El Museo Guggenheim Bilbao presenta Expresionismo Abstracto, una ambiciosa selección de obras de los artistas que protagonizaron un giro radical y una etapa de nuevo esplendor de la pintura en el Nueva York de la década de 1940. Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning, Robert Motherwell, David Smith o Clyfford Still son algunos de los artistas presentes en esta muestra que reúne más de 130 pinturas, dibujos, esculturas y fotografías procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo. La exposición arroja una nueva luz sobre el Expresionismo Abstracto, un fenómeno diverso, complejo y poliédrico, a menudo erróneamente percibido como un todo unificado.

Los primeros años del Expresionismo Abstracto reflejan la época aciaga en la que surge el movimiento, marcada por las dos Guerras Mundiales o la Gran Depresión, como se aprecia en los tenebrosos esqueletos de la serie de Jackson Pollock Paneles sin título A–D (Untitled Panels A–D, 1934–38), en la arquitectura representada por Mark Rothko en Interior (1936), o en la obra de Philip Guston El porche (The Porch, 1946–47), donde la figura humana aparece amenazada y adopta un tono macabro, con una clara influencia del Holocausto.

En la década de 1940 estas connotaciones evolucionaron hacia un lenguaje más universal que incluía la creación de mitos —como Mujer idólatra I (Idolatress I, 1944)de Hans Hofmann—, arquetipos —como los totémicos Masculino y femenino (Male and Female, 1942–43) de Pollock—, y formas primitivistas —como los salvajes biomorfos de Ondulación (Undulation, ca. 1941–42), de Richard Pousette-Dart—.

Willem de Kooning confiere una sensibilidad subjetiva a motivos abstractos en Sin título (1939–40), mientras que William Baziotes, Gerome Kamrowski y Pollock presentan en la obra que hicieron en colaboración Sin título (1940–41) otra tendencia en auge, que consistía en permitir que la pintura fluyera casi a su antojo.

Mark Rothko, Banda amarilla (Yellow Band), 1956. Óleo sobre lienzo. 218,8 x 201,9 cm. Sheldon Museum of Art, University of Nebraska – Lincoln. Sheldon Art Association, Thomas C. Woods Memorial © 1998 Kate Rothko Prizel y Christopher Rothko/VEGAP, Bilbao, 2016. Foto © Sheldon Museum of Art

Una breve historia del Expresionismo Abstracto

París fue durante siglos el epicentro del arte, donde confluían artistas, marchantes y coleccionistas de todo el mundo, pero en las décadas de 1940 y 1950 surgió un nuevo movimiento que situó a EEUU en el centro de la escena. Caracterizado por enormes pinturas abstractas realizadas al óleo y llenas de emoción, el Expresionismo Abstracto convirtió rápidamente a Nueva York en la capital del mundo del arte. Este fenómeno, que se desarrolló justo después de la Gran Depresión y durante la Guerra de Vietnam, coincidió con la transformación de EEUU en superpotencia global dominante. “En la confianza y libertad de expresión del Expresionismo Abstracto hay una sensación muy americana”, afirma Edith Devaney, comisaria de la exposición.

El Expresionismo Abstracto tiene una gran deuda con la tradición moderna europea. Su interés por las formas de creatividad espontáneas, automáticas o inconscientes es una herencia directa del Surrealismo. Además, las obras de Pablo Picasso se consideraron un referente al que aspiraba el Expresionismo Abstracto. Naturalmente, EEUU tenía una larga historia de emigrantes procedentes de Europa y el caso del Expresionismo Abstracto no fue una excepción: el pintor Hans Hofmann nació en Alemania; Willem de Kooning se formó en los Países Bajos; incluso la propia denominación “Expresionismo Abstracto” se empleó por primera vez en Alemania en 1919 para describir el Expresionismo alemán, y no se aplicó a la nueva oleada de artistas americanos hasta 1946.

En general, los historiadores del arte han tendido a dividir el Expresionismo Abstracto en dos categorías. La primera de ellas se conoce como “pintura de acción”, expresión acuñada por el crítico de arte estadounidense Harold Rosenberg en 1952. La pintura de acción, entre cuyos máximos exponentes se encuentra Jackson Pollock, junto con Willem de Kooning y Franz Kline, se caracteriza por considerar la pintura como acto de creación dinámico. En el extremo opuesto se halla lo que el crítico Clement Greenberg describió como “pintura de campos de color”, en la que se emplean grandes superficies de colores aplicados de manera más plana, como ejemplifican artistas como Mark Rothko, Clyfford Still y Barnett Newman.

De hecho, tal y como revela esta exposición, el Expresionismo Abstracto era mucho más que la pintura de campos de color o la pintura de acción. La muestra pone de manifiesto la versatilidad de muchos de sus artistas, como evidencian desde las pinturas de pequeño tamaño realizadas por Pollock con pintura derramada hasta las sorprendentes y triunfales obras de brillantes anaranjados y amarillos de Rothko. Aunque la exposición se centra en las figuras principales de Nueva York (Pollock y Rothko, De Kooning, Kline y Robert Motherwell, entre otros), también incluye a artistas de la zona de San Francisco (como Clyfford Still y Sam Francis), así como a algunas de las muchas artistas que estuvieron en primera línea del movimiento: Helen Frankenthaler, Lee Krasner y Joan Mitchell. Esta exposición, la primera gran muestra del Expresionismo Abstracto estadounidense organizada en Europa desde 1959, pone de relieve la diversidad del movimiento como uno de sus factores clave, que con frecuencia ha sido a menudo pasada por alto.

La escala es la marca de identidad del Expresionismo Abstracto. A algunos de los artistas les influyó su experiencia en la pintura de murales para el Federal Art Project, proyecto del programa New Deal, y muchos pasaron a crear lienzos colosales que prácticamente engullen al observador. El arte expresionista abstracto invita al encuentro entre el artista y el espectador: el artista expresa sus emociones y transmite la sensación de estar presente en la obra, mientras que la percepción del observador es el componente final de ésta. Pollock afirmó en 1950 que la pintura abstracta “se enfrenta” al espectador. Como evidencia la Capilla Rothko, en Houston, la manera en que se expone la obra puede potenciar la intensidad de este encuentro.

Pese a que su producción más conocida en la actualidad son las pinturas de artistas como Pollock y Rothko, el Expresionismo Abstracto abarca un abanico mucho mayor de medios de lo que generalmente se reconoce. Durante este período, la escultura, el collage y la fotografía fueron especialmente relevantes.

Jackson Pollock. Masculino y Femenino (Male and Female), 1942–43. Óleo sobre lienzo, 186,1 x 124,3 cm. Philadelphia Museum of Art. Donación de Mr y Mrs H. Gates Lloyd, 1974. Foto: Philadelphia Museum of Art © The Pollock-Krasner Foundation VEGAP, Bilbao, 2016
Willem De Kooning. Sin título, ca. 1939. Óleo sobre papel, montado sobre lienzo, 95,8 x 73,7 cm. Colección particular © The Willem de Kooning Foundation, Nueva York /VEGAP, Bilbao, 2016
Clyfford Still, PH-950, 1950. Óleo sobre lienzo 233,7 x 177,8 cm. Cortesía Clyfford Still Museum, Denver, Colorado © City and County of Denver, VEGAP, Bilbao, 2016
Helen Frankenthaler, Europa, 1957. Óleo sobre lienzo, 177,8 x 138,4 cm. Helen Frankenthaler Foundation, Nueva York © Helen Frankenthaler / VEGAP, Bilbao, 2016 Foto: Robert McKeever
David Smith, Jaula de estrellas (Star Cage), 1950. Acero pintado y cepillado, 114 x 130,2 x 65,4 cm. Frederick R. Weisman Art Museum, Universidad de Minnesota, Mineápolis. The John Rood Sculpture Collection © The Estate of David Smith, VAGA, Nueva York / VEGAP, Bilbao, 2016

Artistas como David Smith adquirieron renombre por sus enormes esculturas de exterior y por su arte público, mientras que Aaron Siskind buscó capturar en su fotografía el mismo tipo de energía y movimiento que Pollock trataba de evocar a través de la pintura de acción. Por su parte, Hans Namuth es célebre fundamentalmente por sus retratos fotográficos de Pollock trabajando en su estudio.

Pese a que Pollock saltó a la fama prácticamente al instante, a muchos de los artistas del movimiento les llegó más lentamente el reconocimiento, y algunos de ellos ni siquiera lo obtuvieron. Además de su práctica artística, Robert Motherwell y Barnett Newman trabajaron como críticos y, junto con Clement Greenberg y Harold Rosenberg, contribuyeron a dar a conocer el movimiento y a concitar la atención del público general. Pero los artistas también se apoyaban mutuamente: en 1949 fundaron el Artist’s Club, un espacio de reunión en el que podían comer, beber, debatir sobre arte y organizar exposiciones.

Si bien los Expresionistas Abstractos que mayor proyección alcanzaron fueron en su mayoría hombres, ésta se debió, en parte, al apoyo y determinación de dos mujeres: Peggy Guggenheim y Betty Parsons. Estas dos galeristas abordaron el mercado del arte de manera distinta, algo que fue patente en diversos aspectos, desde el diseño de sus espacios expositivos hasta las relaciones y acuerdos que alcanzaron con los artistas a quienes respaldaron. La singular Art of This Century, diseñada en su totalidad por Frederick Kiesler para Peggy Guggenheim, contrastaba con los modernos espacios blancos y abiertos de la Betty Parsons Gallery. Mientras que para la primera su faceta de coleccionista y mecenas estaba muy ligada a sus relaciones con los artistas, la segunda estableció contratos detallados con ellos, al tiempo que les otorgó libertad para disponer sus propias exposiciones.

EXPRESIONISMO ABSTRACTO

Organizada por la Royal Academy of Arts, Londres, en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao

Comisarios: David Anfam, Edith Devaney y Lucía Agirre

Museo Guggenheim Bilbao, España

Hasta el 4 de junio de 2017