En los últimos años, Jaime Gili (1972) ha venido desarrollando su práctica artística atendiendo a las circunstancias y realidades del lugar al que pertenece: Venezuela, un país con una de las herencias modernistas más interesantes de América Latina y que, a su vez, ha experimentado un rotundo colapso del sistema democrático en las últimas dos décadas, con las consecuencias nefastas que ello implica.

Impulsado por su consecuente interés en la modernidad fallida, así como por su preocupación ante el explosivo clima político, social y económico de la Venezuela contemporánea, Gili presenta en Cecilia Brunson Projects una nueva serie de obras que toman como punto de partida la figura de la “guarimba”, barricadas colocadas de manera improvisada en las calles de Venezuela por los opositores al régimen para, a manera de protesta, obstaculizar el flujo de la vida cotidiana.

Así, a la entrada de la galería londinense vemos una fotografía instalada a modo de cartel de una de estas “guarimbas” en algún lugar de Venezuela, una antesala a las pinturas y esculturas que nos reciben en el espacio, donde la “guarimba” se abstrae a sus formas y líneas más sencillas aludiendo, al tiempo, al texto seminal de Rosalind Krauss, The Grid, donde la retícula es “una prisión en la que el artista enjaulado se siente en libertad, pues lo que llama la atención es que, si bien es más eficaz como distintivo de la libertad, es extremadamente restrictivo en el ejercicio real de la libertad” (1).

Vista de la exposición "Guarimba", de Jaime Gili, en Cecilia Brunson Projects, Londres, 2017. Cortesía del artista y la galería
Vista de la exposición "Guarimba", de Jaime Gili, en Cecilia Brunson Projects, Londres, 2017. Cortesía del artista y la galería
Vista de la exposición "Guarimba", de Jaime Gili, en Cecilia Brunson Projects, Londres, 2017. Cortesía del artista y la galería
Vista de la exposición "Guarimba", de Jaime Gili, en Cecilia Brunson Projects, Londres, 2017. Cortesía del artista y la galería
Vista de la exposición "Guarimba", de Jaime Gili, en Cecilia Brunson Projects, Londres, 2017. Cortesía del artista y la galería

“La obra de arte es una ‘guarimba’ final que decide qué elementos se admiten en ella. Un filtro que es en sí mismo la respuesta a lo que está sucediendo (…) La pintura es un acto político, pero terriblemente lento” (Jaime Gili, 2014)

Consciente de que la pintura abstracta no puede plasmar la realidad actual como tal en el lienzo -por ejemplo, la realidad de las protestas y la desintegración de la democracia-, Gili aborda este tema a su propio ritmo, siguiendo el lento proceso de devenir de la pintura. Así, gradualmente y dentro de sus propias limitaciones, las pinturas abstractas de Gili intentan salvar los vacíos de tiempo y espacio, siendo el mensaje final uno de un futuro positivo.


(1) Rosalind Krauss, Grids, en La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernistas, Cambridge, Mass., y Londres, 1985, p.1.

JAIME GILI: GUARIMBA

Cecilia Brunson Projects, Londres

Hasta el 18 de marzo de 2017