Alfredo Cortina (Valencia, Venezuela, 1903 – Caracas, Venezuela, 1988) era un fotógrafo prácticamente desconocido en el universo del arte contemporáneo, incluso en Venezuela. El principal trabajo de investigación por el que se le recuerda tiene que ver con los avances y aportes en la fundación de la radiodifusión y la radio moderna en Venezuela, donde resalta durante el siglo XX como pionero de este medio en ese país. Como guionista de radio y televisión escribió radionovelas, programas culturales, adaptaciones de historias infantiles, series de ficción y telenovelas, junto a dramas y comedias para teatro.

Pero, junto a estas actividades, Cortina dedicó su talento de forma muy significativa a la fotografía, creando un archivo único de paisajes rurales y urbanos y de lugares de la Caracas premoderna y en pleno proceso de renovación, así como composiciones inusuales de naturalezas muertas, puestas en escena o la reconstrucción de personajes extraños.

La Fábrica, en Madrid, acoge hasta finales de marzo la exposición Un atlas para Elizabeth, comisariada por el fotógrafo y editor Vasco Szinetar, y organizada en colaboración con el Archivo Fotografía Urbana de Venezuela. La muestra reúne 24 fotografías en blanco y negro realizadas entre 1950 y 1965 por esta figura tan desconocida como representativa. Como señala el curador de arte latinoamericano del MoMA, Luis Pérez-Oramas, “podemos concluir que Alfredo Cortina, que no era ‘fotógrafo’, reinventó entre nosotros la fotografía, la fundó en sus términos más contemporáneos”.

A lo largo de su vida, Cortina fue parte de un grupo de intelectuales y artistas de la vanguardia venezolana que incluía a su esposa, la poeta y dramaturga Elizabeth Schön, las hermanas Ida y Elsa Gramcko (poeta y pintora respectivamente), Carlos Puche (pionero de la fotografía moderna en Venezuela) y el filósofo Ernesto Mayz Vallenilla.

Elizabeth Schön es la principal protagonista de una serie fotográfica que se presenta en esta exposición, y en la que Cortina, mediante composiciones extrañas, repetitivas, como sacadas de una película de drama psicológico, cuestiona la noción del paisaje. Según Szinetar, “se trata de imágenes estructuradas para el disfrute personal, no para ser mostradas. Las fotos no son sobre ella, sino con ella”. Ambos, fotógrafo y fotografiada, eran cómplices en estas “puestas en escena”.

Alfredo Cortina fue “descubierto” por Vasco Szinetar, fotógrafo y director del Archivo Fotografía Urbana, un proyecto para la conservación, investigación y difusión de los distintos tiempos de la memoria visual venezolana, a través de la fotografía. Szinetar lo conoció en 1979, cuando cumplía con el encargo de fotografiar a los pioneros de la cultura venezolana, sin sospechar que ante él posaba un artista excepcional del que tendría la oportunidad de estudiar su obra años más tarde, como curador del Archivo Fotografía Urbana. Mucho después, en el 2008, el Archivo Fotografía Urbana adquirió su archivo, compuesto por imágenes, álbumes, negativos de vidrios, impresiones vintage, transparencias, objetos, plumillas e invenciones como los relojes que él mismo fabricaba.

El trabajo de Alfredo Cortina se presentó por primera vez en la 30° Bienal de São Paulo (2012). Szinetar, invitado por Pérez Oramas, realizó allí una muestra de su obra fotográfica, hasta entonces desconocida. Posteriormente, el MoMA presentó una serie de sus fotografías en la exposición Recent Acquisitions from The Museum of Modern Art of New York, durante la celebración de Paris Photo, en el Grand Palais. En el año 2015 la exposición Alfredo Cortina. Fotografías es presentada en la Sala Mendoza, en Caracas, y en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, en Maracaibo, ambas en Venezuela, bajo la curaduría de Vasco Szinetar.

“Alfredo Cortina sólo construyó un archivo, nada más y nada menos como August Sander, pero a diferencia de aquel dramático repertorio de todos los habitantes de un mismo mundo, éste de Cortina es el archivo incesante de un solo habitante, y muchos mundos. Alfredo Cortina construyó un sistema de imágenes quizás porque era consciente, como diría Villem Flusser, que ‘lo incomparable es incomprensible’, que solo en su diferencia con otras imágenes pueden las imágenes llegar a significar algo. Estaba con ello Cortina, sin saberlo explícitamente, imbuido de una modernidad que iba más allá de lo moderno, de una modernidad capaz de abrirse campo más allá de sus propias contradicciones”, señala Pérez-Oramas en el libro Alfredo Cortina: Un Atlas para Elizabeth, editado por el Archivo Fotografía Urbana y la Sala Mendoza.

Junto con esta exposición, La Fábrica ha editado un volumen de la colección PHotoBolsillo que reúne 60 fotografías, con el comisariado editorial de Szinetar, que construyen un completo mapa de una Venezuela en pleno proceso de transformación. El libro, editado en colaboración con el Archivo Fotografía Urbana de Venezuela, cuenta con prólogo del historiador y curador de arte moderno, Ariel Jiménez.

El libro se presentó durante la inauguración de la exposición, el pasado jueves 23 de febrero -en el marco de la feria ARCOmadrid-, con una conversación entre los curadores Luis Pérez-Oramas y Vasco Szinetar.

ALFREDO CORTINA: UN ATLAS PARA ELIZABETH

La Fábrica, Madrid

Hasta el 21 de marzo de 2017

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