Hay dos problemas en la pintura. Uno de ellos es averiguar qué es la pintura y el otro es encontrar la manera de hacer una pintura. Lo primero es aprender algo y lo segundo es hacer algo.

Uno aprende acerca de la pintura observando e imitando a otros pintores.

No puedo hacer suficiente hincapié en lo importante que es. Si está interesado sobre todo en la pintura, mire y mire mucha pintura.

No hay otra manera de averiguar acerca de la pintura. Después de mirar viene imitar. En mi caso fue en gran medida un principio de inmersión técnica. ¿Cómo puso Kline ese color? ¿Pincel, espátula o ambos? ¿Por qué Guston deja al descubierto la tela en los bordes? ¿Por qué H. Frankenthaler utiliza tela sin preparar? Y así.

Entonces, y esta fue la parte más peligrosa, empecé a tratar de imitar los procesos intelectuales y emocionales de los pintores que vi.

De modo que los días lluviosos de invierno en la ciudad me obligaban a pintar Gandy Brodies, así como un día claro y brillante en la orilla invariablemente me llevaban a pintar un De Staël. Me gustaba descubrir un rosa y añadirle naranja para hacer un Hofmann. Afortunadamente, uno soporta solo este tipo de cosas.

Me cansé de la pintura de otras personas y empecé a hacer mis propias pinturas. He encontrado, sin embargo, que no sólo me cansé de mirar mis propias pinturas, sino que tampoco me gustaba pintar en absoluto.

Los problemas pictóricos de qué poner acá y allá y cómo hacerlo para hacer que vaya con lo que ya estaba allí, se hicieron cada vez más difíciles y las soluciones cada vez más insatisfactorias. Hasta que por fin se hizo evidente que tenía que haber una mejor manera.

Hubo problemas que tuvieron que ser enfrentados.

Uno de ellos era espacial y el otro, metodológico. En el primer caso tuve que hacer algo acerca de la pintura relacional, es decir, el equilibrio de las diversas partes con y contra las otras. La respuesta obvia era la simetría, que sea lo mismo en todas partes.

La pregunta seguía siendo, sin embargo, cómo hacer esto en profundidad.

Una imagen o configuración simétricamente colocada en un terreno abierto no está equilibrado en el espacio ilusionista. La solución a la que llegué, y probablemente haya unas cuantas, aunque sé de otras, fue la densidad del color, ya que fuerza el espacio ilusionista de la pintura a intervalos constantes mediante el uso de un patrón regulado.

El problema restante era simplemente encontrar un método de aplicación de pintura que siguiera y complemente la solución de diseño.

Esto se hizo mediante el uso de técnicas y herramientas del pintor de casas.

 


*Conferencia presentada en el Pratt Institute, Invierno de 1960, y traducida por el artista, docente e investigador de arte Marcelo Gutman.