Hernán Paganini (1982) es un artista emergente argentino con estudios superiores en Diseño Gráfico por la Universidad de Buenos Aires, dedicándose posteriormente a la docencia en esa misma casa de estudios. Ha participado en diversas ferias y residencias, además de ser seleccionado para cursar el Programa de Artistas en la Universidad Torcuato Di Tella (Buenos Aires) entre 2010 y 2011, y haber recibido la Beca Fondo Nacional de las Artes-Conti, en 2014, en Argentina.

Entre el 16 de febrero y el 29 de marzo de 2017, Paganini participó de una residencia organizada por Kiosko Galería, un espacio independiente de arte contemporáneo en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde realizó su proyecto Retrato del Mundo.

Kiosko comenzó su programa de residencias internacionales de arte en 2007, con el fin de crear un espacio de encuentro en Bolivia, ofreciendo oportunidades de intercambio para artistas bolivianos y extranjeros. Entre los artistas que han participado recientemente en residencias en Kiosko están Denisse Aguilar, Andrés Felipe Castaño, Roberto Unterladstaetter, Rowan Geddis, Alessandra Abruzzese y, próximamente, Miguel Braceli.

Hernán Paganini nos cuenta –en sus propias palabras– de su proyecto Retrato del Mundo en esta Visita Guiada.

“Este proyecto está en constante desarrollo, transformación y expansión desde hace tres años, y se encuentra aún activo a la fecha. Tuvo su primera materialización concreta dentro de una residencia en Madrid, y desde entonces ha viajado conmigo por Buenos Aires, varias provincias en el interior de Argentina, Canadá, Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Es un proyecto nómade que va tomando diversas formas, dependiendo de cuáles sean las características formales e informales donde se aplica. De esta manera, permite visualizar la transformación y adaptación de esta plataforma en diversos contextos, ya que esta obra tiene un fuerte carácter antropológico cultural. No está sólo profundamente interesado en los individuos que constituyen y dan personalidad a los pueblos, sino que también en la lectura de los mismos a través de las múltiples capas de información histórica que manifiestan dichos lugares.

Los materiales han dejado de ser los oficiales. Todo vale, porque con todo se entra en relación directa. La obra es manufactura que les explicará el mundo, la precariedad de la percepción y el sentido de la existencia, los restos míticos, las historias mal contadas. Poesía del bricolaje que habla con las cosas y mediante las cosas. La materia se expresa y el artista escucha con avidez. Todo habla: el agua, el fuego, la tierra, el aire; los materiales que ayudan al hombre a sobrevivir, los fardos de heno, la estopa y el carbón, así como también los modernos, como la electricidad y el neón.

Resignificar lo cotidiano, brindando otro tipo de sentido a los objetos y sucesos que nos rodean. Transmutar el concepto de la supuesta diferencia cultural en una herramienta de sentido artístico.

Propongo como disparador la posibilidad de encontrarme frente al espejo mediante otra cultura como puente. Poder trabajar sobre estas diversas manifestaciones en la construcción de la propia realidad. Nutrirme de las similitudes y diferencias culturales entre el país que me vio nacer, y que actualmente habito, en relación directa con aquel que espera fuera de estos límites geográficos, abriendo de esta manera la premisa del compartir, no sólo visto como la limitada identificación a un determinado contexto, sino que también como apertura a la incertidumbre y crecimiento de un gesto mayor, individual y colectivo.

A través de esta posibilidad intento poner en escena la memoria impresa en las cosas, el gesto que se repite y que por lo mismo llena de sentido el presente al volverlo una ceremonia cotidiana. La aceptación de las condiciones de la propia existencia. Y es en esta aceptación donde nace la posibilidad de la valoración de lo incompleto, de lo imperfecto, ya no como simple condición, sino que también como posibilidad estética, de belleza como estado atemporal, y que no podemos abarcar si no es a través de nuestra propia imperfección”.

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