Por María Elvira Ardila, curadora

Los síntomas de la sociedad actual permiten entender que estamos en un momento de crisis global; vivimos en una sociedad enferma. La modernidad nos dejó de herencia verbos arraigados como conquistar, progresar, cambiar, edificar, sustituir, transgredir, destruir, exterminar, mentir, consumir, carecer, necesitar, entre muchas otras acciones que se arraigan en el inconsciente colectivo y se relacionan con una economía que sigue vigente. Los pronósticos ambientales y ese  capitalismo desbordante fueron comparados por el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista  Félix Guattari con una de las enfermedades mentales más fuertes como es la esquizofrenia, que se caracteriza por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad. Es decir, que esta enfermedad da como resultado un mundo donde se trastocan nuestros deseos más  profundos en deseos artificiales y uniformes que hacen consumir desde una bebida negra azucarada hasta experiencias y nuevas estrategias de la publicidad.

La muestra Madre tierra amotinada, que se presenta en el Museo de Arte Moderno de Bogotá hasta el 20 de diciembre, nace de observar las acciones del ser humano en contra de la tierra, pero también es un proyecto que desea conectar todas las formas de creación en pro de la naturaleza.

El siglo XXI tiene como reto encontrar un equilibrio. Cada año se celebra el Día de la Tierra el 26 de abril, y se hacen pactos, pero éstos sólo se cumplen con el compromiso no sólo de los gobiernos y las multinacionales, sino también de cada uno de los habitantes de la tierra. La Red Global Huella Ecológica (Global Footprint Network) publicó este 8 de agosto que usamos la totalidad de los recursos de lo que la tierra puede regenerar.  Cada vez la situación es más alarmante y estamos en un punto en el que no se puede ser indiferente a los desastres dejados por las dinámicas de la sociedad moderna.

Desde finales de los años 80, a manera de resistencia, algunos artistas ligan su práctica artística con lo ambiental, con el activismo y la denuncia. El arte es la vida misma y sus procesos son respuesta de una forma de pensar, de denunciar y de actuar. El arte es lo que no se acomoda, es lo que disuelve la mimesis de la sociedad narcisista, la interfiere, la subvierte y manifiesta su inconformidad. Las prácticas contemporáneas son procesos que se median con la experiencia. Se construyen con la comunidad, con las problemáticas que atraviesa el mundo, con el vacío que proporciona la institucionalidad. El arte actual es discursivo y la obra es el mismo texto, el cual no tiene una sola significación, sino que es polivalente. Como no se define desde paradigmas establecidos, es un arte que se transforma desde su propia existencia y conocimiento.

Sólo a través de las acciones lideradas con un ánimo altruista, prácticas activistas que suponen una posición política en el sentido noble de la palabra, quizás sea posible acercarse a micro-utopías que vaya en contra de toda clase de violencia y de maniqueos corporativos.

La muestra infiere sobre lo que está pasando en los páramos, los ríos, los animales en vía de extensión, la basura no biodegradable, en los químicos en los alimentos, las patentes de las semillas, el cambio climático, la tala indiscriminada de los bosques, la destrucción, la contaminación del agua por el mercurio y arsénico utilizado en la minería, y por el plástico, ese cáncer para el planeta.

La Madre Tierra, nominada oficialmente así por la ONU y por la  interdependencia que tenemos con ella, salió mal librada. ¡Nuestra Pachamama se amotina y nosotros con ella!

MADRE TIERRA AMOTINADA

MAMBO, Museo de Arte Moderno de Bogotá

Hasta el 20 de diciembre del 2016

Artistas: Miguel Ángel Rojas, Fernando Arias, María Elvira Escallón, Ana Patricia Palacios, Elkin Calderón, Mario Opazo, Rodrigo Facundo, Alicia Barney, David Guarnizo, Beatriz Grau, Liliana Durán, Diego Robayo, Ana María Rueda, Eduardo Villanes, Juan Fernando Herrán, Fern Shaffer, Miler Lagos, Andrés Gaitán y Santiago Vélez.

Curadora: María Elvira Ardila

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