El Museo de Bellas Artes de Houston (Museum of Fine Arts Houston [MFAH]) presenta a partir del 5 de marzo Adiós Utopía: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950, una muestra antológica que analiza cómo las aspiraciones revolucionarias de Cuba por la utopía social — y la desilusión posterior— dieron forma a 65 años de arte cubano. La exposición reúne más de 100 importantes obras, desde pintura, diseño gráfico y fotografía, hasta video, instalación y performance, creadas por más de 50 artistas y diseñadores cubanos.

Esta histórica exposición es un proyecto concebido por la Fundación para las Artes Cisneros Fontanals (CIFO Europa) y la Cisneros Fontanals Arts Foundation (CIFO, Miami) y ha sido organizada en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Houston y el Walker Art Center de Minneapolis, donde podrá verse a partir de noviembre de este año.

La exposición es comisariada por los curadores independientes cubanos Gerardo Mosquera, René Francisco Rodríguez y Elsa Vega, con la asesoría de Olga Viso, directora ejecutiva del Walker Art Center, y Mari Carmen Ramírez, curadora de Arte Latinoamericano en el MFAH, quien organizó la gira por Estados Unidos.

Anclada en momentos clave de la historia cubana de los siglos XX y XXI, Adiós Utopía es la presentación más amplia y significativa de arte moderno y contemporáneo cubano que se expone en Estados Unidos desde 1944, cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) presentó Pintores cubanos modernos.

Aunque muchos artistas han emigrado de Cuba para vivir y trabajar en el extranjero, Adiós Utopía se centra en la narrativa nunca contada de aquellos artistas que permanecieron en Cuba o aquellos cuyas carreras remontaron después de la revolución de Fidel Castro en 1959. A través de una selección de obras de arte cruciales —creadas en cada una de las seis décadas desde 1950—, la exposición explora la producción artística cubana a través de la lente de la utopía, tanto en su construcción como en su deconstrucción.

Adiós Utopía proporciona un contexto sin precedentes para entender el creciente interés por arte cubano en EEUU y otros países a raíz de la mejora en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. En vez de ofrecer un sondeo histórico, la exposición presenta una narrativa temática centrada en las aspiraciones y fracasos utópicos de Cuba, eventos clave en la historia cubana, y explora cómo esta historia afectó a los artistas, moldeó el carácter del arte producido en la isla y condicionó la recepción del arte cubano tanto en Cuba como en el extranjero. La narrativa también da acceso, en algunos casos por primera vez, al trabajo de los pioneros de las vanguardias de los años cincuenta, sesenta y setenta, quienes continúan influyendo actualmente a los artistas cubanos.

Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels
Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels
Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels

EJES TEMÁTICOS

Abstracción: Universalismo y lenguaje artístico

La primera sección de la muestra es una introducción al poco conocido movimiento de arte «Concreto» de Cuba. Los artistas Sandú Darié, Loló Soldevilla y otros en la década de 1950 intentaron establecer un grupo de arte de vanguardia para introducir un enfoque universal del arte, siguiendo un espíritu de modernización. Estos artistas se involucraron con sus contrapartes constructivistas en el extranjero, abandonando el arte representacional a favor de utilizar la línea, el color y la forma como elementos autónomos en su trabajo. Esto es evidente en los relieves geométricos de Soldevilla de los años cincuenta, la Pintura transformable de Darié (c.1950) y Sin título (1954) de Mario Carreño. Obras más recientes como Malevich, de Yaima Carranza, que transpone las composiciones del siglo XX del artista ruso Kazimir Malevich en patrones de esmalte de uñas, son un guiño a las brechas entre los ideales revolucionarios y la realidad.

Culto y destrucción de la nación revolucionaria

Esta sección describe el desarrollo de los iconos revolucionarios de Cuba -incluida la bandera cubana, los líderes nacionales y los soldados rebeldes- desde su origen en la década de 1960 hasta sus diversas reinterpretaciones a lo largo de las décadas. Las fotografías históricas de Alberto Korda, Raúl Corrales y otros documentalistas importantes de los años sesenta se ponen en diálogo con pinturas monumentales, videos y esculturas de artistas clave como Servando Cabrera Moreno y sus dramatizaciones de campesinos y obreros en su pintura Rebeldes de la Sierra (1961) y Raúl Martínez con sus retratos serializados de líderes políticos en la pintura Rosas y Estrellas (1972).

Entre las reinterpretaciones contemporáneas de la iconografía nacional figuran Estadística, de la serie Memoria de la postguerra (1995-2000), de Tania Bruguera, una bandera cubana hecha de cabellos procedentes de sus vecinos y amigos, y la Bandera cubana de Tomás Esson (1990), que representa la bandera como un cuerpo físico y sinuoso. También se exhiben en esta sección obras claves de la generación de artistas de los años 80 que fueron los pioneros de un arte cubano nuevo, más conceptualmente enfocado (Nuevo Arte Cubano), caracterizado por la fusión exitosa de imágenes revolucionarias con referencias a temas altamente personales basados ​​en su experiencia de realidad social y política cubana. Acá destaca For America (José Martí) (1986), de Juan Francisco Elso, una escultura de madera que representa al líder revolucionario José Martí como un mártir religioso.

Arte del cartel

Uno de los elementos visuales más fuertes de la Revolución Cubana sigue siendo su uso extensivo de carteles para promover ideales políticos, eventos culturales y solidaridad con las luchas por la independencia en Asia, África y América Latina. No sólo se utilizaron como herramientas de propaganda, sino que se convirtieron en referentes internacionales de innovaciones en diseño gráfico y mensajería política. En esta sección se presenta una selección de aproximadamente 50 carteles que definieron la denominada «Edad de Oro» del diseño de carteles cubanos (de 1960 a 1972), con temas que van desde figuras políticas hasta eventos culturales relacionados con la música, la literatura y el cine. Se incluyen carteles conocidos diseñados por Olivio Martínez, Antonio Fernández Reboiro y Alfredo Gonzaléz Rostgaard, entre otros.

 

Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels
Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels
Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels

La Imposición de Palabras: Controles del Discurso, la Retórica y los Medios

Este grupo de trabajos se centra en el papel del discurso en la formación de la ideología revolucionaria, así como en los temas de la censura y el control de los medios de comunicación. Opus (2005), una video-instalación de José Ángel Toirac hecha con clips sonoros de Fidel Castro entregando elaboradas estadísticas, abre esta sección. Otras instalaciones de gran formato, como Sin título, de la Etapa Práctica (1989), de Glexis Novoa, continúan explorando las formas en que la retórica y el lenguaje han definido el arte cubano y la identidad nacional. Trabajos icónicos como Él hace puf (1967) y Tú haces plaff (1967) de Umberto Peña, y La Bola o el Discurso (1989) de Tomás Esson, usan la boca y la lengua como metáforas para abordar los límites de las costumbres sociales en la sociedad cubana. Esta sección también se centra en la influyente obra de Santiago «Chago» Armada, caricaturista político de los años 60 cuya obra fue intermitentemente censurada en varias ocasiones por el gobierno cubano.

Mar, Fronteras, Exilio

A partir de 1959, las aguas que rodean a Cuba actuaron como puerta de entrada al resto del mundo y como barrera para aislar al país de las influencias externas. Esta sección de la exposición se centra en las tensiones territoriales -específicamente entre Cuba y Estados Unidos- y las migraciones masivas, representadas por el mar. Muchas de las obras incluidas se relacionan con las crisis humanitarias en los años noventa, cuando el colapso de la Unión Soviética dejó a la isla sin su socio comercial clave. La bien conocida instalación de Tonel, El bloqueo (1989), da el tono a esta galería. La obra consiste en un conjunto de bloques de cemento en forma de Cuba, un diseño que da la impresión de una isla en riesgo de hundimiento. Fotografías de Manuel Piña y José Figueroa completan la presentación, proporcionando una dramática documentación de los cubanos mientras intentaban escapar de la isla.

Ilusiones perdidas y utopía invertida

Aunque la Revolución Cubana trató de crear un nuevo orden social utópico, la realidad se caracterizaba a menudo por paradojas, luchas y desilusiones. La sección final de Adiós Utopía presenta obras creadas a lo largo de los últimos 40 años que trazan el desvanecimiento del sueño utópico. En el video Autocensura (2006), de Jeanette Chávez, la artista ata metódicamente nudos de cuerda estrechamente alrededor de su propia lengua. Las fotografías de la serie Oro Seco (2005-2009), de Ricardo Elías, documentan la decadencia de las fábricas y sistemas de transporte que sustentaron la una vez lucrativa industria azucarera de Cuba, mientras que la obra Stress (in memoriam) (2004-2012), de Yoan Capote, es una especie de sándwich de dientes humanos entre dos bloques de concreto que sugieren el estrés de la vida cotidiana en Cuba. En la galería final de la exposición se encuentran dos obras obsesivas, ambas creadas por el colectivo de artistas Los Carpinteros: Conga irreversible (2012), un video de una pieza de performance puesta en escena durante la Bienal de La Habana de 2012 que muestra una procesión callejera tradicional cubana realizada a la inversa (los marchantes y las multitudes que siguen ciegamente son una metáfora de la incertidumbre del futuro del país) y Faro tumbado (2006), una escultura que recuerda el emblemático faro del Castillo del Morro en La Habana, un rasgo prominente del paisaje urbano y un monumento nacional. Aquí, el icono se coloca de lado, cuestionando su función como luz que guía.

Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels
Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels
Vista de la exposición “Adios Utopia: Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950”, en el Museum of Fine Arts, Houston, 2017. Foto: Will Michels