La artista brasileña Lygia Pape (1927-2004) es conocida por su participación en el Neoconcretismo, el movimiento de arte experimental que buscaba reelaborar la abstracción vanguardista europea para adaptarla a un nuevo contexto cultural. Pape trabajó con una amplia variedad de medios, experimentando constantemente en una búsqueda por desafiar el canon y descubrir los territorios inexplorados en el arte moderno.

La primera gran exposición retrospectiva en Estados Unidos dedicada a esta seminal artista brasileña se presenta en The Met Breuer, Nueva York, en la que destacan una selección de pinturas, dibujos y relieves de los años cincuenta -incluida parte de su serie de xilografías Tecelares-; una sección dedicada a su serie de libros experimentales -epítomes del neoconcretismo-, incluyendo el Livro da criação (1961-1963); y performances y obras participativas, como Roda dos Prazeres (1968) y su memorable escultura viva Divisor (1968).

Como parte de la retrospectiva, el pasado 25 de marzo se realizó un recreación pública de Divisor. La procesión recorrió desde la sede del Met en la 5° Avenida de Manhattan hasta el Met Breuer en Madison Avenue.

Divisor es una escultura viva que consiste en una multitud de personas desfilando en las calles como si fueran parte de un rally, una demostración, o incluso el desfile de Carnaval de Río. Es un grupo de personas que llevan un trozo de tela blanca -una tela monocromática muy grande- por las calles. Esta es, definitivamente, una imagen poética y política que activa el debate sobre el arte público y el espacio público”, señala Iria Candela, curadora de Arte Latinoamericano del Met y de la exposición.

Figura crítica en el desarrollo del arte moderno brasileño, Pape combina la abstracción geométrica con nociones de cuerpo, tiempo y espacio de manera única, con el fin de integrar el objeto de arte a la experiencia de vida. Cubriendo una prolífica e inclasificable carrera que abarca cinco décadas, la exposición en el Met examina su obra extraordinariamente rica, que se manifiesta en diversos medios, desde la escultura, el grabado y la pintura hasta la instalación, el performance y el cine.

Junto a Lygia Clark y Hélio Oiticica, Lygia Pape fue una de las protagonistas en un momento crucial para la historia del arte en Brasil. Durante un período de industrialización intensa después de la Segunda Guerra Mundial, las tendencias concretas y constructivistas europeas llegaron a un país donde la figuración había sido el vocabulario dominante. Pape formó parte del movimiento del Concreto (Grupo Frente) en Río de Janeiro, reelaborando los legados de la abstracción geométrica. En 1959 se integró al grupo Neoconcreto, con el objetivo de dar prioridad a la experimentación y al proceso sobre cualquier principio normativo. Pape fue una de las primeras artistas en considerar la integración del espacio de la obra de arte con el espacio del espectador, a través de obras que exigen participación o interacción, lo que marcó un hito en el arte del siglo XX.

“Uno de los momentos más significativos para ella fue cuando estuvo involucrada en el grupo Neoconcreto, que trató de desafiar las convenciones de la pintura y el plano pictórico mediante la inserción de objetos tridimensionales en tiempo real y en el espacio real del espectador”, señala Candela. “Ella estaba trabajando en muchas formas diferentes, desde libros hasta con ballet. Incluso estaba fusionando diferentes medios, como en el Libro de la Creación, que es parte libro y parte escultura”, agrega.

La cultura popular y la arquitectura vernácula fueron referencias importantes en la obra de Pape durante los años represivos de la dictadura que siguieron al período de modernización de Brasil. La exposición reúne sus series fotográficas de vida urbana en Río de Janeiro, como Espaços imantados (c. 1982 y 1995) y Favela da Maré (1974-76). También presenta selecciones de sus películas experimentales y sus colaboraciones con los cineastas influyentes del Cinema Novo, así como sus obras escultóricas e instalaciones posteriores, entre éstas Amazoninos (1989-1992), Banquete tupinambá (2000) y Ttéia (1976-2004).

En 1976, Pape comenzó a hacer instalaciones con cuerdas o hilos metálicos tejidos en columnas de piso a techo, o de pared a pared. Estas instalaciones, que la artista llamó Ttéias -una falta de ortografía deliberada de la palabra portuguesa téia (red)-, se han exhibido desde entonces en varias partes del mundo, incluyendo la Bienal de Venecia 2009, donde una de ellas recibió una Mención Especial.

En esta muestra se expone Ttéia 1, C (1976–2004), una obra que de forma potente y poética expande los primeros trabajos bidimensionales de Pape -como los Tecelares– a una escala arquitectónica.

También destaca en la exhibición Caixa das formigas (Caja de Hormigas) y Caixa das baratas (Caja de Cucarachas). En 1967, Hélio Oiticica invitó a Pape a participar en la exposición Nova objetividade brasileira en el Museu de Arte Moderna de Río de Janeiro. Pape lo hizo con dos obras escultóricas que incluían lo que ella llamaba “seres vivos”. Caixa das formigas, que se exhibe como registro fotográfico en esta exposición, consistió en hormigas vivas paseando por un trozo de carne. La Caixa das baratas contiene cucarachas embalsamadas dispuestas como retícula. Hechas con la intención de causar disgusto, estas piezas funcionan como “anti-arte” dentro del museo, además de mostrar la visión de Pape sobre la situación política de su país en ese entonces.

Otra de sus obras participativas incluidas en esta exposición es Roda dos prazeres (Rueda de los Placeres). En este trabajo, concebido en 1957 bajo el espíritu del movimiento Tropicália, Pape invita al público a probar líquidos aromatizados dispuestos en un círculo de cuencos, usando goteros comunales. Los líquidos se componen de saborizantes artificiales, como anís, plátano, café, coco, menta, naranja, piña, fresa y vainilla, además de sal, azúcar, vinagre, colorantes alimenticios y trazas de alcohol y aceite de grano. Desarrollada en un contexto de turbulencia política, esta obra busca animar a los participantes a tener una relación más activa con su entorno. Por otro lado, sus vibrantes colores invocan la historia de la abstracción geométrica y desafían las expectativas culturales sobre los significados del color y los sabores.

Junto a la exposición se ha lanzado un libro monográfico que incluye dos entrevistas a la artista, traducidas por primera vez al inglés. “Esta es la primera gran exposición monográfica de la obra de Pape en Estados Unidos, lo que significa que no hay muchos textos académicos disponibles sobre su trabajo en el idioma inglés. Lo que queríamos hacer con el libro no era sólo escribir una revaluación académica de su legado, sino también sacar a relucir sus propias palabras y permitir que los lectores descubrieran quién es esta mujer. Es importante entender que ella era una artista mujer que trabajaba en circunstancias históricas muy particulares. Creo que los lectores entenderán eso mejor leyendo estas entrevistas. Vale la pena señalar que el libro también incluye la primera cronología compilada del trabajo de Pape. Es todo un logro, y un logro que está atrasado para una artista que es una figura clave del arte moderno en Brasil. Creo que es muy importante que el libro incluya todos estos elementos”, puntualiza Candela.

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