Artista con una consolidada trayectoria de casi 60 años, Darío Villalba (1939) ha creado un lenguaje artístico que, tal y como definió el propio Andy Warhol, podría clasificarse de Pop Soul (Pop del alma). Su figura ha tenido gran importancia en la historia del arte reciente, siendo uno de los pioneros en España en introducir la fotografía en el soporte pictórico. Y aunque ha expuesto en todo el mundo, Resplandor seco, que cerró el pasado 11 de marzo, fue la primera exposición individual que el artista realiza en la ciudad de Barcelona.

La muestra, en la Fundació Suñol, presentó más de treinta obras de Villalba, algunas pertenecientes a la Colección Josep Suñol, en diálogo con una selección del fondo del propio artista.

Darío Villalba, Jones, 1974, construcción tridimensional (óleo, emulsión fotográfica, aluminio y metacrilato, 261 x 190 x 145 cm. Foto: Santi Periel
Darío Villalba, Parade Adolescente, 2009, técnica mixta sobre photolinen, 200 x 137 cm. Cortesía: Fundació Suñol
Darío Villalba, Chica Rubia, 2008, técnica mixta sobre photolinen entelado, 200 x 160 cm. Cortesía: Fundació Suñol

Darío Villalba es un artista con una trayectoria caracterizada por traspasar estilos y tendencias. Ni informalista ni expresionista, ni figurativo ni abstracto, ni Pop ni realista social, Villalba es un pintor que se define habitualmente como uno de los pioneros en la imbricación entre fotografía y pintura contemporánea, enlazando dos momentos fugaces: el gesto mecánico de la tecnología fotográfica y el trazo intencional de la mano del pintor.

Su aportación fue introducir la imagen como un soporte sobre el que pintar o a partir del cual elaborar sus propuestas, siempre desde una posición ambigua y contradictoria con la cual poder cuestionar la propia historia del arte. A pesar de esto, Darío Villalba ha confesado reiterada y humildemente su escasa formación como fotógrafo. Es el autor de muchas de las fotografías utilizadas en sus obras, pero otras proceden, sobre todo en los inicios de su trabajo, de la prensa gráfica, de revistas o archivos antiguos en los que el artista ha rastreado, seleccionado, re-encuadrado y yuxtapuesto.

Sus criterios artísticos supusieron un constante y tenso diálogo con las vanguardias internacionales, hecho que le llevó a sentirse exiliado en su propio país. Artista con una codificación singular, no compartía con la generación sus coetáneos la visión sobre el pop español puesto que, en su opinión, en España no podía haber pop porque no había sociedad del consumo en los años 60. Su interés recayó en dar respuesta al pop americano, que había visto nacer de cerca mientras estudiaba en la Universidad de Harvard en Estados Unidos en aquella década.

Darío Villalba, vista de la exposición "Resplandor Seco", 2017, en Fundació Suñol, Barcelona. Foto: Santi Periel
Darío Villalba, vista de la exposición "Resplandor Seco", 2017, en Fundació Suñol, Barcelona. Foto: Santi Periel
Darío Villalba, vista de la exposición "Resplandor Seco", 2017, en Fundació Suñol, Barcelona. Foto: Santi Periel

La definición que hace Andy Warhol de su obra, calificándola como pop soul, toma fundamento en el foco donde Villalba pone su interés. Le atraen más los habitantes marginales de Nueva York en su desmesura psíquica y biológica, que la propia sociedad del consumo. Es a raíz de este viaje a Estados Unidos que Villalba comienza a intuir la posibilidad de hacer un anti-pop art, tal y como escribió en su diario: “Pieles-cristal climatizan al hombre de carne y hueso”; “Órgano y psique se alimentan de plástico y aluminio. Coexistencia”. Estas notas, escritas en 1964, son la antesala de lo que posteriormente se transformaría en la serie Los encapsulados del mismo año. Esta serie fue internacionalmente aclamada, dando pie a la exposición que mostró en la XII Bienal de Sao Paulo, donde ganó el Premio Internacional de Pintura.

En la exposición Resplandor seco se reunió una cuidadosa selección de obras que plasma su trayectoria, desde los inicios -donde la experimentación con la fotografía y la pintura era más latente y experimental-, hasta su obra más actual, en la que a menudo recompone y revitaliza imágenes del pasado. También se expusieron los “documentos básicos”, una especie de gabinete de curiosidades donde ve la fuente de inspiración fotográfica del artista.

Para la ocasión, se editó un catálogo con un texto escrito por Arturo Sagastibelza, llamado Humildad, y otro que lleva por título Brechas, escrito por Manuel Segade.

Darío Villalba, Homeless - Orgánico, 1999, óleo, barniz y lápiz sobre emulsión fotográfica, aluminio y tela, 200 x 250 cm c/u (díptico). Cortesía: Fundació Suñol