El Museo de Antioquia, en Medellín, presentó hasta el pasado 27 de agosto 89 noches. Descolonizando la sexualidad y la oscuridad, una exposición colectiva que analiza las múltiples relaciones entre la sexualidad y la oscuridad a través de una serie de proyectos artísticos y activaciones de nuevos espacios del museo.

En lugar de enfocarse en lo tenebroso que rodea la oscuridad, 89 noches sugiere que esta ofrece oportunidades de resistencia y de liberación. Al explorar esas potencialidades subversivas, la muestra problematiza las maneras en las que se ha entendido la oscuridad dentro de la modernidad: aliada de la violencia, la perversidad y la barbarie. De este modo, el proyecto cuestiona cómo la herencia de la modernidad colonial aún tiene una fuerte vigencia sobre lo que entendemos y cómo experimentamos cotidianamente las nociones de raza, género y sexualidad en el Sur Global, específicamente en América Latina.

89 noches también cuestiona cómo al hablar de colonialismo no se puede omitir su activa relación con el capitalismo y el patriarcado. “Un ejercicio descolonizador implica no referirnos a la sexualidad aislada del género, el sexo, la raza/etnia y la clase, y su compleja red de relaciones mutuas, interseccionales, relacionales, que están estrechamente ligadas a la dominación de los cuerpos. La modernidad estableció jerarquías internas dentro de cada una de estas categorías, basadas en dicotomías que establecen valores de dominación de unos sobre otros: blancos sobre negros, hombres sobre mujeres, humanos sobre naturaleza, masculino sobre femenino, ricos sobre pobres, entre otras. Esta jerarquización ha justificado una multiplicidad de lógicas de opresión y explotación sobre los territorios y los cuerpos con consecuencias visiblemente desastrosas en el Sur Global”, señala el texto curatorial de Carolina Chacón y Stephanie Noach.

El cuerpo femenino y feminizado es, quizá, la primera colonia humana. Y junto con los cuerpos no-blancos -los principales motores (mano de obra) del proyecto modernizador europeo-, su asociación con la animalidad y por tanto con lo primitivo justificó la violencia y la esclavitud. “Los fantasmas coloniales perviven. La discriminación por sexismo, clasismo, por estar fuera de la heteronormatividad o por el cruce de varias de estas en la división geopolítica racializante entre Norte y Sur, claramente siguen siendo motivos que nos separan unos de otros e, incluso, nos ponen a orbitar constantemente entre el lugar del opresor y del oprimido”, según las curadoras.

Miguel Ángel Rojas (Colombia), Fisgón (de las series Faenza), 1979, fotografía. Cortesía BanRep Cultural
Vista de la exposición 89 noches, en el Museo de Antioquia, Medellín, Colombia, 2017. Cortesía del museo
Young-Hae Chang Heavy Industries (Corea del Sur/ EEUU), Cunnilingus en Corea del Norte, 2003, still de video. Cortesía: Museo de Antioquia
Mathilde ter Heijne (Holanda), Woman to go (Mujer para llevar), 1995-2017, postales. Foto cortesía: Museo de Antioquia
Mathilde ter Heijne (Holanda), Woman to go (Mujer para llevar), 1995-2017, postales. Foto: Alejandra Villasmil

Varios de los proyectos que conformaron 89 noches, además de revelar las posibilidades liberadoras y de resistencia que ha ofrecido la oscuridad para la sexualidad, también situaron al visitante en estos márgenes de relaciones múltiples que condicionan los cuerpos: la sexualización de la raza, racialización del sexo, la geopolítica de la explotación sexual, el trabajo sexual, la omisión de las mujeres en la historia oficial, la dominación masculina del espacio público, la legitimación de sexualidades no heteronormadas, los estereotipos sobre los cuerpos latinos.

Los artistas problematizaron y activaron simbólicamente estos temas a través de distintos formatos: fotografías, videos, instalaciones conectadas con el espacio público, documentales, colaboraciones con comunidades específicas, activismos, performance y acciones, entre otras estrategias que apuntan a descolonizar las representaciones, la visualidad, la sonoridad y el museo mismo.

Miguel Ángel Rojas exhibió una serie de fotografías que revelan cómo la homosexualidad se ha vinculado con la oscuridad. Debido a la discriminación y la represión contra personas no-heterosexuales dentro de una cultura machista como la colombiana, los hombres gays se han visto obligados a refugiarse en zonas oscuras. Así, las fotos de Rojas revelan cómo los cines en la noche bogotana les ofrecieron la posibilidad para encontrarse sin que nadie los viera.

Young-Hae Chang Heavy Industries (EEUU/Corea del Sur) presentó un trabajo audiovisual a la manera de una conferencia falsa del líder de Corea del Norte en donde celebra la libertad sexual, el altruismo erótico y la equidad de género en ese país, lo cual contrasta con la concepción del placer sexual como un tipo de negociación capitalista de intercambio vigente en Corea del Sur.

Mathilde ter Heijne (Holanda) mostró su proyecto interactivo en curso Woman to go (2005-), un gran mural compuesto por docenas de postales. Cada postal muestra el retrato de una mujer desconocida que vivió entre 1839 (año que marca el comienzo de la fotografía con daguerrotipos) y la década de 1920, mientras que el lado de la postal donde se escribe el mensaje contiene un texto con la biografía de una mujer conocida que fue influyente o extraordinaria en su tiempo. Las fotos y las biografías han sido recolectadas por todo el mundo. Las mujeres con biografías conocidas lucharon por sus objetivos individuales en un mundo dominado por los hombres, un mundo en el que las mujeres no tenían derecho a elegir o poseer propiedad y el ser recordado era un privilegio exclusivamente masculino. La mayoría de estas mujeres han sido olvidadas, mientras que las muchas mujeres desconocidas nos ayudan a recordar a las más conocidas. Las postales pueden ser tomadas gratuitamente y el público puede entonces compilar una historiografía alternativa con nuevas biografías individuales.

En tanto, Sin título (1994), de René Peña, es una foto de la zona genital de un hombre negro donde el pene es reemplazado por un cuchillo. Él personifica el negro estereotipado: un devorador sexual, solamente preocupado por el placer corporal y sin ambiciones intelectuales.

Performance en La esquina del movimiento, parte de la muestra 89 noches, Museo de Antioquia, Medellín, Colombia, 2017. Foto cortesía del museo
Performance en La esquina del movimiento, parte de la muestra 89 noches, Museo de Antioquia, Medellín, Colombia, 2017. Foto cortesía del museo

Activando otros espacios del museo y la calle, La esquina del movimiento fue una fusión entre un bar de performances y un foro de discusión que abrió al público todos los viernes. El museo, insertándose en la vida exterior durante el tiempo de exposición, cedió su espacio a los transeúntes y habitantes de su entorno. Semanalmente, La esquina fue un espacio para socializar o para interactuar, con videos, acciones y performances que giraban alrededor de las músicas y bailes populares.

Algunos de los invitados a activar este espacio fueron los artistas Lukas Avendaño, Fabiana Faleiros, La Fulminante y Sankofa Danzafro, quienes cuestionaron cómo la música popular y el baile, simultáneamente, reflejan y reproducen ideas que muchas veces son heteronormativas, racistas y sexistas.

A través de retoques feministas de canciones de música popular, Faleiros reflexionó sobre cómo en los últimos 300 años el cinturón de castidad, la invención de la histeria y la electroconvulsoterapia han reprimido la mano masturbadora de las mujeres.

Previo a cada activación de La esquina del Movimiento se presentó el cabaret performance Nadie sabe quién soy yo, de Las Guerreras del Centro y Nadia Granados, proyecto comisionado en el programa Residencias Cundinamarca e integrado a 89 noches, uno de los primeros proyectos artísticos en colaboración con la comunidad de la zona céntrica de Medellín donde se sitúa el museo.

Liliana Angulo (Colombia), en la muestra 89 noches, Museo de Antioquia, Medellín, Colombia, 2017. Foto cortesía: Museo de Antioquia

ARTISTAS

Mayra Alpizar (Cuba), Carlos Motta (Colombia), Lukas Avendaño (México), Ursula Biemann (Suiza), Pauline Boudry/Renate Lorenz (Suiza), Nadia Granados y Las Guerreras del Centro (Colombia), René Peña (Cuba), José Alejandro Restrepo (Colombia), Abdiel Rodríguez (Cuba), Liliana Angulo (Colombia), Fabiana Faleiros (Brasil), Elio Rodríguez (Cuba/España), Susana Guerrero (España), Miguel Ángel Rojas (Colombia), Liliana Vélez (Colombia), Sankofa Danzafro (Colombia), Fahrettin Örenli (Turquía/Holanda), Young-Hae Chang Heavy Industries (EEUU/Corea del Sur), jorge & larry (Cuba), Mathilde ter Heijne (Holanda), La Fulminante (Colombia).

 


Imagen destacada: René Peña (Cuba), Sin título, 1994, fotografía. Cortesía: Museo de Antioquia