La video instalación Hawker Haunted, del artista Cristóbal Cea Sánchez, resultó ganadora del primer lugar del XI Premio de Arte Joven Contemporáneo, organizado en Chile por el Museo de Artes Visuales (MAVI) y Minera Escondida, operada por BHP Billiton.

El segundo lugar fue para Maria Ignacia Mora González, artista de Puerto Varas, mientras que el tercer puesto lo obtuvo Pascuala Lira Eyzaguirre. Además, se otorgó nuevamente una mención especial para regiones, que esta vez recayó en Tomás Quezada Cruzat, proveniente de Olivar, VI Región.

Con 10 años de trayectoria, el Premio de Arte Joven Contemporáneo se ha posicionando como una instancia clave en la generación de oportunidades para nóveles creadores chilenosde hasta 35 años de edad, así como en un importante reflejo de la realidad, las inquietudes y tendencias de las nuevas generaciones.

Desde su inauguración en 2006, han participado jóvenes  promesas que luego se han convertido en reconocidos artistas en Chile y el extranjero, como José Pedro Godoy, Felipe Cusicanqui, Francisca Sánchez, Margarita Dittborn, Paula Salas, Rodrigo Bruna y Joaquín Cociña, entre muchos otros.

El jurado que seleccionó a los 52 finalistas expuestos en el MAVI estuvo integrado en esta ocasión por María Irene Alcalde, Directora de Arte y Curadora de la Colección MAVI, Paula Honorato, curadora del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Chile, los artistas chilenos y ganadores anteriores del premio, Paula Salas y Raimundo Edwards, y, como invitado extranjero, el artista paraguayo Joaquín Sánchez.

María Irene Alcalde comentó que “el concurso representa una oportunidad de medirse con otros pares, además de ser una plataforma de proyección para el trabajo de los artistas. Es un hito esperado por muchos jóvenes, y también por el medio, al que le interesa ver la selección de esta convocatoria”.

Ganadores 2016

El ganador del Primer Premio MAVI fue para Hawker Haunted, de Cristóbal Cea Sánchez. Con 35 años, este artista de Santiago, egresado de Arte de la Universidad Católica de Chile y con estudios especializados en Estados Unidos, ha expuesto sus trabajos en varios espacios de Chile, como la Galería Animal, el Museo de la Solidaridad Salvador Allende y el Centro Cultural Matucana 100 , así como en otros países, como Estados Unidos, Francia, China y Bélgica, entre otros.

Su montaje es una video instalación en animación 3D que recrea un derruído caza Hawker Hunter cuya cabina está cubierta por una gran bolsa plástica, planeando perpetuamente durante una hora. La obra, explica el artista, “surge de la inquietud por trabajar con un imaginario de lo monstruoso, en relación con los hechos particulares de nuestra historia, y asumiendo que estos eventos -como el bombardeo al Palacio de La Moneda en 1973- son hechos cuyo carácter traumático se vuelve persistente y, por lo tanto, como parte de una generación de postdictadura, me pareció importante enfrentar esa persistencia desde la contingencia y con herramientas tecnológicas, como la animación y el modelado computacional”.

El segundo lugar lo recibió Maria Ignacia Mora González con Puedo jugar 1946, una instalación consistente en una caja de 2 metros cuadrados llena de arena y azúcar granulada sobre la que posan 8 castores, todos modelados y vaciados en cera de abeja. “Se trata de un juego que comienza con la inserción de una especie en un territorio ajeno y alude a todo el ecosistema dañado y desequilibrado producto de la avaricia y la superficialidad de la peletería, donde castores fueron hechos abrigos y actualmente son considerados plaga en la Patagonia Chilena: todos pueden jugar, pero sólo algunos serán los ganadores”, explica la artista de 24 años.

El tercer premio lo ganó Pascuala Lira Eyzaguirre, de 34 años, con Susurros chinos, una instalación conformada por seis tablones de madera de coihue de más de 3 metros de altura, pintados con acrílico en referencia a los motivos ornamentales fitomórficos de los murales andinos del barroco novohispano y dejando que el ornamento tome un camino propio y se escape de su propio margen.

Además, este año se entregó una vez más una Mención Honrosa para los participantes de regiones, cuyo ganador fue Tomás Quezada Cruzat, de la localidad de Olivar, en la VI Región, y de 27 años de edad. Su obra, Heavy Equipment and sunset between forest, consiste en una pieza conformada por tres documentos de procedencia industrial -timbrados por la compañía que los distribuyó en 1978- encontrados en unas instalaciones mineras abandonadas, que fueron intervenidos con tinta, alcohol, grafito y alquitrán para crear una nueva imagen y aproximarse al paisaje que rodea las bodegas desde donde fueron rescatados.

Otros de los premiados con Menciones Honrosas fueron Macarena Patricia Alvarado Orellana, por la obra Ascensión en plumas, piedras y rococó; y Daniela Fuenzalida Gassman, por la obra Encuentros Anatómicos.

El primer Premio MAVI, de tres millones de pesos chilenos, incluye además una exhibición individual en MAVI, en una fecha y espacio a determinar en conjunto con el artista. El segundo Premio MINERA ESCONDIA es de dos millones de pesos chilenos, el tercer Premio MINERA ESCONDIDA de un millón de pesos chilenos, y las dos menciones honrosas de 300.000 pesos chilenos cada una. La mención Especial para Regiones tiene un premio en dinero de 300.000 pesos, más el traslado y estadía del artista para el día de la ceremonia de premiación.

El primer premio MAVI pasa a ser parte de la colección MAVI. El segundo y tercer premio pasan a ser propiedad de Minera Escondida y quedan en custodia de MAVI para presentaciones futuras, ya sean en el museo como dentro de itinerancia.

XI PREMIO DE ARTE JOVEN MAVI/MINERA ESCONDIDA

Museo de Artes Visuales (MAVI), Plaza Mulato Gil de Castro, Barrio Lastarria, Santiago de Chile

Hasta el 12 de febrero de 2017