El trabajo de Fernanda Fragateiro (Montijo, Portugal, 1962) se caracteriza por su profundo interés en el arte y arquitectura de las vanguardias históricas, que a menudo se hace presente en su obra a través de alteraciones sutiles de paisajes y objetos existentes que desvelan sus historias ocultas. Al tiempo que bebe de múltiples referencias, la obra de Fragateiro posee un fuerte estilo personal que nace de la economía de medios y una meticulosa estética minimalista en la forma, el color y la textura de las superficies. A través de su carrera, sus medios principales han sido la escultura y la instalación, aunque ha realizado frecuentes intervenciones en el espacio público como jardines, esculturas al aire libre, colaboraciones en proyectos arquitectónicos y trabajos basados en la participación pública.

En su actual exposición en la Galería Elba Benítez, forget me (not), Fragateiro presenta una serie de esculturas minimalistas, elegantes y de limpia factura, que toman como punto de partida el trabajo de la poco conocida diseñadora textil y artista Otti Berger. Nacida en 1898 en una familia judía-húngara de la actual Croacia, Berger fue alumna y luego profesora de Diseño Textil en la Bauhaus. Posteriormente, se embarcó en su propia práctica artística en Alemania mientras desarrollaba (y ocasionalmente publicaba) sus innovadoras teorías sobre la naturaleza particularmente háptica de los textiles y sus inseparables cualidades táctiles, visuales y espaciales. Con el ascenso del nazismo, Berger se vio obligada a cerrar su estudio, y, aunque intentó desesperadamente huir a Estados Unidos (como hizo un importante número de sus antiguos colegas de la Bauhaus), no consiguió un visado, y en 1944 fue deportada Auschwitz junto a su familia, donde murió ese mismo año.

Vista de instalación de la exposición forget me (not), 2017, de Fernanda Fragateiro, en Galería Elba Benítez, Madrid. Foto: Luis Asín. Cortesía de la artista y Galería Elba Benítez, Madrid
Vista de instalación de la exposición forget me (not), 2017, de Fernanda Fragateiro, en Galería Elba Benítez, Madrid. Foto: Luis Asín. Cortesía de la artista y Galería Elba Benítez, Madrid

forget me (not) es un homenaje explícito al trabajo, teorías y logros de Otti Berger pero, como es habitual en el trabajo de Fragateiro, va mucho más allá. La artista utiliza el trabajo “perdido” de Berger como punto de partida de sus propios “hallazgos”. El encuentro es fructífero y carente de nostalgia, motivado por un espíritu de investigación y concluido en un acto de creación. A través de esculturas autónomas y claramente contemporáneas, Fragateiro aborda temas recurrentes en su obra: la autoría intelectual y creativa única, la transmisión y transformación de las ideas estéticas, el diálogo entre las disciplinas artísticas, y la intersección entre parámetros estéticos y constricciones de género.

Las esculturas, de corte geométrico, incorporan libros (sobre todo publicaciones de historia del arte y cuadernos de dibujo entelados) realizados manualmente por la artista, así como uno que otro libro encontrado, los cuales dispone de forma modular, en una suerte de tangrama chino, que –no sabemos con certeza- podrían bien reconfigurarse en otras composiciones. La paleta de estas piezas, incluso, se inspira en los mismos textiles de Otti Berger, al tiempo que también se refiere indirectamente al trabajo de la diseñadora croata con libros y publicaciones.

Dos trabajos en esta muestra acuden a otras estrategias formales para abordar los mismos temas. Una es una pequeña escultura en forma de bloque de concreto que emula la forma exacta de un libro, y que viene de una serie titulada, aptamente, Poemas Concretos. La otra es una estructura metálica que reinterpreta uno de los diseños de sillas de Berger, y que en el espacio funciona como una especie de pieza de anclaje que expande las posibilidades de reinterpretación de la artista.

“Las ideas son materiales. Las ideas son como ladrillos. Esto es lo que pienso cuando utilizo las ideas de otra persona. Construyo con ellas una cosa nueva. Observas un edificio y ves cómo está construido: cuál es el volumen, la textura, los colores, qué materiales se han utilizado en la construcción. Pero también hay muchas cosas que no son visibles. Yo trabajo con esas otras cosas, con lo que no se ve inmediatamente en las ideas de otra persona”, dice Fragateiro sobre su metodología de trabajo.

Para orquestar las complejidades de una exposición de este tipo, con su mezcla de historicidad y contemporaneidad, homenaje e inspiración, recuperación y renovación, Fragateiro mantiene una posición que no simplifica ni codifica pasado y presente sino que los expande y superpone de tal modo que el pasado no es totalmente pasado ni el presente solo presente: más bien, como si se tratara de páginas, hebras o incluso fantasmas, ocupan al mismo tiempo un mismo lugar.

Vista de instalación de la exposición forget me (not), 2017, de Fernanda Fragateiro, en Galería Elba Benítez, Madrid. Foto: Luis Asín. Cortesía de la artista y Galería Elba Benítez, Madrid
Fernanda Fragateiro, Overlap (yellow), after Otti Berger, 2017. Soportes de acero inoxidable y libros de notas hechos a mano con cubiertas de tela, 107 x 107 x 13 cm. Foto: Luis Asín. Cortesía de la artista y Galería Elba Benítez, Madrid

FERNANDA FRAGATEIRO: FORGET ME (NOT)

Galería Elba Benítez, Madrid

Hasta el 31 de marzo de 2017