicé para el Centro Cultural ICAIC.

Holly fue lo suficientemente amable como para entender que mi crítica a uno de sus últimos proyectos, consistente en llevar una réplica de la estatua ecuestre de José Martí en el Central Park a La Habana, no significó un ataque personal, y seguimos siendo amigos. Cuando una periodista estaba escribiendo un artículo sobre su papel en el Museo del Bronx en medio de la controversia y me preguntó qué pensaba de su trabajo, le dije que si estaba buscando a alguien para criticar a Holly, había llamado a la persona equivocada. Entrevisté a Holly después de la controversia por otra razón (un proyecto en el que estuvimos involucrados) y le comuniqué mi admiración y apoyo a su trabajo.

De hecho, mi admiración por Holly no disminuyó ni un ápice a pesar de mi desacuerdo con ese proyecto. La estatua de Martí acaba de llegar a La Habana hace unos días. Estoy seguro de que Holly lo vio de manera diferente, como parte de su legado, un testimonio de su amor por Cuba y, por extensión, un símbolo de la buena voluntad de los estadounidenses hacia Cuba. Ella ayudó a promover a tantos artistas sin reconocimiento en todo el mundo, pero especialmente de Cuba, donde ella será sumamente extrañada.

Holly me dijo una vez que, en términos de arte, ella nunca estaba interesada en nacionalidades, sino en los individuos; esto la llevó a crear residencias para artistas dondequiera que fuese. Me la imagino movilizando recursos, estableciendo un programa de artistas en residencia en el más allá. Ese sería probablemente el único al que los artistas acá en la tierra no estarían interesados en postular.

Mónica Amor, crítica de arte, curadora independiente, académica, Nueva York

Fui curadora para Holly en Art in General. Mi primera (y única) exposición en Nueva York. Ella fue esa mano abierta en un momento muy temprano en mi errática carrera. Estoy eternamente agradecida y profundamente triste por la pérdida de una persona increíble, que nunca dejó de sonreír.

Javier Téllez, artista, Nueva York

Su inestimable contribución a las artes le sobrevivirá. Desde el downtown de Manhattan hasta el Bronx, la ciudad lleva su huella. Nueva York no será lo mismo sin Holly.

Pedro Reyes, artista, México

Me entristece mucho la muerte de Holly Block. Tengo tantos buenos recuerdos de trabajar juntos en exposiciones y conferencias… siempre estaba llena de energía e ideas. Trabajamos sin mayor esfuerzo en algunos experimentos salvajes. Recuerdo que en ocasión de la exposición Beyond the Supersquare, le dio la bienvenida a la idea de hacer un juego en vez de una mesa redonda: en el auditorio de The New School, Eva Franch y yo dirigimos una suerte de Jeopardy, desafiando a los profesores, usualmente serios, a poner a prueba sus conocimientos sobre arquitectura. En otra ocasión, cuando un museo del Bronx adquirió una silla Moebius mía, invitó a bailarines de tango experimentales a hacer una coreografía usando la pieza. Todos mis recuerdos de ella son pequeños milagros llenos de vida y espontaneidad. Y ni hablar de su compromiso político: era una verdadera guerrera, el tipo de líder que se necesita desesperadamente en estos días. Se te extrañará mucho Holly.

Cuauhtémoc Medina, curador en Jefe del MUAC – Museo Universitario de Arte Contemporáneo, Ciudad de México

Triste y conmovido con la muerte de una colega querida y respetada. Holly Block fue una de esas embajadoras por vocación del arte del sur que nos hacían pensar que no estábamos solos. Lamento mucho su pérdida.

Julieta González, directora Artística del Museo Jumex, Ciudad de México

Descansa en paz Holly Block. Ella me llevó a trabajar al Museo del Bronx durante tres años. Fue una gran experiencia trabajar en el museo con mis colegas, con Sergio Bessa en particular, y tengo que agradecer a Holly por eso. Recientemente había escuchado que estaba enferma otra vez, pero pensé que lo batallaría como lo hizo la primera vez, asombrosamente, en medio de la organización del pabellón de Estados Unidos en la Bienal de Venecia. Ojalá pudiera haber dicho adiós. Buen viaje Holly…

Carlos Motta, artista (Colombia/Nueva York)

Gracias por apoyar a artistas jóvenes y sub-representados por tantos años. Tu legado como directora de Art in General y el Museo del Bronx está bien vivo. Siempre te recordaremos.

 


Imagen destacada: Holly Block. Foto: Peter Serling. Cortesía: Museo del Bronx

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