Mediante una donación, el Museo de Artes Visuales (MAVI), en Santiago de Chile, recibe la colección que Vodka Finlandia reunió durante seis años a partir de las obras ganadoras del Concurso Entre Ch.ACO y Finlandia, celebrado en paralelo a la feria de arte internacional de Chile.

Las 12 obras de arte contemporáneo –de artistas como Johanna Unzueta, Felipe Mujica, Tomás Rivas, Patricia Domínguez, Martín Kaulen y Andrés Durán– pasan a formar parte de la colección MAVI, compuesta actualmente por casi 1.500 obras de arte de más de 300 artistas.

Entre los años 2010 y 2015, la marca Vodka Finlandia apostó por el arte contemporáneo chileno y joven, convocando a un concurso público durante la feria Ch.ACO que eligió las mejores obras y las adquirió para conformar su propia colección.

Así, con la idea de impulsar el coleccionismo en Chile como motor del desarrollo patrimonial del país, conformó a lo largo de estos años una colección de 12 obras de artistas nacionales sub 40 que fueron elegidas por un selecto jurado, por el que pasaron destacadas figuras como la artista visual nacional, Voluspa Jarpa; el curador de Art Forum y The David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard, José Luis Falconi; el crítico cubano y curador adjunto del New Museum of Contemporary Art de Nueva York, Gerardo Mosquera; el curador y crítico mexicano, Osvaldo Sánchez; la directora de la revista de arte latinoamericano Art Nexus, Celia Birbragher; la directora de la revista Artishock, Alejandra Villasmil; y el artista visual chileno residente en Nueva York, Iván Navarro.

Para Ricardo Bruna, Territory Manager de Brown-Forman para el Cono Sur – entidad dueña de la marca Vodka Finlandia-, “la Colección Finlandia se crea como una forma de apoyar y fomentar el arte contemporáneo en Chile, así como también de vincular y acercar la marca Vodka Finlandia a la comunidad artística con un apoyo concreto. Luego de seis años y 12 obras ganadoras, la Colección Finlandia alcanza una madurez e importancia que requiere y nos obliga a darle un tratado especial de exhibición, custodia y desarrollo. Para esto, buscamos varias instituciones y encontramos en el MAVI el interés real para la conservación y posterior desarrollo de la colección”.

María Irene Alcalde, Directora de Arte y Curadora del MAVI, comenta que para el museo “es un gran honor recibir esta donación de la Colección Vodka Finlandia, no sólo porque viene a engrandecer la nuestra, sino porque también implica un reconocimiento a la labor que realizamos de conservación y mantención de las obras”.

Umbra, de Catalina González. Colección Finlandia/MAVI

Obras Colección Vodka Finlandia de Arte Contemporáneo

1.- Umbra, de Catalina González (Primer Lugar 2015)

Instalación de maqueta hecha a partir de residuos de la industria de refinería de cobre y tres fotografías de la serie Observatorio, creando un espacio ficcional que, representado a través de la fotografía y otros medios, se vincula a la exploración del entorno y la reflexión sobre el espacio social devenido en formas de habitar. A partir de prolongadas observaciones y de problematizar el paisaje intervenido, además de la utilización de materialidades como la escoria de cobre, la obra evidencia la problemática del paisaje dañado por la industria, reflexiona sobre las formas de habitar, y crea símbolos de la evolución del hombre y su entorno.

2.- El patrón de las cerámicas, de Patricia Domínguez (Primera Mención Honrosa 2015)

Instalación que, con tan variados objetos – como trozos cerámicos recompuestos, dibujos, bordados, lentejuelas, cerámicas rotas, luces de frenos de autos, pelos de caballos teñido a mano y objetos plásticos -, busca investigar sobre la co-existencia de paisajes culturales en el barrio patrimonial de Santiago a partir de la basura del negocio ilegal de los “chinos del centro”. Producto del trabajo directo de la artista con un trabajador chino, fragmentos de cerámicas producidas industrialmente (pedazos de vasijas que quedaron después de la clausura del estacionamiento donde él se empleaba y la posterior devolución de las piezas a China), se exhiben con certificados de autenticidad falsos y, de esta forma, vuelven a transformarse en objetos de artesanía contemporánea.

3.- Palas comunitarias, de Camila Ramírez (Segunda Mención Honrosa 2015)

Estructura compuesta por 10 palas de fierro que reconstruye el imaginario de una comunidad que se materializa en un objeto imposible, uno que propone a la vez que cuestiona la noción utópica que soporta ciertas ideologías e instala lo lúdico como un elemento importante que remueve la relación entre arte, trabajo y juego. Así, a modo de reflexión, busca desarticular aquellas ideologías de lo social, que se vacían, se desplazan y se restituyen en potencia cuando parecen posibles.

4.- Panaflex,  de Joaquín Luzoro (Primer Lugar 2014)

Colección de carteles luminosos de acrílico producidos entre los años ‘70 y ’80, con textos en relieve, como si se tratara de una superficie lumínica y mega collage publicitario. Conectado a un software, es interactivo al sonido y, con un micrófono volante, permite a los espectadores activar el conjunto de carteles, los que se prenden y apagan de acuerdo al tono, volumen, ritmos e intereses de los participantes.

5.- El Banquete de Cleopatra, de Tomás Rivas (Primera Mención Honrosa 2014)

Imagen construida con mosaicos de porcelana recogidos de una demolición de un edificio modernista de la ciudad de Santiago que, utilizados como pixeles de color dispuestos en manera tridimensional, hacen referencia a un fragmento del fresco de Andrea Pozzo, el cual representa a Cleopatra.

6.- Mirador, de Andrés Durán (Segunda Mención Honrosa 2014)

La obra se compone de dos piezas de fotografía que consisten en acciones construidas a partir de vistas desde el parque Metropolitano hacia Santiago. En ellas se aprecia el límite de la ciudad y las estructuras precarias que sostienen las imágenes publicitarias, con objetos en la parte posterior de los carteles que dando cuenta de que alguien los habita.

7.- Estudio de Geometría Bambusoideae III, de Martín Kaulen (Primer Lugar 2013)

Escultura/cuadro de madera de bambú asiático y pegamento industrial que, a partir del corte transversal de varas de la propia planta, genera una nueva composición geométrica, la cual se gesta desde un patrón natural y da lugar a un volumen similar a los diseños creados por softwares de diseño paramétricos. Así, en vez de ser una abstracción de lo natural, la obra crea una unidad tipo átomo con la que se construye la pieza final.

8.- Nikkorex 35 (1960) Fluo Yellow2 y New Music Media N2 In Tsumagol, de Felipe Mujica (Primera Mención Honrosa 2013)

Dos fotoserigrafías: una, impresión negra sobre papel verde olivo y la otra, una impresión amarilla fluorescente en papel negro. La primera es una copia de tres y la segunda, copia única. Ambas fueron presentadas en la Bienal del Museo del Barrio.

9.- De la Serie Panal, de Julen Birke (Segunda Mención Honrosa 2013)

10.- Trepidatorio, de Fabiola Hernández (Primer Lugar 2012)

Estructura compuesta de un esqueleto fractal de tijeras que se rodean por encajes de tréboles termo laminados en tonos ocres verdosos y sellados en resina, en tres dimensiones entrelazadas. El nombre de esta obra corresponde a un tipo de movimiento sísmico, y combina herramientas de uso industrial y doméstico con elementos naturales, creando un tapiz, una urdiembre, o una trama mecánico/orgánica.

11.- Coreografía, de Johanna Unzueta (Primer Lugar 2011)

Instalación mural de 21 llaves de agua fabricadas con fieltro e hilo de coser a tamaño real, y dispuestas en una grilla de 3 hileras por 7 columnas, cada una realizada con un color diferente. La obra tiene una correspondencia formal que, inevitablemente, gatilla un sentido poético, a la vez que, gracias a su inteligente realismo, pone en diálogo el referente industrial con su símil de confección manual, provocando diversas sugerencias en el espectador.

12.- Grilla Local, de Carolina Illanes (Primer Lugar 2010)

Treinta módulos de distintas alturas de papel blanco de resmas, dispuestos sobre el suelo, uno al lado del otro, formando una cuadrícula de  casi dos metros cuadrados y  troquelados a partir del diseño de una fachada que proviene de casas reales de los barrios Yungay y Matta en la ciudad de Santiago. Esta obra es una propuesta simple, poderosa y delicada, que a la vez tiene una presencia escultórica e instalativa.

Joaquín Luzoro, Panaflex. Colección Finlandia/MAVI