El pasado 10 de julio se llevó a cabo en la Sala de Arte CCU el conversatorio Beca CCU. La experiencia de postular y ganar, un encuentro inédito dirigido a aquellos interesados en postular a este premio, que busca reconocer y fortalecer el desarrollo e internacionalización de los artistas chilenos contemporáneos.

En el evento, la moderadora, Alejandra Villasmil, comisaria de la Beca CCU 2017 y directora de la revista Artishock, ofreció algunas claves y datos relevantes para postular de forma exitosa, incluida una presentación práctica sobre cómo armar un portafolio profesional.

Le acompañaron dos de los tres ganadores anteriores de la Beca, los artistas Raimundo Edwards y Andrés Durán, quienes compartieron con los asistentes sus experiencias en el proceso de postulación, en la residencia en Nueva York, y en sus posteriores muestras en esa ciudad y en Santiago.

“Me encanta esta instancia, donde se puede conversar de residencias y de postulaciones, cuestiones que, muchas veces, uno las va aprendiendo en la medida que va postulando. No hay una fórmula para ganar o para postular. Creo que cuando uno compite en este tipo de cosas, obviamente uno está apostando a ganar. Pero también la posibilidad de proyectar y de imaginar un proyecto es parte de la producción de arte. No solamente generar objetos: pensar en un proyecto para Nueva York también es una ganancia”, dijo Andrés Durán durante el encuentro.

Como anfitriona estuvo presente Marisol Bravo, Gerente Asuntos Corporativos de CCU, y quien ha sido parte del proceso evolutivo de la beca desde su creación en 1993. Bravo aportó información relevante sobre la historia y el propósito institucional y de desarrollo cultural de la Beca.

NUEVA YORK COMO CONTEXTO. LA RESIDENCIA EN EL ISCP

Desde su creación, la Beca CCU ha beneficiado a artistas chilenos a través de una residencia en el International Studio & Curatorial Program (ISCP), el programa más completo en su tipo de la ciudad de Nueva York, fundado en 1994. Para los becarios Raimundo Edwards (2013) y Andrés Durán (2015), ésta ha resultado ser una valiosa experiencia, que sigue reverberando en el tiempo.

“Nueva York es muy estimulante. Su conjunto cultural es envidiable. Además, en la residencia hay artistas de todo el mundo (yo era el único chileno). Allá también se dieron muchas instancias de relación con artistas chilenos con trayectoria internacional, como Felipe Mujica, Johanna Unzueta, Cristóbal Lehyt, Iván Navarro o Francisca Benítez. Tener contacto con ellos fue muy bueno”, recuerda Raimundo Edwards.

Además de relatar sus experiencias en una ciudad culturalmente tan rica y diversa como Nueva York, los becados también profundizaron sobre cómo las ideas y el proceso de obra pueden verse influidos y afectados por otro contexto, las metodologías de trabajo del ISCP, y las relaciones con sus tutores asignados por la Beca durante el período de residencia.

Sobre cómo puede cambiar la obra durante y después de la residencia en el ISCP, Durán afirma que “no es una cosa automática”.

“Quizás los efectos que genera la residencia en uno se pueden ver un año después, no necesariamente en la exposición de Nueva York. En cuatro meses uno no está preparado para hacer una obra completamente nueva. Aparte, en Nueva York uno quiere salir, ir a museos, disfrutar de la efervescencia de la ciudad… Es por eso que creo que la generación de un nuevo imaginario o el aporte que te puede hacer la residencia es a largo plazo. No es algo instantáneo”.

Según Alejandra Villasmil, uno de los propósitos y resultados esperados de una residencia realizada en un contexto tan distinto como lo es Nueva York es estimular aún más al artista, “que el artista de un salto”.

“La Beca CCU es una instancia de crecimiento y de desarrollo de obra, hacia caminos a veces inesperados o insospechados. A los artistas que regresan de esta residencia se les nota una evolución en su obra. Los contextos cambian a la persona, y eso se ve en su trabajo”, señala.

En el  ISCP, cada artista y curador cuenta con un estudio privado y amueblado, y acceso las 24 horas a todas las instalaciones de uso común. Aunque el ISCP no proporciona alojamiento, la mayoría de los patrocinios de este programa internacional incluyen estipendios para viáticos, transporte, materiales y vivienda, como es el caso de la Beca CCU. El programa incluye cuatro actividades centrales: visitas de críticos y curadores; recorridos por la ciudad; presentaciones públicas; y Open Studios.

“La lógica es así: te llegan mails con la información de los curadores que visitarán los talleres, y uno se inscribe. Tienes de 15 a 20 minutos para hablar de tu trabajo, lo cual es súper interesante: hay un juego bonito en eso de tratar de hablar de tu trabajo en inglés. Siempre hay una pérdida en eso, no tienes todo el lenguaje posible y hay que ser mucho más concreto. Ese ejercicio es muy enriquecedor”, cuenta Durán.

Uno de los mayores beneficios a largo plazo de la residencia en Nueva York es la nueva red de contactos y relaciones que genera para los artistas becados. Según Durán, esta red de trabajo es fundamental, especialmente cuando se piensa en la internacionalización del arte chileno. “Soy de la postura de que no sacamos nada haciendo exposiciones, pues duran uno o dos meses, y luego nadie se acuerda. Lo importante es generar redes de trabajo, y no solo para logros personales, sino pensando en la comunidad de artistas chilenos en el mundo. En esto son fundamentales la empresa privada, el Estado, y el Estado en el exterior”, apunta.

Durante la residencia, los artistas becados gozan del privilegio de contar con un tutor que los orienta, no sólo en cómo moverse en la ciudad, sino en su proceso de obra y en crear justamente estas relaciones duraderas con otros actores del circuito del arte internacional.

“Para mí el tutor fue fundamental, y con él sigo trabajando hasta ahora. Me tocó trabajar con Ian Cofré, y con él ya hemos hecho un par de proyectos, tenemos una conexión permanente. Él fue el encargado de darme un recorrido por todos los lugares, talleres de artistas, galerías, museos… Es difícil tener un acceso así, y él lo tenía. Hubo un par de exposiciones que curó en Nueva York, y me preguntó por artistas chilenos que estuvieran residiendo allá. Recomendé un par de artistas y armó una exposición colectiva. De a poco se van generando otras cosas, sólo con el contacto del tutor”, indicó.

¿DUDAS SOBRE LA POSTULACIÓN?

El conversatorio en la Sala de Arte CCU fue propicio para aclarar dudas sobre el proceso de postulación a la Beca. Una de ellas tenía que ver con cómo la conceptualización a priori de un proyecto de exposición específico para la Y Gallery de Nueva York podría llegar a puerto una vez realizada la residencia. ¿Cómo proyectar desde Chile una exposición a tan largo plazo, si después se hace una residencia en Nueva York, donde “todo puede cambiar”?

Al respecto, Raimundo Edwards explica: “Uno puede pensar en las reglas generales del proyecto, y luego ver qué va a pasar allá. Este es un factor positivo y que forma parte del proceso creativo de cada autor. Además, la ciudad contamina demasiado. Es difícil sacarse los clichés de Nueva York. Lo ideal es tener más o menos un pie forzado, para llegar allá y poder desarrollar algo en ese tiempo. Hay artistas que no trabajan con proyectos, y hay otros que sí lo hacen. En mi caso me sirvió, porque pude probar cosas que ya habían sido probadas en un contexto nacional y no sabía qué iba a pasar con esas mismas reglas en este otro contexto”.

Según Andrés Durán, “la primera dificultad de la residencia es cómo armar un proyecto sobre un lugar que no se conoce”.

“Yo creo que, específicamente esa sección de la postulación, es para analizar una forma de pensar, de cómo enfrentar un proyecto en un lugar diferente, más allá de si uno lo va a hacer o no. La Beca CCU entrega la libertad de hacer el proyecto, entiende que cuando uno llega al lugar empiezan a pasar cosas, que uno se empieza a contaminar y empiezan a salir ideas. Uno trata de hacer un trabajo relacionado con el lugar donde está haciendo la residencia, pero hablar de cierta política propia del lugar, en tres meses, es difícil”, indica.

Y GALLERY COMO VITRINA

Fundada en 2006, Y Gallery apoya principalmente a artistas emergentes y de mediana carrera de origen latinoamericano. Su trayectoria incluye, además de exposiciones en su espacio en Nueva York, la participación en las principales ferias de arte de Iberoamérica, como ArtBo (Bogotá), ArteBA (Buenos Aires), Parc (Lima), Zona MACO (Ciudad de México), y ARCO (Madrid), así como en otras de EEUU y Europa.

Respecto a la experiencia de exhibir en Y Gallery, Durán destaca el recorrido internacional de este espacio en la promoción y comercialización de artistas latinoamericanos. “Imagínense la cantidad de galerías que existen en Nueva York; hay 150 galerías solo en el sector donde está Y Gallery”, acota.

EXPOSICIÓN EN LA SALA DE ARTE CCU. ÚLTIMO TRAYECTO

Al regresar a Chile, los artistas becados tienen la oportunidad de mostrar los resultados de su paso por Nueva York al público local, en una muestra individual en la Sala de Arte CCU, en Santiago.

Durante el conversatorio se presentaron y aclararon dudas sobre la conceptualización de esta muestra y su relación con el proceso desarrollado anteriormente en Nueva York.

“En mi caso, lo que se presentó en la CCU fueron versiones modificadas de algunos trabajos presentados en la Y Gallery y otras presentaciones que realicé durante la residencia. En la exposición en Santiago, me interesó mostrar procedimientos y trabajos que ya había realizado en Nueva York, pero la mayoría se armó aquí, no se presentó en Estados Unidos. Además, incluí trabajos que tenía guardados acá en mi taller”, aclara Edwards.

Durán apostó a un trabajo nuevo que de alguna manera era un primer resultado de la residencia en Nueva York. “Creo mucho en el tiempo posterior a las residencias, en el reposo. Además, uno allá ve un montón de exposiciones interesantes y van quedando, y alimentan las nuevas cosas que uno va pensando”.

Marisol Bravo, de CCU, aclara que las muestras en Y Gallery y en la Sala de Arte CCU no necesariamente tienen que estar vinculadas. “Se entiende que ha pasado un año y medio desde la instancia en Nueva York, y que puede haber una evolución permanente de la obra. Pero sí se pide que las muestras conversen de alguna forma, a través de un guiño. La idea es mostrar una evolución del artista y si ha tenido crecimiento”, señala.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

El encuentro cerró con una presentación a cargo de Alejandra Villasmil sobre cómo armar un portafolio y redactar un statement de obra que sean útiles tanto para esta convocatoria como para otras. Los artistas que han ganado la Beca también hicieron algunas recomendaciones para los postulantes.

“Mi recomendación a los artistas es que postulen, independientemente de si sienten que tienen o no el currículum o el bagaje; es fundamental someterse a esa metodología, a esa presión de armar un proyecto. Quizás ahora no sale, pero el haber construido el proyecto ya es una ganancia”, recomienda Durán.

Raimundo Edwards coincide en que las postulaciones a becas y otros concursos internacionales son siempre útiles y necesarias para cualquier artista. “Se hace el ejercicio de desarrollar un portafolio, de desarrollar una postulación, entonces, si  no quedas en este concurso, eso te servirá para otra postulación”.

Andrés Durán cierra con una reflexión: “Más allá allá del caso puntual de la Beca CCU, creo que es importante estar pensando siempre en salir y hacer residencias, por el crecimiento que tiene uno y la obra cuando se trabaja y se relaciona con otro escenario. En este caso, es súper importante y tentador Nueva York, porque simboliza lo top del arte contemporáneo”.

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