Desplazarse de un lugar a otro implica emprender la posibilidad de relacionarse con lo que podría ser disímil. Es atravesar la línea que separa lo que uno considera como propio en dirección a lo ajeno o lo desconocido; se trata de cambiar tras el contacto con otra realidad y adoptar otra forma de subjetivación.

Siguiendo con sus investigaciones personales, cuatro artistas han desarrollado en Wu Galería (Lima) proyectos de forma independiente, en una exhibición que encuentra como punto común las formas de representación y conceptualización del sentido de atravesar, no solo en el sentido explícito de cruzar, sino también en cuanto a desplazamiento, transposición del recorrido, superación y transformación.

Sandra Nakamura presenta Qué lindos son tus ojos, una instalación electro-acústica inspirada en el surgimiento del huayno con arpa como género musical propiamente limeño, resultado de la migración masiva de las últimas décadas, y su influencia en la cultura popular de la ciudad.

La instalación, busca vincular activamente al espectador, generando una relación entre la experiencia del recorrer, la interacción y la posibilidad del sonido. Así, propone, a partir de la desestructuración de los arpegios en arpa que componen la estrofa de la canción Que Lindo son tus ojos, una forma de percepción que no se precisa por el reconocimiento explícito de la melodía, sino por el sonido como una experiencia inteligible activa, suspendida en el espacio y vinculada a nuestro propio desplazamiento y ritmo.

Bixa Orellana y Baccharis Genistelloides son los nombres de dos plantas propias de América, ambas con propiedades colorantes en su pigmentación. Desde ahí, Ana Teresa Barboza crea Inmersión, una analogía entre bordado y naturaleza, explorando las posibilidades formales de la representación del paisaje, el tejido y la transformación, oponiéndolo al vacío como metáfora de un orden natural y orgánico en el proceso de representar una imagen.

En la actualidad, el consumo masivo de productos elaborados en serie se ha vuelto evidentemente parte del imaginario colectivo. Desde la lectura de los elementos consumidos, puede uno adentrarse a una forma de subjetividad personal, articulada a partir del conjunto de referencias al cual apelan. En Random (800º a 1167 ºC), Patricia Camet se apropia de los restos usualmente desechados, como una huella de la ausencia del elemento consumido, interactuando con la poética de un inventario que demanda una segunda mirada desde la estética: color, contorno y forma para aludir a diversos imaginarios que se atraviesan entre sí y se presentan de forma sintetizada y elemental en el espacio.

La articulación del lenguaje y su expresión a través del habla tiene, además de su significado, una forma fonética casi abstracta, abierta a una interpretación amplia.  En Tener voz nítida, Natalia Revilla hace una selección de tres palabras Machiguengas que hacen referencia al sonido, para pensar desde ahí en la posibilidad de relacionar traducción y significado; el lado sensible de la imagen sonora como una metáfora que explora las transiciones de aquello que no tiene forma física aparentemente perceptible.

ATRAVESAR UNA LÍNEA. CUATRO PROYECTOS

Sandra Nakamura, Ana Teresa Barboza, Patricia Camet, Natalia Revilla

Wu Galería, Lima

Hasta el 26 de mayo de 2017

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