Alejandro Xul Solar, «Impromptu de Chopin», 1949. Témpera y acuarela sobre papel, montado sobre cartón, 34 x 49 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes. Donación María Luisa Bemberg. Gentileza Fundación Pan Klub – Museo Xul Solar.

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Xul Solar. Panactivista, curada por Cecilia Rabossi para el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, recorre la obra de Xul Solar (Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari [1887-1963]), uno de los protagonistas de la vanguardia argentina de principios del siglo XX, un artista sin duda inclasificable. La exposición presenta su figura en múltiples dimensiones -artista, músico, astrólogo y “escribidor”-, y analiza el carácter místico y utópico que atraviesa toda su producción.

Xul Solar intentó, por todos los medios, modificar los sistemas existentes de conocimiento como el lenguaje, la música, la escritura y el pensamiento esotérico, con el fin último de alcanzar la unidad global. A lo largo de su vida, como sintetizó Borges, trabajó en un “sistema de reformas universales”. Así, movido por la pulsión vital de expandir el saber, creó dos lenguas y una nueva escritura, transformó instrumentos y la notación musical, realizó cambios en las cartas de tarot y el I Ching, recreó el ajedrez e imaginó ciudades futuras, entre otras innovaciones.

“Xul Solar es un eslabón ineludible para comprender el derrotero de las vanguardias locales durante las primeras décadas del siglo XX. Su espíritu de recreación de las palabras y las cosas hizo que difuminara los límites entre las disciplinas. Sus piezas, de factura indudablemente personal, y sus proyectos, que le hablan al universo, son ejemplos del humor, la candidez y la frescura con la que actuó en la escena artística nacional”, sostiene Andrés Duprat, director del Bellas Artes.

Alejandro Xul Solar, “Contrapunto de puntas”, 1948. Acuarela y gouache sobre papel sobre cartón, 35 x 50 cm. Colección particular. Gentileza Fundación Pan Klub - Museo Xul Solar.
Alejandro Xul Solar, "Piai", 1923. Acuarela sobre papel, 15 x 21 cm. Con marco: 51 x 53 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes. Gentileza Fundación Pan Klub - Museo Xul Solar.
Alejandro Xul Solar, "Paisaje", 1932. Acuarela y témpera sobre papel sobre cartón, 38,5 x 53,5 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes. Donación María Luisa Bemberg. Gentileza Fundación Pan Klub - Museo Xul Solar.

Xul Solar. Panactivista reúne más de 180 obras, entre acuarelas, témperas, objetos, máscaras, manuscritos, ilustraciones y documentos personales, pertenecientes al Museo Nacional de Bellas Artes, la Fundación Pan Klub-Museo Xul Solar y colecciones particulares.

La exposición se despliega en seis núcleos temáticos: “Arte y literatura: Xul y sus amigos”, “Músico visual”, “El mundo de las lenguas”, “Espacios habitables”, “Lo místico, lo esotérico y lo oculto” y “Grafías plastiútiles. Una escritura plástica”. La exposición también explora su vínculo fraternal con el pintor Emilio Pettoruti y con Jorge Luis Borges y, a través de estas relaciones, se detiene en su estadía en Europa, el regreso a Argentina en 1924, y su inserción en el medio artístico y literario local.

“En mi calidad de ciudadano del mundo sueño con una vida mejor que nos acerque y nos torne más felices a todos los hombres del mundo sin distinción de credos ni de razas”, decía el artista. Un pan-activismo declarado que pone en práctica a lo largo de su vida y le permite adentrarse en todas las disciplinas, todos los asuntos para modificarlos para un uso a nivel global.

Según relata Rabossi en el catálogo que acompaña a la muestra, Xul Solar se consideraba “catrólico (ca-cabalista, tro-astrológico, li-liberal, co-coísta o cooperador)”, palabra inventada por el propio artista para referirse a la importancia fundamental del aspecto místico y utopista que atraviesa toda su producción y que se plantea como línea de trabajo. Patricia Artundo, ya en 2005, establecía la necesidad de definir a Xul Solar como al “artista-creador como esotérico y ocultista en tanto clave de lectura que no se limita a su obra sino que se refiere a la persona y a su sistema de creencias (e incluye la obra)”.

Vista de la exposición "Xul Solar: Panactivista", en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, 2017. Foto cortesía del MNBA
Vista de la exposición "Xul Solar: Panactivista", en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, 2017. Foto cortesía del MNBA
Vista de la exposición "Xul Solar: Panactivista", en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, 2017. Foto cortesía del MNBA
Vista de la exposición "Xul Solar: Panactivista", en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, 2017. Foto cortesía del MNBA

El año 1924 es un año trascendente por varias razones. Por un lado, decide regresar a Argentina junto a Emilio Pettoruti, luego de una larga estadía de doce años fuera del país. Por otro lado, antes de su partida del viejo continente, conoce en París al ocultista inglés Aleister Crowley, quien le transmitió el método para lograr sus visiones a partir de los hexagramas del I Ching. Así, llega a la escritura de San Signos, que como señala Artundo es “…un registro de su recorrido y exploración de los planos superiores a partir del empleo de una técnica ocultista que se denomina clairvoyange (clarividencia)…”. Conquista obtenida gracias a facultad de acceder a través del “poder de la imaginación y de la voluntad entrenada por medio de una disciplina y de un método” a dichos planos.

El método le exigía llevar un diario para registrar meticulosamente las visiones y le otorgaba las herramientas para poder concretarlas. Y es así que Xul Solar escribe un libro de “símbolos” y serán “los hexagramas del I Ching los que constituyen el medio de acceso y de contacto con los seres que pueblan esos mundos superiores: dioses, ángeles y genios capaces de introducirnos a verdades no reveladas”.

Xul Solar elige el neocriollo para reproducir sus visiones, esta lengua artificial creada por el artista y, que según Daniel Nelson “…estaba destinado a cumplir dos fines: uno público, abierto a todos, como lengua auxiliar panamericana y más tarde panmundial, y otro privado, semejante a un código secreto, como lengua sagrada esotérica accesible sólo a unos pocos iniciados”. El autor compara el texto a un “laberinto” y plantea que el lector que se sumerja en él podrá elegir leerlo según una cadena sintáctica y en otra ocasión elegir otra y otra y otra, escapándose a una interpretación concluyente.

El catálogo que acompaña a la muestra reúne la obra completa de Xul Solar e incluye una selección de escritos del artista en los que reflexiona sobre sus invenciones y teorías, y los textos Ciudadano del Universo. Xul panactivista, de Cecilia Rabossi; El encuentro entre el Mago y el Pintor: Aleister Crowley y Alejandro Xul Solar, de Patricia Artundo, y Mis recuerdos sobre Xul Solar, pintor argentino de lo desconocido, transcripción de una conferencia ofrecida por Borges.

Además, acompañando esta muestra, la Asociación Amigos del Bellas Artes organiza en marzo talleres de pintura y charlas sobre la relación de Xul Solar con la literatura, el tarot y la metafísica, mientras que la Biblioteca Nacional inauguró, el 13 de marzo, una exhibición en la Sala del Tesoro con ediciones y ejem-plares de revistas de vanguardia, donde podrán verse textos de Borges ilustrados por Xul Solar.

Vista de la exposición "Xul Solar: Panactivista", en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, 2017. Foto cortesía del MNBA

XUL SOLAR. PANACTIVISTA

Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

Hasta el 18 de junio de 2017