Por Emiliano Valdés, curador en Jefe del MAMM

Leonel Estrada (Aguadas, 1921–Medellín, 2012) fue uno de los protagonistas de la escena cultural antioqueña durante el siglo XX. Iniciador y director de las Bienales de Arte Coltejer de los años 1968, 1970 y 1972, de la IV Bienal de Arte de Medellín (1981), así como también cofundador del Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Estrada acompañó aquellas actividades con escritos informados y conscientes del acontecer artístico internacional. En ellos abogó por la experimentación formal, se adelantó por varias décadas en su discusión sobre el arte, la electrónica e Internet, y defendió la necesaria libertad en las artes. Medellín debe a Estrada, en parte, una incipiente internacionalización de la producción artística local a partir de sus iniciativas.

La faceta de escritor de Leonel Estrada abarcó también la poesía, género con el que se aproximó a las corrientes literarias vigentes y desde el cual se refirió también al arte. Sus poemas dan cuenta de la preocupación, a veces teórica y en ocasiones poética, por la naturaleza de la producción artística, así como por la función del arte en la sociedad. A medio camino entre la escritura y el quehacer artístico están los Poemas visuales y los Logografismos, ejercicios de tautología visual que se acercan al arte conceptual y también a la publicidad.

Su actitud polifacética, cosmopolita y arriesgada se reflejó en la variedad de estilos y técnicas en las que adentró su trabajo como artista. Estrada, además de haber sido odontólogo y gestor cultural, desarrolló una prolífica y variopinta carrera artística que extendió hasta sus últimos años de vida. Experimentó con la cerámica, abordó la escultura y también pintó con técnicas y estilos diversos, entre ellos el collage, uno de sus más logrados espacios de creación. Para Estrada, estaba claro que el artista “trabaja con diversas materias y elementos, distintas técnicas y sobre variados soportes” y sentenció en uno de los muchos escritos que publicó a propósito del estado del arte en su momento que “…hay que trabajar sin miedos” [1]

A pesar de haber indagado en diversos medios, la obra de Estrada es predominantemente bidimensional. En ella, las piroxilinas al fuego, una técnica entonces novedosa y vinculada al descubrimiento de la piroxilina (material industrial utilizado en la laca automotriz) juega un papel importante y da cuenta de su voluntad experimental con relación a los materiales, aspecto que aplicaría el resto de su vida.

 

Durante los años sesenta y principios de los setenta, Leonel Estrada desarrolló un singular cuerpo de obra que se insertó cómodamente dentro de la narrativa artística e histórica internacional: sus bajorrelieves realizados en cordobán, espuma de caucho, cuero sintético y madera, semejan otras experiencias del arte blando (Soft Art) producidos en el mundo occidental por aquellos años. Esto lo sitúa no sólo como un pionero del arte blando en Colombia sino, también, como alguien al día con las tendencias del momento y con la capacidad de adaptar las ideas que entonces circulaban a las especificidades de su contexto y de su propia obra.

Emparentado con prácticas conceptuales, el arte blando (heredero del pop art y del ready made) es el término aplicado a la escultura de los años 60 y 70 que utiliza materiales no rígidos, tales como el vinilo, la cuerda, goma, y otros similares. Leonel Estrada, a diferencia de representantes más conocidos como Claes Oldenburg, trabajó con estructuras esencialmente bidimensionales y creó una suerte de bajorrelieves blandos. En su caso, estas piezas están emparentadas con otro grupo de esculturas de pared o bajorrelieves sólidos tales como Ventana al inconsciente (1967).

Los motivos que inspiran estas obras se concentran alrededor de tres ejes: 1) mobiliario doméstico como sillones, poltronas y bancas; 2) elementos tendencialmente geométricos que recuerdan formas y colores de ferias, así como máquinas u objetos electrónicos tempranos; y 3) obras inspiradas en el artista inglés Ben Nicholson, a quien rinde homenaje. Estrada, con dos obras de éste último grupo (en vinil negro, verde y ocre manchado), retoma las formas habituales de las esculturas bidimensionales de Nicholson y representa un enlace entre sus bajorrelieves y el arte blando.

Dada su amplia comprensión del arte y de las técnicas artísticas aunadas a su profundo interés por la pintura, logró fundir la idea de medio y expandió la noción de producción y técnica artística. El arte blando constituyó un capítulo excepcional, al tiempo elocuente y representativo de su manera de acercarse al arte: experimental, novedosa, sin miedos.

 


[1] Leonel Estrada comenta sobre pintura y arte. En escritos varios Leonel Estrada, inédito. Archivo Leonel Estrada, pg. 123

LEONEL ESTRADA: ARTE BLANDO

Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Colombia

Hasta noviembre de 2017

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