La artista venezolana Emilia Azcárate (Caracas, 1964) se encuentra presentando en la Sala de Proyectos de la galería 80M2 Livia Benavides su más reciente obra inspirada en la Pintura de Castas, un tipo de pintura que apareció a principios del siglo XVIII en América, principalmente en el virreinato de Nueva España. A través de ésta, los pintores empezaron a retratar aquellos cambios que se estaban produciendo en la sociedad como consecuencia de la unión y mezcla de distintas etnias.  Este hecho coincide con la teoría de la existencia de colores primarios y sus derivados, desarrollada por Isaac Newton y publicada en su libro Opticks (1704). En este proyecto, la artista ve la mezcla de razas como algo que se asemeja a un puente, una forma de llegar al otro. Los colores como metáforas de individuos y de las relaciones entre ellos. La mezcla de dos vidas y, como consecuencia, el origen de otras nuevas.

Adicionalmente, Azcárate presenta una versión limeña de su serie Mandalas, como parte de una muestra colectiva en la que participa junto a los artistas Gabriel Acevedo Velarde (Perú), Iosu Aramburu (Perú), José Luis Landet (Argentina), José Vera Matos (Perú) y Adán Vallecillo (Honduras).

El mandala, símbolo espiritual del hinduismo y del budismo, empleado para representar el universo, es una figura con la que la Azcárate viene trabajando desde 1993 y que se ha convertido en la forma más representativa dentro de su obra. Los Mandalas están hechos a partir de la recolección de chapas de botellas que la propia artista recoge de los lugares que visita, generando así sus propias versiones de éstos, sus pequeños universos.

El tema de la espiritualidad es bastante recurrente en la obra de Azcárate, quien estudió Artes Plásticas en la Central Saint Martins School of Art en Londres en los años 80. La artista también plasma sus diferentes intereses a lo largo de su trayectoria de diversas formas: usando la circunferencia como metáfora de la constante transformación y como representación del ciclo de la vida (Liminal, 2012); apelando a la iconografía y los símbolos, la abstracción y la síntesis, la deconstrucción y creación de nuevas formas (Postales, 2013); superponiendo elementos, colocándolos uno tras otro, ocultando y revelando capas, llenando vacíos (Gonhozon, 2001), o bien generando patrones y repitiéndolos (Practicables, 2012-2013).

Emilia Azcárate, S/T, 2016, Acrílico sobre lienzo. Cortesía de la artista y galería 80m2 Livia Benavides, Perú.

Allison Valladolid: Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria, ¿cómo crees que ha evolucionado tu trabajo hasta el día de hoy?

Emilia Azcárate: Comencé a pintar a principios de los 80. El expresionismo era lo mío en aquel entonces. Desde hace tiempo y hasta el día de hoy es la abstracción  geométrica. Mi trabajo cambia y esto ha sido siempre una de mis constantes. Aunque tengo una manera repetitiva de trabajar, nunca hago muchas piezas de la misma serie, a excepción de las que hago con las chapas de botella que es como un “ongoing project”.

Dentro de los temas que he trabajado, siempre desde la abstracción, están el cuerpo y los estados alterados. Estos se pueden ver en las pinturas y dibujos hechos con mi sangre, los mapas lácteos con leche materna, en las pinturas de bosta de vaca, en las de los sellos panares, las de huellas digitales, las pinturas de líneas y los cuadros rasgados o cortados. He usado el círculo y la circunvalación constantemente para representar o dialogar sobre lo femenino, lo espiritual, lo concéntrico, el movimiento o los ciclos y estados que componen la vida.

Los formatos y técnicas varían dependiendo de la obra y las circunstancias. Suelo trabajar sobre tela, papel y madera. También utilizo metales, plástico y la pared como soporte, o los ganchos de pelo, tal como lo hice en la instalación para CIFO en el 2006 que alude al muro de Melilla. La verdad es que estoy pendiente hasta de lo que no siempre se ve, como el aire, la humedad, el humo, el frío y el calor.

Mi último proyecto, el cual sigo desarrollando, es sobre el mestizaje que ocurrió en Las Américas en el siglo XVIII. En específico, con las Pinturas de Castas de México y Perú. Esto lo relaciono con la Teoría del Color (basado en los tres colores primarios) de Isaac Newton.

A.V: Iniciaste con el trabajo de los Mandalas en el 2001. Cada uno proviene de alguna ciudad que has visitado. Existe cierta nostalgia que involucra la acción de recolectar chapas y querer llevar contigo un poco de aquel lugar. Cuéntame, ¿cómo llegaste a esta idea y cuántas versiones de los Mandalas existen?

E.A: Siento una pequeña nostalgia al momento de recoger las chapas, pero una vez terminada la pieza ese sentimiento desaparece. El proceso y la acción de “espigadora” están compuestos por experiencias dispares al resultado final que no necesariamente expone lo que se siente, sino más bien, lo que se ve y se piensa y analiza al respecto.

Vengo realizando estas piezas desde el 2001. La primera que hice fue la de Puerto España en una Residencia de Artistas en el ya inexistente CCA7. Las chapas las aplano y las corto en forma de un Sudarsana Chacra (una bola de fuego protectora con ocho puntas), luego las pego directamente sobre la pared siguiendo una numeración múltiple de ocho y en círculos concéntricos, produciendo una infinidad de patrones en movimiento. Asimismo, el distinto número de chapas encontradas en cada lugar determina el tamaño y la forma del mándala, convirtiéndolo en una suerte de gráfico estadístico o mapa aleatorio de estos territorios.

He hecho versiones de los Mandalas en Puerto España, Oranjestad, Castries, Santo Domingo, Caracas, Los Roques, São Paulo, Río de Janeiro, Frankfurt, Basilea, Madrid, Cádiz, Roma, Berlín, París, Londres, México D.F, Cuernavaca, Puebla, Xochicalco, Miami, Santa Cruz e Isabela (Galápagos), Quito, Cuenca, Lima y estoy por hacer las de Puno, Cuzco, Ollantaytambo y Valle Sagrado.

A.V: Cuando escoges un lugar específico para trabajar los Mandalas, ¿qué es lo que te llama la atención de aquellos lugares? ¿Por qué los eliges?

E.A: Son los lugares por los que transito. Los que una vez, estando en el sitio, me llaman a hacerla. A veces, aunque no quiera, las chapas me llaman la atención por sus diseños y diferencias. Entonces empiezo a recoger y recolectar todas las que pueda.

Emilia Azcárate, S/T (Lima), de la serie Mandalas. Instalación de chapas de botellas, 2016. Cortesía de la artista y galería 80m2 Livia Benavides, Perú.

A.V: Te encuentras exhibiendo un proyecto inspirado en la Pintura de Castas en la Sala de Proyectos de la galería 80M2 Livia Benavides. ¿Cómo nació tu interés por el tema y en qué se diferencia de la primera versión que expusiste en Tiempos Modernos en Madrid?

E.A: La historia comenzó en México, en febrero del 2015, cuando fui a tantear la posibilidad de hacer una residencia en La casa de los perros en Apaseo el Grande y vi el libro de Espejos distantes que hizo Doña Lydia Sada de González. Me obsesioné con el tema y al llegar a Madrid me puse a investigar. El surgimiento de la Pintura de Castas en América coincide con la teoría de los colores primarios y sus derivados en Europa, desarrollada por Isaac Newton y publicada en su libro Opticks,  a principios del siglo XVIII. También coincide con el hecho de que nací en Venezuela y soy de madre mexicana y padre español.

Para 80M2 hice la serie peruana, anónima y única que cuenta con documentación sobre su origen, probándose que su realización fue consecuencia de un encargo realizado por el virrey D. Manuel Amat y Junyent (1761-1776). La de Tiempos Modernos es una serie mexicana de José Joaquín Magón, también de la segunda mitad del siglo XVIII, y que convive junto a la serie peruana en el Museo Nacional de Antropología de Madrid.

A.V: En tu paso por Lima, también te dedicaste a trabajar en la Residencia Al Lado. ¿Cómo llegaste a este espacio? Cuéntanos un poco sobre las piezas que creaste y en qué te inspiraste para realizarlas.

E.A: Las residencias de artistas son para interactuar con el lugar, crear diálogos con otros artistas, su gente y su cultura. Me invitaron a través de Henrique Faría, mi galerista en Nueva York, quien le habló sobre mi trabajo a Ginette y a Alberto Rebaza, patrocinadores de la Residencia Al Lado. Meses antes había conocido a Livia Benavides y hablamos sobre la posibilidad de hacer un proyecto para su galería. Así que mi residencia consistió en los trabajos que presente en 80M2 y luego los que presente en la Residencia Al Lado, inspirados por mis experiencias limeñas.

Lima es una ciudad de capas y veladuras. Entre sus zonas urbanas, parques, sus culturas prehispánicas y arquitectura moderna. Su geografía entre los Andes y la corriente de Humboldt de la costa del Pacífico. Su cielo, usualmente gris durante el día,  donde aparece y desaparece el horizonte entre el cielo y el mar. De todo esto (mis recorridos por los museos, las charlas que asistí, y los libros que compré) fui haciendo mis anotaciones y dibujos con mis experiencias.

De ellas salió una obra hecha con 16 soportes de madera (4 x 4 m) donde la palabra “LIMA” va cambiando el orden de sus 4 letras y se lee “MALI” (Museo), “AMIL” (Espacio de Arte Contemporáneo) o “MAIL” (mi hábito de hacer postales). Tomé la palabra “DUDA”, de Juan Acha, como idea útil para el conocimiento y cuestionamiento y muy relevante para esta era de incertidumbre política a nivel mundial. También use palabras como “TIEMPO”, “MEDIDA” y “MARGEN”. Partió  Juan Javier Salazar y en su memoria hice “PERÚ PAÍS DEL MAÑANA”. Todos estos textos los pinté con mi alfabeto. También hice postales de Lima con la máquina de escribir. Me llevo en mis cuadernos más ideas para continuar desarrollando.

A.V: Acabas de dejar Lima. ¿Qué nuevos proyectos se vienen en camino?

E.A: Al dejar Lima emprendí un viaje maravilloso por Perú. Desde el Lago Titicaca hasta los Valles Sagrados. Ahora en Madrid me toca resumir/comprimir/destilar todo lo vivido. Aún está por verse qué saldrá de todas estas experiencias. Lo primero en la lista es continuar con mi proyecto sobre la Pintura de Castas y Teoría del Color que aún falta terminar.

Emilia Azcárate, Serie Mexicana (De Español y Negra, sale Mulato), 2016. Cortesía de la artista y galería 80m2 Livia Benavides, Perú.
Emilia Azcárate, Serie Peruana (Negro con Mulata, produce Sambo), 2016. Cortesía de la artista y galería 80m2 Livia Benavides, Perú.
Emilia Azcárate, Serie Peruana (Negro con Yndia, producen Sambo de Yndio), 2016. Cortesía de la artista y galería 80m2 Livia Benavides, Perú.
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Allison Valladolid

Nace en Lima, Perú, en 1988. Es periodista especializada en artes visuales. Ha trabajado en el área de redacción de la revista de periodismo narrativo Etiqueta Negra y Asia Sur. Actualmente es estudiante en la Escuela de Artes Visuales Corriente Alterna, en Lima.

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