La actual exposición de Iván Navarro en la galería Daniel Templon de París, Fanfare, es un viaje inmersivo a través de obras inéditas del artista chileno que exploran la luz, el sonido y el lenguaje para confrontar al espectador con cuestiones relacionadas con la representación del poder y la percepción sensorial.

Conectando efectos ópticos y de audio, Navarro sumerge a los visitantes en una oscuridad rota por esculturas de neón y espejos que se aparecen como instrumentos de percusión que, sin embargo, han sido desprovistos de su función original: la de generar sonido. Con su nuevo trabajo, el artista examina las ambigüedades del lenguaje y el poder social de la música.

Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola
Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola

Un bombo hace uso de la luz y espejos para deletrear, por ambas caras, una palabra onomatopéyica que se refleja infinitamente, como un eco distorsionado: Blow se convierte en Bomb en una doble ambivalencia, formal y lingüística.

Slap, Slam, Bang y Beat son otros “sonidos” iluminados en los trabajos, y que remiten tanto a la celebración como a la guerra, a la agresión y la resistencia. Navarro crea una representación visual del sonido mientras que simultáneamente niega la función original de los instrumentos. El silencio y la quietud inherentes de estas obras disparan una misteriosa percepción de audio y movimiento, así como una extraña relación entre la vista y el sonido.

La polisemia de la palabra fanfare (fanfarria), que implica tanto la estridente alegría de canciones tradicionales como el rigor de las bandas militares, encuentra un eco en los instrumentos musicales que Navarro ha subvertido. Nacido en Chile durante la dictadura de Pinochet, el artista ha examinado consistentemente cuestiones de poder y control, investigando la manera en que el sonido y el lenguaje pueden servir como instrumentos para el control político, pero igualmente para la insurrección.

También como parte de este proyecto, Navarro presenta una nueva serie de esculturas llamadas CymbalsBreak, Crack, Crash, Crush Hit, Kick, Knock, Scratch y Smack-, hechas de un espejo redondo con una palabra grabada en su superficie y un stand de platillos real que forman parte de una investigación más amplia que comenzó con la pieza Drums (2009).

La instalación The Music Room IV, en tanto, forma parte de una serie de entornos construidos para la escucha activa creados en colaboración con la artista Courtney Smith. Aquí, los artistas han creado una especie de fortaleza de madera cuyo exterior está recubierto con portadas de álbumes de varias partes del mundo, cada uno representando una protesta revolucionaria.

El otro lado de la escultura revela una concavidad oscura, acolchada, para que los visitantes se aniden y cedan a la experiencia de escuchar. La música que se presenta es la música “vista” en los álbumes de afuera, un loop continuo de canciones de protesta y celebración universales que en suma forman una voz unificada de la resistencia humana frente a la opresión autoritaria.

Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola
Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola
Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola
Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola
Vista de la exposición "Fanfare", de Iván Navarro, en la galería Daniel Templon, París, 2017. Foto: Mariella Sola

Fotografías: Mariella Sola para Artishock, desde París.

IVÁN NAVARRO: FANFARE

Galerie Daniel Templon, París

Hasta el 6 de mayo de 2017