Estados nativos, la primera exposición individual de la artista peruana Ximena Garrido-Lecca (Lima, 1980) en Buenos Aires, es un proyecto específico para una sala del MALBA que registra el proceso a través del cual el cobre industrializado recobra su forma original como “cobre nativo”, es decir, la forma en la que puede encontrarse el mineral en estado natural antes de su extracción.

Curada por Lucrecia Palacios, Estados Nativos amplía la experiencia que Ximena Garrido-Lecca tiene en el manejo del cobre, un material con el que viene trabajando desde el 2013 en obras de corte escultórico, en las que el metal adquiere la forma de un tejido. La artista da cuenta, así, de la fuerte relación entre la minería, la industria, los procesos de racionalización de la naturaleza y la progresiva desaparición de las tradiciones artesanales que éstos implican.

En el primer espacio de la exposición, se presenta una gran bobina de cable eléctrico del que se extrajeron los filamentos de cobre de su interior. Estos hilos fueron, a su vez, fundidos, obteniendo cobre en estado líquido. A través de la técnica de la cera perdida, el líquido conforma las piezas exhibidas en la última sala. Durante la visita, el espectador verá las huellas de la actividad realizada, así como una serie de herramientas y utensilios de fundición utilizados en el proceso. En una tercera sala, las formas recién procesadas de “cobre nativo” se presentan en una exhibición de corte museográfico, utilizando gabinetes de vidrio y diferentes soportes utilizados en pantallas geológicas.

“Si bien Estados nativos insiste en la inquietud de la artista frente a lo que la ideología del progreso tiene de destructiva, al revertir los procesos de extracción e industrialización del cobre la exposición parece preguntarse por las posibilidades de pensar nuevamente la relación que establecemos con la naturaleza y, en última instancia, la posibilidad de desnaturalizar la historia de la modernidad: cómo desmontar la narrativa que postula el destino manifiesto de la naturaleza como recurso y la división geopolítica de las naciones en relación a los recursos que cada una posee”, afirma la curadora.

A través de la “renaturalización” del cobre, Estados nativos es una invitación a preguntarse qué es lo que se pierde en el pasaje del cobre natural al cobre industrializado, qué otras formas y valores posibles (sociales, culturales, económicos) contiene el mineral no explotado. Como otros trabajos de Ximena Garrido-Lecca, Estados nativos es también un muestrario de tradiciones artesanales llamadas a disolverse que todavía se conservan.

En 2015, en Lima, su obra Arquitectura del humo ponía a trabajar un horno que producía ladrillos dentro de una galería de 80m2. Los ladrillos se iban acumulando y hacían crecer barreras, murallas o parapetos, arquitecturas de estorbo y control que pueden verse en aeropuertos, marchas o recitales (cualquier lugar en donde se junte mucha gente cuyos movimientos deban ser supervisados). El uso de materiales de construcción, tan iguales como geométricos, hacía un guiño a las poéticas del minimalismo norteamericano, mientras que el material y los procesos de producción remitían a procesos artesanales indígenas.

Estados Nativos guarda, de aquel proyecto, la simple linealidad de la narración y las referencias concretas a los procesos preindustriales del trabajo con los minerales, las metodologías antiguas de hornos, sopletes y ladrillos precarios que Garrido-Lecca observó en talleres de joyeros de Lima y que reproduce en la sala del MALBA.

Llamado “las verdaderas venas del progreso” en los folletos que promocionan la minería, el cobre ha jalonado el crecimiento de la industria automotriz y eléctrica desde principios del siglo XX. Chile y Perú son hoy grandes exportadores de este metal, que se extrae a través de enormes zanjones a cielo abierto. Es conocida la conflictividad social que el desarrollo de la minería conlleva. No existe emprendimiento minero que no desate reivindicaciones y enfrentamientos en relación con el impacto ambiental que producen la extracción y la purificación de los metales, al que se suman los efectos sobre las economías y poblaciones locales.

Es conocido también que, desde los años 90, en Latinoamérica se vive un “boom” minero. En estas últimas dos décadas, las grandes mineras, además de llevar adelante procesos de concentración apabullantes, concretaron el proyecto de transnacionalización o exportación de los riesgos ambientales. En otras palabras, trasladaron hacia países latinoamericanos y africanos sus sedes extractivas. Así, bajo el ropaje del desarrollo y el crecimiento laboral, actualizaron redes económicas del virreinato y reactivaron el imaginario colonial en relación a la minería –despertando imágenes como la del Cerro Rico de Potosí, para nombrar solo la más conocida y simbólica–, pero también evidenciaron la relación de cuasi-sinonimia entre neocolonialismo y economía liberal.

La minería como preocupación –y, podría decirse, como actividad económica que mejor cifra la ideología del progreso– aparece en varios trabajos de Garrido-Lecca. En 2013, por ejemplo, en Los suelos, su primera exposición individual en Lima, presentó Yacimientos, un video en el que podían verse las modificaciones en la arquitectura y formas de vida de la población que habita las cercanías del Cerro de Pasco, a medida que el socavón de los yacimientos avanza y va empujando a la población a movilizarse o habitar otros espacios.

XIMENA GARRIDO-LECCA: ESTADOS NATIVOS

MALBA, Buenos Aires

Hasta el 13 de noviembre de 2017

UA-20141746-1