La concurrencia en un mismo espacio expositivo de los artistas Juan Pablo Garza, Christian Vinck y Raily Yance es algo que cualquiera que los conozca pensaría como algo natural. Pero no porque haya sucedido frecuentemente sino más bien por los conocidos vínculos amistosos existentes entre ellos, así como por las numerosas colaboraciones, de naturaleza diversa, que a lo largo de los años han experimentado.

También es importante señalar que en esta “Causa” que hoy convoca a estos artistas, sin ánimos de caer en localismos, y mucho menos en regionalismos, hay un territorio a considerar, que es mucho más que un telón de fondo: de sus memorias y de las experiencias allí vividas provienen buena parte del imaginario que atraviesa las propuestas de estos artistas nacidos en la ciudad de Maracaibo, quienes al cabo de menos de una década han logrado insertarse con marcado protagonismo en la escena del arte emergente de Venezuela.

Esta suerte de “avanzada”, de “conquista del centro” -la capital del país- de parte de su eterno “rival”, si bien ha tenido numerosas causas de naturaleza culturales y económicas (por ejemplo: “La Velada de Santa Lucía”), a efectos de dar contexto a estos Días ejemplares…, lo que nos interesa en primera instancia es destacar la existencia de un grupo de amigos-artistas-músicos que comenzaron a configurar una escena artística, completamente alejada de las fuertes tradiciones afianzadas en el ámbito zuliano, que posteriormente tendría en Al Borde -un espacio independiente dirigido por artistas, entre ellos Juan Pablo Garza- el lugar ideal para ensayar las propuestas de muchos de estos nuevos creadores. Así, entre finales de 2010 y comienzos de 2014, éste se convirtió en el epicentro de una movida, y de una pequeña comunidad, de artistas jóvenes y experimentales de Maracaibo.

Como ya señalamos, desde aquellos días que anteceden a estos Días ejemplares… ha sido frecuente entre estos artistas -así como entre otros no presentes en esta exposición- un trabajo colaborativo, el traspaso de influencias, el contagio de intereses, la reflexión compartida y una voluntad de asociación. Por ello esta exposición debe entenderse como una práctica de curaduría colectiva, como un nuevo ensayo orientado a la producción de una experiencia expositiva-instalativa, donde los trabajos de estos artistas-curadores funcionan desde sus singularidades hacia la configuración de una totalidad, que es la posibilidad de ponerlas a funcionar en su relación con las otras.

Es así como Días ejemplares…, más que una exhibición que pretenda visibilizar o problematizar un argumento único, es una apuesta lúdica que hace concurrir a tres artistas que, desde sus diferencias y sus particulares estrategias de creación, se vinculan por la pertenencia a una pequeña e íntima comunidad de cómplices, por el manejo de un imaginario compartido, y por una peculiar manera de relacionarse con el entorno. En Días ejemplares… lo cotidiano, lo popular y lo “local regional” es el motor que da arranque a un conjunto de piezas que están continuamente remitiéndose a un “algo” que las antecede. Recreando una especie de cartografía ficcional común, en las pinturas, ensamblajes y objetos presentes en esta exposición se despliegan, como enigmas, una serie de personajes, datos, citas, chistes privados, momentos, situaciones, objetos y experimentos que forman parte del repertorio creativo y existencial de estos artistas, con los cuales obligan al espectador a armar una suerte de rompecabezas sin solución posible. Porque, si bien desde su título la exposición sugiere la existencia de una historia (¿la Causa de H.R.? ¿y quién es H.R.?), estas interrogantes quedan abiertas, ya que a esta suerte de “santuario doméstico” que es esta muestra, solo se le puede “acceder” a través de las hendiduras de la amistad.

Sin embargo, hay claves menos herméticas: es precisamente en lo doméstico, en lo cotidiano, en lo próximo, donde estos artistas se encuentran en sus estrategias, aun cuando sean significativas las diferencias en las resoluciones formales y en los argumentos de sus obras. Todos ellos coinciden en la toma y uso de objetos o referentes de su entorno -cultural, familiar, territorial- como punto de partida para el desarrollo de sus trabajos. De muy diversas maneras, estos artistas han desarrollado sus propuestas a partir del procesamiento, la transformación o resignificación de los más diversos y banales elementos extraídos del mundo material inmediato.

En el caso de Christian Vinck (1978), él ha desarrollado una obra pictórica en la que con sus trazos espesos, viscosos pero a la vez minuciosos, es posible seguir el recorrido de aquellas imágenes que han configurado su universo personal: desde las de objetos de su vida cotidiana, pasando por las de sus intereses personales -musicales, literarios o deportivos-, hasta llegar a las de sus investigaciones temáticas emprendidas en relación a la historia, el arte, la cultura y el territorio.

Por su parte, Juan Pablo Garza (1980) ha ido estructurando una obra alrededor de una serie de formas y objetos con los que ha construido un sistema que se rige por una gramática propia. Trabajando una suerte de “abstracción blanda”, las obras de Garza se formalizan en pinturas, esculturas, ensamblajes, fotografías o piezas de medios mixtos, realizadas a partir de materiales y objetos ya existentes, la mayoría de ellos extraídos de su contexto familiar y doméstico.

Finalmente, Raily Yance (1989) es un productor de potentes cócteles en los que mezcla lo que denomina el “contradiccionismo” con una “teorización intuitiva” a través de una “materialización absurda”. Plagada de falsos teoremas, proposiciones estrambóticas y conceptualizaciones inusitadas, Yance tiene la capacidad de transformar toda clase de objetos, situaciones y experiencias de la vida cotidiana en acontecimientos artísticos que van desde instalaciones o situaciones participativas hasta esculturas pobres, videos y pinturas autorrefenciales.

Aunque parezca insistente es necesario reiterar que Días ejemplares… es una reunión de amigos, un encuentro que ahora -en los tiempos de la diáspora venezolana- se da en la distancia, a pesar y gracias a la distancia que los separa. Sin embargo, acá no hay espacio para la nostalgia: en la “pequeña Venecia” la Causa de H.R. suena a gaita.

DÍAS EJEMPLARES. RECORDANDO LA CAUSA DE H.R, DE JUAN PABLO GARZA, CHRISTIAN VINCK Y RAILY YANCE

Salón Andonie, Ismael Valdés Vergara #326, 6-A, Santiago de Chile

Hasta el 22 de julio de 2017

UA-20141746-1 Cartelera